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Severa 25 junio de 2020

Si nuestro ser querido tose cuando le damos de comer puede que sufra disfagia

En el caso de que tenga problemas para tragar hay que ajustarle la textura de las comidas: los sólidos tendrían que ser como purés y a los líquidos habría que añadirles espesante

Violeta Carrión, supervisora del servicio de enfermería del Centro Residencial Sanitas Jardines de Sabatini, nos explica cuáles son las enfermedades y complicaciones más frecuentes que suelen tener las personas con demencia y a qué indicadores debemos prestar atención para cuidar bien de nuestro ser querido. Uno de los trastornos más frecuentes es la disfagia (dificultad para tragar). Así que ¡ojo! si nuestro familiar comienza a toser cuando le damos de comer.

1. ¿Podría decirme en qué consiste el trabajo de una enfermera en relación con la demencia?

La labor de enfermería con los pacientes con demencia consiste, sobre todo, en identificar las necesidades que puedan tener estos pacientes y en satisfacerlas. Por ejemplo, en la etapa leve se puede empezar a observar algunos problemas de memoria, que puede verse afectada a corto plazo. La persona también puede sufrir cambios de ánimo, como episodios de ansiedad o de depresión. La función de la enfermera sería vigilar estos síntomas y tratar de controlarlos.

En la etapa moderada, sobre todo, hay que intentar que la persona mantenga su autocuidado y, por lo tanto, la máxima autonomía posible para que conserve sus capacidades durante el mayor tiempo. En esta etapa aparecen otros signos, como que el paciente sufra una desorientación en el tiempo y en el espacio. No se acuerdan de las fechas. También pueden empezar a tener problemas para reconocer las caras de los familiares. Comienzan a tener dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida diaria como, por ejemplo, vestirse o asearse. Entonces, tendríamos que ayudar a esta persona para que pueda llevar a cabo actividades que ya no puede hacer por sí mismo. En esta etapa sería muy importante que la persona recibiera activación cognitiva con actividades que le gusten hacer. En el caso de que le gustara leer, que lea; si le gusta dibujar, que dibuje. Para que la enfermedad vaya progresando de la forma más lenta posible.

En la etapa severa estos pacientes han perdido toda la capacidad de llevar a cabo las actividades de la vida diaria. Son personas dependientes, y necesitan a una persona que pueda cubrir todas sus necesidades. Se vuelven más vulnerables a ciertas enfermedades, como la neumonía broncoaspirativa, derivada, en muchos casos, de la dificultad que tienen para poder tragar. Aquí, nuestro trabajo está orientado a cubrir todas estas necesidades y a evitar cualquier complicación que se pudiera producir.

2. Cuando un familiar se hace cargo de un ser querido con demencia ¿qué indicadores debería vigilar?

Pueden aparecer muchas comorbilidades, pero, desde mi experiencia, hay algunas que son más frecuentes como, por ejemplo, la aparición de disfagia (dificultad para tragar). Esta complicación se da, sobre todo, en las demencias más avanzadas. Es muy importante observar si aparece tos cuando le damos a nuestro ser querido alimentos sólidos o líquidos. Eso nos indica que está empezando a no tragar bien y hay riesgo de que se produzca una neumonía broncoaspirativa, una infección podría tener complicaciones muy graves y, en algunos casos, podría provocar la muerte. Esos problemas de deglución los podemos observar si, por ejemplo, le damos una cucharadita pequeña y necesita varios intentos para tragar o si vemos que se le escapa la comida por el labio inferior. Esos signos nos tienen que alertar de que esa persona está comenzando con una disfagia. Y, en ese caso, habría que ajustarle la textura de las comidas. Los sólidos tendrían que tener la textura de un puré y los líquidos los tendría que tomar con espesantes para evitar que esas gotitas con comida se le vayan al pulmón.

3. ¿A qué otras enfermedades debe estar atento el cuidador?

Con bastante frecuencia, suelen aparecer infecciones urinarias. Para evitarlas, la persona debe beber muchos líquidos. Y conseguirlo no es fácil porque estos pacientes no nos van a decir qué quieren beber. Por eso, cada cierto tiempo, tenemos que estar pendientes de hidratarles. De lo contrario, tendrán una orina más concentrada, lo que les puede producir una infección. En el caso de que la persona utilice pañal, hay que evitar que pase tiempo con el pañal sucio o húmedo. Lo ideal sería revisarlo cada dos horas.

También tenemos que tener en cuenta que con este tipo de infecciones, la fiebre no suele ser el signo más llamativo que nos podría alertar. Existen otros, como puede ser el cambio en el estado de ánimo del paciente. Por ejemplo, se le puede observar más decaído o más desorientado de lo habitual. O puede mostrarse más agitado o agresivo.

El estreñimiento también se da con bastante frecuencia en estos pacientes. Por eso, es importante mantenerles muy hidratados y asegurarnos de que tengan un consumo de fibra adecuado. La dieta debe incluir, por ejemplo, kiwis y ciruelas. En el caso de que no puedan tomarlos de forma sólida, se los podemos triturar. Sería conveniente llevar un registro para saber si hace o no sus deposiciones. Por ejemplo, si la persona lleva más de tres días sin realizar ninguna deposición, a lo mejor, requiere una ayuda extra, como un laxante. Sobre todo, si le estamos dando la hidratación necesaria y una ración extra de fibra.

4. Para estar bien hidratado ¿cuántos vasos de líquido debería de beber al día nuestro ser querido?

 A nuestros residentes, por las mañanas, en el desayuno, les damos un vaso de zumo y un vaso de café. Un vaso son unos 200 ml. Entonces ya con ese desayuno la persona está tomando 400 ml. A media mañana, lo ideal es que esta persona tome otro vaso de agua. Si no le gusta el agua, lo que podemos hacer es darle un vaso de zumo o podemos diluirlo con un poquito de agua para evitar estar dándole zumo todo el día. De esa forma, es probable que lo acepte mejor que el agua. Luego, a la hora de la comida, también debe tomar otro vasito. Así, durante la mañana, casi hemos tomado un litro de agua. Por la tarde, hay que hacer lo mismo. Durante la merienda, hay que darle un café y, si es posible, otro vasito de zumo. A media tarde, debería tomar otro vaso de agua y, por la noche, durante la cena, otro vasito de agua. Lo ideal es que tomara 6 vasos de agua a lo largo de todo el día.

5. En el caso de que nuestro ser querido tuviera problemas de disfagia ¿no tendríamos que tener cuidado con el café?

Sí, tendríamos que espesarlo. Es muy importante evitar la doble textura, es decir, mezclar alimentos líquidos con alimentos sólidos. Un cuidador podría pensar que si su ser querido no traga bien los líquidos, lo mejor es darle un bollo con café. Entonces, haces una pasta. Pues esto estaría completamente contraindicado porque, de esta manera, no conseguimos una textura homogénea. Probablemente, en la cuchara que nosotros le demos habrá zonas que estén líquidas y zonas que estén un poco más sólidas. Y es más que probable que provoque un atragantamiento incluso mayor que si se los diese por separado. En este caso, lo ideal sería utilizar espesante en el café para conseguir una textura similar a la que tiene una papilla o añadir unos cereales, de forma que consigamos una textura homogénea. Cuando digo cereales me refiero a unos cereales especiales similares a los que se utilizan en las papillas de los niños; son como unos polvitos. La textura sería similar a la de las papillas de los niños. Si tenemos un bollo, lo que tendríamos que hacer es pasar el café y el bollo por una batidora para que tuviera una textura completamente homogénea.

6. ¿También deberíamos estar pendientes de registrar las cifras de la tensión arterial?

La tensión también debería estar bien controlarla, pero no es algo que tengamos que hacer diariamente. Salvo que la persona tenga una patología que necesite un control más exhaustivo, es suficiente llevar un control semanal o cada 10 días; siempre y cuando no se observe ninguna alteración en el estado del paciente. Generalmente, la mayoría de estos pacientes suelen tender a la hipotensión a no ser que tengan hipertensión diagnosticada. La deshidratación también genera hipotensión. Así que cuanto más hidratado tengamos a la persona menos riesgo hay de que se produzca una hipotensión.

7. ¿Cómo podemos saber si nuestro ser querido está sufriendo algún tipo de dolor dada la dificultad que tiene para expresar lo que le pasa?

Es cierto que el dolor es difícil de valorar, pero considero que no es difícil saber si un paciente sufre dolor o no porque, al final, nosotros conocemos a la persona y podemos darnos cuenta de si hace algún gesto con la cara cuando adopta alguna posición corporal; eso nos va a indicar que puede estar sufriendo dolor. Lo que es más difícil es localizar dónde tiene ese dolor. Es más difícil porque tú le puedes preguntar, pero la persona igual no te sabe indicar; no sabe, por ejemplo, llevarse la mano donde le está doliendo. Pero tú puedes observar que algo le está pasando por un gesto en la cara, por alguna queja que emita cuando le movilizas. Para detectar el punto que le duele pasaríamos a la exploración física. Iríamos palpando, tocando las diferentes zonas del cuerpo, observando en qué punto él hace un gesto con la cara que nos pueda indicar que ésa es la zona que le duele.

8. ¿Qué recomendaciones daría al cuidador si el paciente no se quiere tomar la medicación?

Es muy importante el tono de voz con el que te diriges a estos pacientes. Yo utilizo un tono tranquilo y suelo conectar bastante con ellos. Tienes que utilizar un lenguaje muy sencillo, que no sean frases muy largas ni muy complicadas, y lo debes hacer con un tono cariñoso. Por lo general, la mayoría de los pacientes suelen agradecer bastante el contacto físico, como hacerles una caricia, cogerles la mano, llamarles por su nombre o por un mote cariñoso que a ellos les guste. Se trata de buscar esa cercanía. Por eso es muy importante conocer al paciente para saber qué cosas le pueden gustar. Por ejemplo, si sabemos que les gusta mucho cierta canción, pues podemos empezar con esa canción y entonces ya conseguimos conectar un poquito con esa persona. Si le estamos dando de comer, de esta forma podemos conseguir que vaya comiendo poquito a poquito. Sobre todo, tienes que conocerle porque es un proceso muy personalizado. Si, por ejemplo, el paciente está muy agitado o agresivo, y es el momento en que le tienes que dar la medicación, es mejor esperar un poquito a que se le pase, intentarlo un poquito más tarde. Porque si se insiste mucho puedes hacer que la situación se complique.

9. ¿Es recomendable mezclar los medicamentos con la comida para facilitar que el paciente se tome la medicación?

Puede ser que haya determinados medicamentos que no se deban mezclar con las comidas. Estas indicaciones vienen en los prospectos o se las podemos preguntar al médico o al farmacéutico. Por lo general, siempre se intenta dar por separado; darle el comprimido con un vasito de agua, pero hay veces que esto no es posible. También se le puede dar con una cucharadita del postre. Me refiero a que coges un poquito de comida y dentro le pones el comprimido. Lo que no se debe hacer es triturar el comprimido porque se sabe que pierde mucha eficacia. Si una persona por problemas de disfagia o porque se niega, no se toma el comprimido, lo mejor sería hablar con el médico, que le ha prescrito esa medicación, para ver si ese medicamento tiene otra presentación. Por ejemplo, en jarabe. De esta manera cuando se le administre la medicación no perderá eficacia.

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