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Un medicamento para detener la muerte neuronal

Se investiga si la trazodona podría tratar el alzhéimer

Un equipo de investigación de Gran Bretaña, en el año 2013, logró detener, en animales, la muerte de las neuronas. La noticia causó un gran impacto en todo el mundo. Pero el hallazgo dejó un sabor amargo: la sustancia que habían utilizado era tóxica para el páncreas humano. Luego, no se podía utilizar.

Comenzó entonces la búsqueda de un componente que sí se pudiera aplicar en humanos. Se identificaron más de 1.040 compuestos del National Institute for Neurological Disorder and Stroke (Instituto Nacional para los Trastornos Neurológicos e Ictus) y, tras probarlos, primero, en gusanos; luego, en el laboratorio, en células humanas y, por último, en ratones, se encontraron dos medicamentos que podían impedir que las neuronas murieran. Estos dos medicamentos, cuya seguridad en humanos ya había sido probada, deberían tener el mismo efecto protector sobre el cerebro.
 
Giovanna Mallucci, directora de un nuevo centro biomédico situado en el campus de la Universidad de Cambridge, afirma que pronto se pondrán en marcha los ensayos clínicos para probar estos dos medicamentos en pacientes con demencia. En el caso de que las moléculas funcionen, los fármacos podrían estar en el mercado en dos o tres años.
 
Todo comenzó cuando el equipo de investigadores, liderado por la profesora Mallucci en el Medical Research Council’s (MRC) de la Unidad de Toxicología de Leicester, descubrió que la acumulación de proteínas plegadas incorrectamente en ratones afectados por la enfermedad priónica -trastorno degenerativo progresivos del encéfalo, provocado por una partícula infecciosa de naturaleza proteica, denominada prión, tiene la propiedad de transformar proteínas celulares normales en anormales- activaba un mecanismo natural de defensa, que bloqueaba la producción de nuevas proteínas en las neuronas. Las neuronas que interrumpen durante mucho tiempo la producción de proteínas terminan muriendo.
 
Este proceso, al repetirse en distintas áreas del cerebro, puede afectar al movimiento, a la memoria o, incluso, provocar la muerte, dependiendo de la enfermedad que lo desencadene.
 
Los investigadores pensaron que si se interrumpía este proceso, que se repetía en muchas enfermedades neurodegenerativas, se podrían tratar muchas patologías.
 
En el estudio inicial, los investigadores consiguieron detener la progresión de la enfermedad priónica en ratones. Esa fue la primera vez que se paraba la progresión de una enfermedad neurodegenerativa en animales. Los hallazgos fueron descritos por la comunidad científica como un punto de inflexión en la investigación de esta área.
 
Las siguientes investigaciones les llevaron a descubrir que dos medicamentos, la trazodona, que actualmente está autorizada para tratar la depresión, y DBM (dibenzoylmethane) que está siendo investigado para tratar a pacientes con cáncer, impedían la aparición de signos que mostraban el daño cerebral en ratones afectados por la enfermedad priónica y restauraba la memoria en ratones con demencia frontotemporal. En ambos casos, el compuesto disminuía la reducción de tamaño del cerebro, una característica de las enfermedades neurodegenerativas.
 
La doctora Mallucci ha declarado que ahora tienen que comenzar a realizar ensayos clínicos -estudios de investigación de un medicamento o de una técnica terapéutica etc, que en su aplicación a los seres humanos, pretende valorar la eficacia y la seguridad- para comprobar si estos dos fármacos actúan de forma similar en los humanos. “Este proceso se activa en muchas enfermedades como el alzhéimer, parkinson y la demencia frontotemporal, pero hasta que no finalicemos los ensayos clínicos no sabremos lo que esto supone”.
 
El doctor Doug Brown, director de investigación y desarrollo de la Sociedad de Alzheimer, añadió. “Nosotros estamos emocionados por el potencial que tienen estos hallazgos. Muestran que el tratamiento, probado en ratones, quizá también evite la muerte neuronal en algunas clases de demencia. Esta investigación está una etapa muy preliminar y todavía no ha sido probada en humanos, pero uno de los medicamentos ya se utiliza como tratamiento contra la depresión, lo que significa que el tiempo que habría que esperar para que pase del laboratorio a la farmacia puede reducirse mucho”.
 
 

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