Te enseñamos

Moderada 27 junio de 2019

Trastornos de comportamiento propios de la etapa moderada del alzhéimer

El cuidador debe tratar de averiguar la causa, dado que muchas veces es la forma en que el paciente se intenta comunicar

La etapa moderada del alzhéimer es, probablemente, la etapa más dura de esta enfermedad porque suele ser la más larga y en la que se producen más trastornos de comportamiento. El paciente puede presentar hiperactividad motora o vagabundeo, irritabilidad, alteraciones de pensamiento y alucinaciones. Estas alteraciones interfieren profundamente en la vida cotidiana, tanto del paciente como del cuidador.

Trastornos de comportamiento propios de la etapa moderada del alzhéimer

Hiperactividad motora. Se produce cuando una persona no para de caminar y no se dirige hacia un lugar concreto. Se suele decir que esa persona vagabundea.

Irritabilidad, agresividad. En estos casos, la persona se comunica de forma agresiva. Puede ser que el paciente grite o insulte al cuidador o que le hable de forma desagradable o que, incluso, intente pegarle. Estas reacciones pueden producirse por la propia enfermedad o porque hay alguna causa que las provoque. Por ejemplo, el paciente igual nos quiere decir algo o quizá su reacción se ha desencadenado porque alguno de los comportamientos de las personas que le rodean le ha molestado. Entonces, en vez de comunicarlo, como ya no puede hacerlo debido a que la progresión de la enfermedad se lo está impidiendo, puede llegar a agredir. Este tipo de reacciones son independientes del carácter que esa persona haya tenido anteriormente, cuando no estaba enfermo. De hecho, se dan incluso en personas que siempre han sido muy pacíficas.

Alteraciones en el pensamiento. El paciente se siente confundido sobre cuándo se produjo un determinado evento o el lugar en el que tuvo lugar.

 Alucinaciones. Las alucinaciones implican escuchar, ver, oler o sentir cosas que realmente no existen. Las más comunes son de carácter auditivo y visual. Algunas provocan ansiedad, como, por ejemplo, ver a un desconocido y sentirse asustado por su presencia. Las alucinaciones, aunque son falsas, parecen extremadamente reales a la persona que las experimenta.

Ante este tipo de comportamientos ¿qué podemos hacer?

Primer paso: detectar por qué la persona con alzhéimer se comporta de esta manera. Para ello hay que volverse súper detective y, como añade la psicóloga Laura Llaguno, “acumular kilos y kilos de paciencia”.

Hay que investigar qué es lo que ocurre. Por ejemplo, hemos observado que nuestro familiar se pone agresivo siempre que le intentamos asear en el baño. Entonces, tendríamos que responder a la siguiente pregunta: ¿Cuándo se comporta así? ¿Antes o después de ir al baño?

Tenemos que tener en cuenta que a través de estas conductas, nuestro ser querido se está intentando comunicar con nosotros. Él no quiere ir al baño, y no nos lo puede decir porque su cerebro está muy afectado por la enfermedad. Entonces, él se comunica a través de esa conducta. Otras veces, también puede ocurrir que estos comportamientos estén provocados por los propios cambios que está experimentando a nivel cerebral.

Cuando se produce un trastorno de comportamiento, se intenta analizar si responde a un patrón, si hay un factor desencadenante. Ese factor podría deberse a una causa física. El paciente puede sufrir dolor o tener una infección de orina o fiebre. Ante un dolor, puede que el paciente llore. Si en cambio sufre una infección de orina, puede que vagabundee y se toque el pantalón. La infección de orina puede provocar muchos delirios (creencias falsas que la persona piensa que son reales. Por ejemplo, el paciente puede pensar que su cónyuge le es infiel). La fiebre también provoca muchas alteraciones de comportamiento.

“Si el paciente con alzhéimer tiene un trastorno de conducta y el cuidador no indaga sobre qué puede estar provocando ese cambio, se puede pensar que esa alteración ha sido producida por la propia evolución de la enfermedad, y se le puede prescribir un neuroléptico, cuando lo que realmente tiene es una infección de orina”, explica Laura Llaguno.

Otras veces, puede ser ocurrir que el audífono le esté pitando porque se le está acabando la pila. Y ese pitido constante en el oído, le irrita. En otras ocasiones se debe a que la persona con alzhéimer cambia mucho de domicilio porque está tres meses con cada hijo. Lo que significa que cada tres meses se tiene que cambiar de casa y adaptarse a las normas de cada hogar.

O puede ocurrir que la causa esté provocada por el propio cuidador. Por ejemplo, un hijo se muestra demasiado sobreprotector o exigente con su padre. Ese comportamiento puede irritar al padre, que siente que su hijo le trata como a un niño pequeño, cuando él no es consciente de que sufre alzhéimer.

También es conveniente que el médico revise la medicación que el paciente está tomando, dado que hay fármacos que pueden provocar trastornos de conducta.

Cómo podemos mejorar la comunicación con un paciente con alzhéimer en la etapa moderada

“La mejor manera de comunicarse es hacerlo de una forma directa, sin rodeos, porque en esos rodeos el paciente se pierde”, aconseja Llaguno.

Si el paciente está sentado en una silla de ruedas, no debemos hablarle desde nuestra altura, sino que debemos agacharnos hasta que sus ojos estén a la altura de los nuestros. Es fundamental establecer ese contacto visual. Hay que tener una expresión agradable porque, muchas veces, si ellos observan una actitud cariñosa en la otra persona, ellos la devuelven. Por eso, el mensaje debe ser directo, lo que no quiere decir que seamos bruscos. Siempre debemos emplear un tono suave.

Por ejemplo, muchas veces un familiar quiere comunicar a un residente que no va a venir a verle en una semana. Y el familiar, para no decepcionarle, comienza a decirle que está teniendo mucho trabajo, que se va a quedar hasta muy tarde, que no sabe si podrá ver, incluso, a sus hijos… y, al final, le dice que no podrá ir a verle. En estos casos, aconseja Laura, “es recomendable ser más directo. Decir, por ejemplo, que la próxima semana no va a venir. Y luego, si el paciente te pregunta por qué, le pueden dar más explicaciones. Pero es el familiar, quien conoce mejor a su ser querido, quien determinará la menor forma de comunicarse con él”.

El siguiente paso sería compartir esa información con los auxiliares del centro para que estén más pendientes del familiar durante el tiempo que no se le va a visitar.

Este tipo de situaciones son muy frecuentes cuando el familiar se quiere ir de vacaciones. “Se dan esos rodeos para evitar que el paciente se altere. Y, probablemente, cuando el cuidador se lo diga, no se va a alterar; lo hará cuando el paciente no le vea, porque entonces no recordará dónde está. Por eso, es mejor comunicar la información de forma directa y compartirla con la persona que se encargará de cuidarle”, concluye Laura Llaguno.

“Creo que la mejor conclusión que debemos sacar es que cada individuo es diferente. En realidad, no tratamos la enfermedad, sino la individualidad de cada persona. Esta aproximación es lo que significa un tratamiento centrado en la persona, y es la única forma de conseguir mejorar la calidad de vida tanto del enfermo como del cuidador”, señala Laura.

“Todos estos ejemplos no dejan de ser pautas que puede ayudar al cuidador a ampliar su campo de exploración a la hora de tratar las alteraciones conductuales y psicológicas asociadas a la demencia”, concluye.

4 Comentarios

  • Buenas noches. Soy cuidadora de una persona de 93 años. Acabo de leer que se le tiene que informar al paciente cuando uno de los hijos no va a venir. En mi caso no se lo puede comunicar porque se altera. Empieza a enojarse, a decir que no lo quieren que lo abandonan. Yo le hablo y le explico que no es así. Me toma mucho tiempo convencerlo. Por eso, le dije a sus hijas que no le informen cuando no van a venir. ¿Me dicen, por favor, si hago bien? Gracias, espero su respuesta.

    • Querida Gabriela: Muchas gracias por tu confianza. En cuanto a tu consulta, es cierto que en el artículo que has leído recomendamos que se facilite esa información al paciente, pero en la demencia no existen fórmulas que funcionen igual en todos los casos. Tú eres la persona que mejor conoce al paciente que cuidas, y si crees que esa información le altera mucho, no se la proporciones. Es más, si detectas la hora en que la persona a la que cuidas suele preguntar sobre sus hijos sería recomendable buscarle una actividad agradable para que la haga justo en ese momento, y evitar así que aparezca la alteración (siempre hay que comenzarla cuando está tranquila, no cuando ha aparecido la alteración).
      Por ejemplo, recuerdo a una paciente que sobre las 17:30 de la tarde se ponía muy nerviosa preguntando por sus hijos y no había nada que tranquilizara. Lo que hicimos fue buscarle una actividad para que comenzara a hacerla antes de las 17:30, cuando ella estaba tranquila, y que le captara la atención y evitar así que pensara en que “no venían a buscarla”. Desde entonces, está más tranquila. Un cordial saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados