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Si pierde peso… quizá tenga demencia

Cómo diseñar una dieta equilibrada

Victoria no sabía lo que era tener un problema de estómago. Siempre había comido bien, todo le sentaba estupendamente, y mantenía la figura a raya. A Victoria le gustaba presumir de ello. Cuando iba a la farmacia a pesarse, solía decir con coquetería a su hija: “Ves, tengo el peso ideal”. Tras ser diagnosticada de demencia, siguió comiendo igual, incluso más, pero su peso no fue el mismo.  Según el Instituto Nacional del Envejecimiento de EEUU, desde las primeras etapas del alzhéimer, muchas personas tienen a perder peso. Estudios recientes sugieren que la pérdida de peso inexplicable puede preceder al deterioro cognitivo y otros signos de la enfermedad.  Científicos del Centro de Investigación de la enfermedad de Alzhéimer de la Universidad de Washington, en St. Louis, siguieron a un grupo de 449 adultos mayores durante seis años, de los que 125 desarrollaron demencia.  Durante los primeros años del estudio, los participantes que no tuvieron esta enfermedad perdieron peso a la misma velocidad que el resto. Sin embargo, un año antes de que aparecieran los primeros signos de demencia, habían perdido dos veces más peso que aquellos que no desarrollaron alzhéimer.
 
A pesar de esta pérdida de peso, las personas con alzhéimer no requieren seguir una dieta especial, salvo que tengan diabetes, hipertensión y el colesterol alto, entre otras posibles enfermedades, pero sí hay que poner atención para que se alimenten correctamente. Para lograrlo, hay que seguir estas recomendaciones que proporciona la Universidad de Cleveland.
 
1. Comer una variedad de alimentos de cada categoría. Según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la alimentación, los alimentos se clasifican en: energéticos, plásticos y reguladores. Entre los energéticos, se encuentran los hidratos de carbono, que son los productos derivados de los cereales, las patatas y el azúcar, y los lípidos: mantequilla, aceites y grasas en general. Otra categoría está constituida por los plásticos, que engloba los productos de origen lácteo y las proteínas (productos cárnicos, huevos, pescados, legumbres y frutos secos).  Finalmente, se encuentra el grupo constituido por los reguladores, entre los que se incluyen las hortalizas, las verduras y las frutas. 
2. Mantener el peso recomendado a través de un equilibrio adecuado de ejercicio y alimentación.
3. Evitar los alimentos fritos con alto contenido en grasas saturadas y colesterol.  Algo de grasa es fundamental para la salud, pero no todas las grasas son iguales.  Hay que limitar el consumo de grasas que son perjudiciales para el corazón, como la mantequilla,  manteca sólida, manteca de cerdo y carnes grasas.
4. Tratar de limitar los azúcares. A menudo en los alimentos procesados hay azúcares refinados. Estos azúcares contienen calorías, pero carecen de vitaminas, minerales y fibra. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en las últimas etapas de la enfermedad de alzhéimer, si la pérdida de apetito es un problema, añadir azúcar a los alimentos puede facilitar que estas personas coman.
5. Moderar el consumo de sal. La sal contribuye a que aumente la presión arterial. Para reducir su consumo, los alimentos se pueden aderezar con especias o hierbas, así los alimentos no nos parecerán sosos. Según la Sociedad Americana del Corazón, los estadounidenses adultos deberían tomar menos de 1.500 mg de sodio al día. Una cucharadita de té contiene 1.000 mg.
6. Beber ocho vasos de agua al día.
7.Tomar bebidas alcohólicas con moderación. Para cumplir con este requisito, es mejor que consultes a tu médico.
8. Llevar una dieta con alimentos ricos en contenido de antioxidantes.  Según la Clínica Mayo, los alimentos de origen vegetal es la mejor fuente para obtener antioxidantes, como las frutas, las verduras y sus respectivos zumos, productos de granos enteros, nueces, semillas, hierbas y especias e, incluso, chocolate.
9. Si tomas medicamentos, pregunta a su médico acerca de las posibles interacciones que puede haber con los alimentos.
 
Pero llevar una buena nutrición no siempre puede prevenir la pérdida de peso en personas con enfermedad de alzhéimer ni retrasará la progresión de la demencia. Entonces, ¿qué aspectos positivos conlleva alimentarse correctamente? Para empezar, no llevar una dieta equilibrada puede provocar desnutrición y deshidratación lo que aumentará el riesgo de infecciones, una mala cicatrización de heridas o tener una presión arterial anormalmente baja y que los medicamentos no actúen de forma adecuada. Y un aspecto más, contribuirá a que la persona tenga peor calidad de vida.
 
Otro elemento fundamental sobre el que no hay que bajar la guardia es conseguir que la persona con demencia esté bien hidratada. Con la edad, la sed frecuentemente disminuye. Además, algunos medicamentos pueden deshidratar el cuerpo.
 
Los siguientes consejos pueden ayudar con la sensación de tener la boca seca:
 
1. Beber ocho vasos o más de líquido al día.
2. Mojar pan o galletas en leche, chocolate caliente o café para ablandarlas.
3. Después de cada bocado, beber un sorbo, así la comida se ablandará en la boca y será más fácil tragar.
4. Añadir salsas a las comidas para que se ablanden y sea más fácil comerlas.
5. No utilizar cualquier colutorio porque muchos de ellos contienen alcohol, lo que puede provocar mayor sequedad en la boca.
Pregunte a su dentista por un producto adecuado.
6. Solicita a tu médico productos que producen saliva artificial en tu boca. 
 

 
 
 
 
 

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