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Moderada 2 julio de 2020

“Es frecuente que un paciente con coronavirus comience con un decaimiento”

Para detectar antes la enfermedad, deberíamos hacer controles de temperatura por los menos tres veces al día

A Violeta Carrión, supervisora del servicio de enfermería del Centro Residencial Sanitas Jardines de Sabatini, le ha tocado batirse con un nuevo enemigo: el coronavirus. Ella comparte aquí su experiencia para que también nosotros sepamos reconocer los síntomas cuanto antes y poder hacerle frente. Ella comparte su experiencia y su cariño porque para derrotarle hacen falta las dos cosas.

“En mi trabajo, no eres solo una enfermera. Estamos todos los días con las personas a las que cuidamos. Cuando falto, me echan de menos; cuando entro en sus habitaciones, muchos de ellos tienen una foto conmigo. Y eso es lo que me hace sentir orgullosa de lo que hago”, nos comenta.

1. Dado los serios efectos del coronavirus en las personas mayores ¿qué consejos darías a un cuidador para evitar que su ser querido se infecte?

Como constantemente nos están diciendo, lo más importante es el lavado de manos, tanto del cuidador como del paciente. Y si tenemos geles desinfectantes, utilicémoslos. El cuidador se debe lavar las manos antes de manipular a su ser querido y siempre que vayamos a tener contacto con él. Por ejemplo, antes de las comidas, se las deben lavar tanto el paciente como el cuidador. Porque, a veces, el paciente puede comer algo por sí mismo y puede estar en contacto con la nariz o la boca. Y siempre que vaya al baño. Si el cuidador puede disponer de una mascarilla, sería ideal que la llevase siempre que va a tener un contacto más cercano con el paciente. De esta forma, evitamos contagiarle. También tendríamos que llevar un control de la temperatura. Como en casa todos tenemos termómetro, deberíamos hacerle controles rutinarios de temperatura por lo menos tres veces al día para vigilar si aparece fiebre.

2. En este tipo de pacientes a veces el coronavirus se manifiesta de una forma distinta ¿a qué síntomas deberíamos prestar atención?

He detectado tres tipos de perfiles. Por un lado, está el perfil más llamativo, que cursa con todos los síntomas que ya todos conocemos. Por ejemplo, presenta de forma brusca dificultad respiratoria. Sin embargo, en otros pacientes aparece una febrícula muy leve, unas decimillas. Por ejemplo, 37º,1; 37º, 2. Algo que no parece muy llamativo y, además, el paciente no tiene ninguna dificultad para respirar, no tienen tos, o si la tiene, solo presenta un poquito. Sin embargo, estos pacientes también están dando positivo al coronavirus. El perfil que he visto con frecuencia es el de una persona que, de repente, ha empezado con un decaimiento general. Parece como si estuviera deprimida y está más desorientada de lo habitual. Presenta signos inespecíficos: no cursa con fiebre ni tiene dificultad respiratoria, pero, finalmente, da positivo a la enfermedad y, posteriormente, desarrolla unos síntomas un poquito más serios. Por eso, es muy importante detectar a tiempo estos signos porque nos pueden indicar en una fase temprana que quizá esta persona pueda desarrollar esta enfermedad. Por lo menos, tenemos que estar más vigilantes para poder informar cuanto antes a los servicios médicos y comprobar si ese cuadro podría deberse a este virus. Entonces, lo que deberíamos hacer es llamar al teléfono habilitado para atender las consultas sobre el coronavirus.

El profesional sanitario que nos atienda nos dirá si debemos llevar al paciente a urgencias o, por el contrario, debe permanecer en casa. En ese caso, nos dará pautas sobre qué es lo que tienes que hacer: si se debe proceder a darle paracetamol o otro tipo de medicamento.

3. En tu experiencia ¿qué síntomas debería tener el paciente para acudir a urgencias?

Sobre todo, la dificultad respiratoria. Si en casa tuviéramos un pulsioxímetro (sirve para medir la saturación de oxígeno en sangre) detectaríamos si la saturación está bajando. Pero si no lo tenemos, en el momento en que observemos episodios muy fuertes de tos o si vemos que la persona se pone muy roja o si observamos que le cuesta respirar o empezamos a notar que su respiración es más forzada que, por ejemplo, cuando intenta respirar la tripa se le hincha, entonces deberíamos alertar al médico. La dificultad respiratoria es el signo de mayor gravedad. La fiebre alta es un síntoma que nos alerta, que nos puede preocupar, pero, mientras el paciente se encuentre estable a nivel respiratorio, la fiebre elevada siempre se puede tratar con paracetamol.

En el caso de que contemos con un pulsioxímetro, una persona sin ninguna patología respiratoria tiene un porcentaje de oxígeno en sangre por encima de 90 o 92.

4. Conseguir que un paciente con demencia se tome la medicación a veces no es fácil ¿nos podrías comentar qué trucos utilizas tú?

Es muy importante el tono de voz con el que te diriges a estos pacientes. Suelo conectar bastante cuando utilizo un tono tranquilo. También tienes que utilizar un lenguaje muy sencillo, que no sean ni frases muy largas ni muy complicadas y un tono cariñoso. Por lo general, la mayoría de los pacientes suelen agradecer bastante el contacto físico, como una caricia o cogerles la mano o llamarles por su nombre o por un mote cariñoso que a ellos les guste. Se trata de buscar esa cercanía. Por eso, es muy importante conocer al paciente para saber qué cosas le pueden gustar. Por ejemplo, si sabemos que les gusta mucho una canción pues igual podemos empezar con esa melodía para conectar un poquito con esa persona y, de esta forma, conseguir hacer algo que estemos buscando. Si es la hora de la comida, pues así podemos lograr que él vaya comiendo poquito a poquito. También podemos hablar de algo que sepamos que le gusta. Yo utilizo mucho estas estrategias para darles la medicación. La verdad es que llegas a un punto en que conoces tanto al paciente que hay veces que con que digas: “Hola bonita”, ya sabes que te la has ganado, y que le puedes dar la medicación sin problemas. Otras veces, si el paciente está muy agitado, y coincide con el momento en que le tienes que dar la medicación, es mejor esperar un poquito a que se le pase e intentarlo más tarde. Porque si insistes mucho puedes provocar que la situación se complique.

5. El confinamiento está siendo un desafío para el cuidador ¿nos podrías comentar qué signos no debería ignorar para evitar sufrir una sobrecarga?

Lo primero que un cuidador no debe olvidar es que para poder cuidar hay que cuidarse. Esto significa que el cuidador debe ser muy consciente de su estado de salud, tanto física como psicológica. Él mismo tiene que prestar atención a cómo se siente porque si no es consciente de cómo se encuentra va a llegar un momento en que no va a poder seguir cuidando.

Hay signos que muestran claramente que el cuidador debe acudir al médico. Si se siente muy cansado, si se siente deprimido, si en cualquier momento tiene ganas de llorar o si pierde el apetito. Es posible que, entonces, esté sufriendo el síndrome de sobrecarga del cuidador. En ese momento, aunque sea sea difícil, aunque no quiera, debe acudir al médico.

6. Debido a las circunstancias actuales, las enfermeras estáis sufriendo mucho estrés ¿qué trucos has desarrollado para mantener tu estado de ánimo?

Hay momentos en los que es bastante duro, pero hay que intentar que el tiempo que estás en casa tengas la mente ocupada en otra cosa que te guste, como puede ser hacer deporte o leer o cocinar o llamar a la familia. Tenemos que hacer algo que nos mantenga un poco distraídos. Concretamente, en mi caso, evito hablar del trabajo. Hay veces en los que me gustaría hacerlo para liberarte de esa tensión, pero, al final, prefiero desconectar con cosas que me gustan para poder volver a cargarme de energía y dar el 100% en el siguiente turno.

En el momento en que te sientes más cansada, que tienes el ánimo más decaído, hay que intentar dirigir tu mente a tu objetivo y cuidar al máximo a las personas que tienes a tu cargo.

7. Cuando termina el día y repasas todo lo que ha pasado ¿con qué imagen te quedas?

Depende mucho del turno que hayas tenido. Aquí, el contacto que tienes con las personas a las que atiendes es muy íntimo, es como si fueran de tu familia, les conoces muchísimo, así que cualquier cosa que les pasa te afecta mucho. La mayoría de los profesionales de la salud hemos elegido esta profesión por vocación. Yo me quedo con las palabras de agradecimiento, con una sonrisa o con cualquier otro detalle que te haga sentirte gratificada. Eso es lo que realmente te hace volver cargada de energía y dar el 100% al día siguiente.

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