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Si la rojez dura más de 30 minutos, preocúpate

Cómo evitar las escaras

A Ana le viene a la cabeza muchas veces la imagen de Sor Azucena cuando le comentaba con orgullo: “¿has visto qué bonito lo tiene tu madre ahora? Se refería a su trasero, sin asomo ya de ninguna rojez. Sor Azucena se sentía muy orgullosa de que gracias a sus cuidados su madre, Mercedes, ya había superado el peligro de sufrir escaras o úlceras de presión, un peligro que sufren todos los pacientes encamados o en silla de ruedas, y que es preciso evitar, dado que una vez que aparecen son un foco de infección, muy dolorosas y difíciles de curar.
 
¿Qué son las escaras o úlceras de presión?
Son lesiones producidas por la falta de riego sanguíneo, localizadas en la piel y en los tejidos que están debajo debido a una presión prolongada sobre una misma zona. Estas lesiones aparecen cuando los tejidos no reciben el oxígeno y los nutrientes suficientes debido a que la presión reduce o bloquea la circulación sanguínea. También pueden aparecer debido a la fricción que se produce cuando el paciente se mueve o se le recoloca en la cama tirando de él o dejando que se resbale. Hay que vigilar las zonas donde hay humedad en la piel porque el riesgo ahí es mayor. Esta humedad puede estar provocada por el sudor, los excrementos o la orina. La forma de reconocerlas es si la piel permanece enrojecida más de 30 minutos después de que la zona no tenga presión.
 
¿Dónde suelen aparecer?
En la zona del trasero, en la cadera, el codo, en el omoplato, la rótula, el tobillo, detrás de la cabeza, oreja, en los dedos de los pies y rodillas. Es conveniente vigilar los pliegues debajo de las nalgas, en los genitales de los hombres y en las mujeres y debajo de las mamas.
 
¿Cómo prevenir su aparición?
Los blogs Espacio Nurseril y Cuidadores Alzhéimer Universal proporcionan estas recomendaciones:
 
-Higiene cutánea y cuidados de la piel. Es preciso mantener la piel del paciente limpia y seca y evitar la ropa de nylon.
-Examinar todas las zonas diariamente.
-Estar atentos a las prominencias óseas
-Identificar y vigilar las zonas con riesgo de humedad
-Utilizar jabones neutros
-Aplicar cremas hidrantes con glicerina, sin masaje, solo deslizando la mano en sentido de la circulación de la sangre. Realizar este procedimiento de 2 a 3 veces al día.
-Cambiar de posición al paciente cada dos horas. Utilizar cojines para reducir la presión.
-En caso de que la persona esté acostada o en silla de ruedas, utilizar un colchón o un cojín antiescaras.
-En personas que han sufrido úlceras venosas o pie diabético, hay que extremar los cuidados y estar atentos a cualquier herida, aunque sea pequeña, tanto en los pies como en la piernas. En concreto, en el paciente con pie diabético, es preciso secar muy bien los espacios interdigitales –membranas o músculos situados entre los dedos- y no administrar cremas, dado que la humedad favorece la presencia de grietas.
-Las sábanas y la ropa deben estar secas y lisas, sin ninguna arruga.
-La cabecera de su cama, cuando la eleve, no debe superar un ángulo de 30 grados.
 
 

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