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Test para evaluar si un familiar tiene demencia

Estas pruebas orientan al cuidador sobre el grado de deterioro cognitivo

Todo comienza con algo que no encaja. Tu madre o tu padre se hacen mayores. Observas que físicamente van perdiendo, que ya no tienen la misma flexibilidad, que les duele las articulaciones, que todo les cuesta más. Intuyes que es un proceso de envejecimiento normal, y te dices a ti misma: “Ley de vida”. Pero un día ocurre algo que te deja preocupada, como le pasó a Ana. Una mañana, mientras cocinaba con su madre, ella le comenzó a contar lo mucho que le gustaban los boquerones a su padre. “Te acuerdas, Ana”, le dice. “Te acuerdas cómo me enfadaba con él porque si me descuidaba se comía la bandeja entera. Pobre”.
 
Ana se queda pensativa, recordando a su padre mientras fríe el pescado. Al cabo de un rato, cuando las dos están sentadas en la mesa con la comida servida, su madre comienza a repetir lo mismo. “Siempre que como boquerones, me acuerdo de tu padre. Te acuerdas cómo me enfadaba con él porque no paraba de comer…” Ana la observa y le contesta. “Mamá, ya me lo has contado antes, mientras hacíamos el pescado. ¿No te acuerdas?”. Su madre la mira y le responde: “¿De verdad? Qué cabeza la mía”.
 
A esa escena, le siguen otras. Un domingo cuando le acompañaba a misa, ella le preguntó: “Entonces ¿qué día es hoy?”. “Domingo, mamá. Todos los domingos, te acompaño a misa”. “Claro, hija, claro. Qué cabeza”.
  
Entonces, Ana, empezó a sospechar que algo raro le estaba pasando a su madre.  Pero no sabía si se trataba de un proceso normal de envejecimiento o si eran los primeros síntomas de una demencia. Así que empezó a investigar hasta que dio con Cuidados continuados en Atención Primaria a personas con enfermedad de Alzheimer, una guía práctica elaborada por la Fundación PriceWaterhourseCoopers y la Fundación Reina Sofía, y cuyo contenido ha sido creado por profesionales pertenecientes a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.
 
La guía recomienda varios test generales para facilitar la labor del médico de Atención Primaria: el test de Pfeiffer, el MoCa y el test de los 7 minutos. Ana analizó cada uno de ellos para identificar cuál podría ser el más adecuado para poder evaluar lo que le estaba sucediendo a su madre. Con los resultados pensaba acudir a su médico de Atención Primaria. Sabía que la valoración del resultado final debía hacerla un profesional. “Una depresión enmascarada, una infección o una descompensación de una patología de base pueden dar lugar a resultados erróneos y, por ende, a hacer un diagnóstico equivocado de demencia”, asegura Natividad Otonín, médico del Centro Residencial Las Rozas.  
 
El test de Pfeiffer

 
Esta herramienta fue diseñada para detectar el deterioro cognitivo en pacientes mayores. Son preguntas muy sencillas, luego puede utilizarse en personas con un bajo nivel formativo y que tengan deficiencias sensoriales severas (problemas en su capacidad visual y auditiva). Valora la memoria a corto y largo plazo, el nivel de atención, la orientación, la información sobre hechos cotidianos y la capacidad matemática.
 
Se trata de una de las escalas más utilizadas en Atención Primaria porque es breve y sencilla. Además, solo requiere unos cinco minutos. Su principal limitación es que no detecta los deterioros leves ni los cambios pequeños en la evolución de la enfermedad. Pero permite adaptar la prueba al nivel de escolarización del paciente, al incluir un error más en la puntuación final.
 
El test de MoCa, cuyas siglas en inglés responden al nombre de Evaluación Cognitiva de Montreal.
 
Se trata de un cuestionario útil y breve que sirve para detectar la demencia leve o el deterioro cognitivo leve. En pacientes que ya han sido diagnosticados de sufrir un deterioro leve,  ayuda al médico a identificar a los que están en riesgo de desarrollar demencia en los siguientes seis meses. Las preguntas sirven para analizar las siguientes habilidades: el nivel de atención, la concentración, las funciones ejecutivas, incluyendo la capacidad de abstracción, la memoria, el lenguaje, las capacidades visuconstructivas (que permiten dibujar o realizar construcciones bidimensionales o tridimensionales) el cálculo y la orientación. Para hacerlo se requiere unos diez minutos. La máxima puntuación es de 30 puntos y se considera que la persona está normal si obtiene un resultado igual o superior a 26 puntos.
 
En un estudio, realizado en Reino Unido, se utilizó este test y el Mini-Mental State Examination (MMSE) para evaluar a 32 personas que cumplían los criterios diagnósticos de demencia, a 23 sujetos que habían sido identificados de tener un deterioro cognitivo leve y a 12 pacientes en los que compararon su estado de memoria, al inicio y tras seis meses de seguimiento.
 
Los resultados mostraron que el test Mini-mental tenía una sensibilidad del 17% para detectar sujetos con un deterioro cognitivo leve, mientras que el MoCA detectó el 83%. El Mini-mental tenía una sensibilidad del 25% para identificar a personas con demencia, mientras que el MoCA detectó el 94%.  De las personas con deterioro cognitivo leve, el 35% desarrolló demencia a  los seis meses, y todos obtuvieron, al inicio del estudio, menos de 26 puntos en el MoCA.
 
El test de los 7 minutos

 
Este test fue diseñado, en 1998, para identificar a las personas que sufren demencia. Su principal aportación respecto a otras pruebas es que en una misma plantilla se agrupan varios test que han funcionado bien en la detección de la demencia. Su utilización está recomendado por las guías de la Academia Americana de Neurología y la Sociedad Española de Neurología. En realidad, solo si el paciente está en condiciones normales, se realiza en menos de siete minutos, pero no requiere más tiempo que el resto de las escalas cognitivas de cribado.
 
Test de Orientación Temporal de Benton
Este test cuenta con cinco preguntas básicas que miden la orientación temporal y que se utilizan tradicionalmente en un examen sobre el estado mental. Esta prueba, además de contabilizar el número de aciertos sobre las respuestas, cuantifica el grado de desviación respecto a las respuestas correctas.
 
Recuerdo libre y facilitado
Este test se basa en el hecho de que las personas con alzhéimer no saben utilizar las estrategias mnemotécnicas a la hora de procesar, codificar y recuperar información. Examina la memoria episódica (en la que se recogen los recuerdos de los sucesos que ocurrieron en la vida de una persona y los eventos que esa persona sabe que pasaron en la vida de otros) tras presentar al paciente una serie de imágenes que debe identificar y, posteriormente, recordar.
 
Test del reloj
Esta prueba evalúa las habilidades visuoespaciales y visuoconstructivas. Ha demostrado ser muy útil en la detección del deterioro mental y la demencia. La persona tiene que dibujar un reloj, con todos los números y con las manecillas y, posteriormente, marcar una hora determinada.
 
Fluidez categorial
Esta prueba evalúa la memoria semántica (en la que se almacena el conocimiento general del mundo, como hechos, ideas, palabras, resolución de problemas) y la estrategia que utiliza el paciente para recordar las palabras. Se ha mostrado que es muy sensible para identificar el deterioro que produce la enfermedad de Alzheimer. El paciente debe decir, por ejemplo, todos los nombres de vegetales que recuerde, y lo más rápidamente que pueda.
 
Ana ha convencido a su madre para que haga una de estas pruebas. No le ha dicho para qué, no quiere que se preocupe. Por eso, se ha inventado una excusa. Le ha pedido que le ayude a comprobar si estos test, que tiene que hacer para su trabajo, se entienden bien. Una vez que tenga los resultados, irá a ver a su médico de Atención Primaria.
 
Links para descargarse los test.
 
El test de Pfeiffer 

– El test de MoCa

– El test de los 7 minutos

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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