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Cómo afecta el estreñimiento a la demencia

El estreñimiento puede empeorar los síntomas de la demencia

Una fractura de cadera fue la causa de que Mercedes pasara una larga temporada en el hospital. La demencia en una fase severa y sus trastornos de comportamientos fueron la razón de que se le prescribieran antipsicóticos. Y el hecho de que ya no volviera a caminar y los medicamentos que estaba tomando fueron responsables de su estreñimiento. Para combatirlo, se le recetó laxantes durante un largo periodo de tiempo.
 
Al cabo de un tiempo, Mercedes volvió al hospital. Su hija se asustó cuando se la encontró retorciéndose de dolor, sudando a mares y orinando mucho. Un cuadro que al médico le llevó a sospechar que Mercedes sufría de impactación fecal, es decir, que su recto retenía una gran masa de heces duras y secas como consecuencia de un estreñimiento prolongado. La utilización de laxantes, durante un tiempo prolongado, lo habían favorecido. Los músculos de sus intestinos habían olvidado cómo movilizar la materia fecal por sí solos.
 
Mercedes tuvo suerte de que el médico lo viera claro e hiciera un diagnóstico correcto. En otras ocasiones, estos síntomas podrían haberse achacado a la progresión de la demencia. El doctor revisó su medicación, una enfermera se encargó de resolver su impactación y que se le dieron una serie de recomendaciones a su hija para evitar que el estreñimiento se volviera a producir.
 
¿Qué es el estreñimiento?
 
La función normal del intestino varía de una persona a otra. Según el documento Constipation & faecal impaction (Estreñimiento & impactación fecal) de la asociación Alzhéimer Escocia, es difícil definir con exactitud qué se entiende por retraso en la expulsión de las heces. La variable más comúnmente utilizada es la frecuencia en las deposiciones. Se entiende que el hábito es normal cuando se hacen tres deposiciones no líquidas al día y una deposición cada 72 horas seguida de un sensación de evacuación completa (1 día de cada tres). Un estudio realizado en Sheffield afirma que hay una prevalencia (número total de personas que padecen una enfermedad durante un periodo de tiempo) del 12% en paciente ambulatorios, un 41% en unidades geriátricas agudas y un 80% en unidades geriátricas de larga estancia.
 
Síntomas

 
-Las deposiciones se vuelen duras y dolorosas durante su expulsión.
-Abdomen hinchado
-Náuseas
-Dolor en el bajo vientre
-Mal sabor de boca
-Menos apetito
-Apatía, sopor
-Agitación
-Confusión
-Incapacidad general para actuar normalmente
-Incontinencia fecal
-Retención de orina
-Incontinencia urinaria
-Problemas con el catéter del drenaje.
 
Causas
 
-Las más frecuentes son falta de fibra en la dieta. Una dieta rica en fibra proporciona volumen para acelerar el paso de los productos de desecho a través del intestino.
 
-No ingerir suficiente agua. Los fluidos ayudan a ablandar las heces y a hacer más fácil su paso. Este problema en los pacientes con demencia se puede intensificar, dado que muchas veces tienen dificultades para tragar líquidos.
 
-Falta de ejercicio. Un elevado número de personas con demencia, sobre todo en las últimas fases, tienen dificultades para moverse: permanecen encamados o la mayor parte de su tiempo en sillas de ruedas. Esta disminución de la movilidad conlleva una reducción de los movimientos peristálticos (movimientos rítmicos que realizan las diferentes partes del aparato digestivo para hacer avanzar la comida) por lo que se enlentece el tránsito intestinal de las heces.
 
-Uso de fármacos. Hay determinados medicamentos como los anticolinérgicos, utilizados para tratar la demencia, que producen estreñimiento. Otros fármacos muy frecuentes entre los pacientes mayores son los diuréticos que aumentarán la deshidratación de las heces, por lo que se enlentece el tránsito. Los opioides, utilizados sobre todo en pacientes terminales, provocan estreñimiento porque disminuyen los movimientos peristálticos e incrementan el tono del esfínter anal interno. Tomar más de cinco fármacos también provoca estreñimiento, según el estudio Bowel Care in Older People: Research and Practice.
 
El estreñimiento y la demencia
 
Para poder controlar el intestino, tenemos que tener la necesidad de vaciarlo. Se tiene esa sensación cuando las heces se mueven en el recto, provocando que se expanda y envíe mensajes al cerebro, mediante vías sensoriales, de que el intestino tiene que vaciarse. Unas terminaciones nerviosas afinadas son capaces de distinguir si las heces son sólidas, líquidas o se trata de gases, y reaccionar de acuerdo a estas sensaciones.
 
En la fase inicial o intermedia de la demencia, esto puede que no sea un problema, pero, a medida que la enfermedad progresa, el cerebro está más dañado y, por tanto, aumenta el sensación de confusión. La persona puede comenzar o estar menos alerta a la sensación que acompaña cuando las heces están en el recto, provocando estreñimiento.
 
Las personas con problemas cognitivos severos son menos conscientes de sus hábitos intestinales. Ellos dependen de sus cuidadoras para poder ir al baño o limpiarse, lo que puede afectar a sus hábitos intestinales.
 
En personas con demencia, el estreñimiento puede empeorar su confusión y su irritabilidad. Se cree que es debido al dolor y a las molestias que provoca. Pero si no se diagnostica, los síntomas se pueden confundir como parte de la demencia. El problema no es solo que no se trate el estreñimiento, sino que al paciente se le prescriba un antipsicótico para tratar los trastornos de comportamiento; como algunos de estos medicamentos provocan estreñimiento, la situación empeorará.
 
Además, el estreñimiento es responsable de muchas de las infecciones de orina que tan frecuentemente se diagnostican en los adultos mayores. Por eso, es conveniente llevar un riguroso registro de las deposiciones (control de deposiciones). Bastará con anotar los días y horas en que se producen.
 
Cómo prevenir el estreñimiento
 
-Comer alimentos con más fibra, cereales integrales, frutas y vegetales. Es importante que si se aumenta el consumo de fibra se deberían tomar más líquidos para evitar el estreñimiento.
 
-Beber más fluidos para mantener las deposiciones húmedas. Al menos, 6 o 8 vasos de agua al día (aproximadamente 1,5 o 2 litros). Tomar gelatinas y sopas ayudará.
 
-Aumentar la actividad física contribuirá a que el intestino tenga más actividad. Los adultos mayores, que permanecen inmóviles la mayoría tiempo, tendrían que realizar ejercicios sentados, caminar distancias cortas y levantarse de la silla de ruedas.
 
-Estar atentos a las señales que envían los intestinos. Si se siente la urgencia, ir al baño lo antes posible.
 
-Conocer los hábitos intestinales. Existe un momento del día en el que los intestinos están más activos, especialmente, después de que pase un tiempo al terminar las comidas. Concretamente,  después del desayuno. Cuando comemos, estimulamos la actividad en el sistema digestivo, ayudando a mover las deposiciones a través de los intestinos. Ir al baño después de una comida puede ayudar a hacer este hábito más efectivo.
 
-Sentarse correctamente en el inodoro. Sentarse derecho puede facilitar la tarea de empujar sin esfuerzo. Colocar un pequeño taburete debajo de las piernas podría ayudar
 
-Para las personas con demencia, que necesiten ayuda, es muy conveniente crear una rutina. Se debe intentar visitar el baño, todos los días, a la misma hora.

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