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¿Y no me podrías dar una copita de vino?

Cómo hidratar a una persona con demencia

Sandra, cada vez que se sienta en el sillón de la galería, no puede evitar sonreír. Recuerda perfectamente aquel día que su madre le dijo: “Corre, tira esto por el váter”,  mientras le acercaba un vaso con agua que la cuidadora no paraba de recordarle que se tomara. Su madre, que siempre había sido rebelde, ahora la había tomado con el agua: no había forma de convencerla para que se la bebiera. Sin embargo, si le ofrecías un vasito de vino o un café, la situación cambiaba radicalmente.
 
Así que Sandra, después de reírse durante un buen rato, intentó que su madre se tomara un yogurt, y sí, hubo suerte, se lo comió entero. Quizá la textura le resultaba más agradable… eso o que con su madre siempre había habido una gran complicidad y con la cuidadora no terminaba de entenderse.
 
Sandra sabía la importancia que tenía que su madre se hidratara bien. Un artículo de la Asociación de Alzhéimer de EEUU le abrió los ojos. El riesgo de que las personas con demencia, como su madre, se deshidrataran era mayor porque con la edad bajaba la posibilidad de responder a la temperatura externa y disminuía la sensación de tener sed. Pero para hacerla frente, debía reconocer la deshidratación en cuanto presentara los primeros signos.
 
Síntomas de deshidratación
-Sed, una persistente fatiga, apatía, calambres musculares, debilidad, menos orina y de un color amarillo oscuro, náuseas, dolor de cabeza, mareo, labios agrietados, boca seca, problemas de memoria, confusión, respiración rápida y un aumento de los latidos del corazón.
 
Plan de hidratación
Para evitar esta situación, que además agravaría los síntomas de la demencia, Sandra se marcó un objetivo: su madre debía tomar, al día, lo equivalente en líquido a 7 tazas de té o lo que es lo mismo: dos litros de agua, necesarios para mantener el equilibrio hídrico. Y para lograrlo, trazó un plan de hidratación: por la mañana, la leche con avena; a media mañana, un vaso de zumo espesito; con la comida, un vaso de agua con espesante; después de comer, un yogurt; antes de la cena, una gelatina; durante la cena, otro vaso de agua con espesante, y de postre, otra gelatina. Este plan aumentaba en verano, cuando hacía calor. Y si sufría de diarrea o vomitaba, también se intensificaba.
 
Alimentos y líquidos para conseguir que nuestro familiar esté bien hidratado.
Si nuestro familiar tiene problemas para beber líquido, no debemos obsesionarnos con ofrecérselo. A veces lo que ocurre es que el paciente no reconoce el vaso con el que se le está ofreciendo agua. Su forma, por ejemplo, no le resulta familiar. Por eso, todos los objetos que le rodean tienen que resultarle conocidos. Pero si, incluso, utilizando el vaso de toda la vida, tu madre se niega a beber, busquemos otras opciones. El cuerpo humano no diferencia entre el agua que se ingiere como un líquido o que procede de alimentos sólidos (manzana, pepinos, apio, coliflor, lechuga, fresas, sandía y tomates, entre otros)Las frutas y verduras, por ejemplo, pueden contener entre un 90% y un 95% de agua, y suponen unos 675 ml de la ingesta de agua diaria total para un adulto sedentario. Sin embargo, debemos evitar el alcohol y la cafeína por sus efectos diuréticos, porque solo conseguiríamos agravar la situación.

No, no se le puede dar esa copita de vino, si tu madre está deshidratada.
 
 

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