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Las infecciones cambian el comportamiento

Infección de orina

Inés y Luisa son dos hermanas que se ocupan de cuidar a su madre, una mujer de 90 años, activa y con una fuerte personalidad, que sufre demencia en una fase intermedia. La enfermedad progresa lentamente. Su madre se encuentra bien, salvo por una infección de orina que no termina de irse.
 
El caso de la madre de Inés y Luisa es muy habitual porque las mujeres y las personas mayores son más propensas a tener infecciones de orina. Las mujeres sufren con más frecuencia esta enfermedad por su anatomía. La uretra está más cerca de la vagina y del ano. Una mala higiene o limpiarse en el sentido contrario al correcto (de atrás hacia delante) después de ir al lavabo, puede contribuir a que las bacterias se introduzcan en la uretra más fácilmente. Las relaciones sexuales también pueden facilitar las infecciones de orina.
 
En cuando a los mayores, el hecho de tener un sistema inmunitario más débil los hace más vulnerables. Pero, además, con la edad, los músculos de la vejiga se aflojan y, cuando estas personas van a orinar, su vejiga no se vacía completamente, quedando un volumen de orina residual. Esta orina se convierte en un caldo de cultivo para el crecimiento de bacterias.
 
Y si, además, la persona mayor tiene otra patología, como diabetes o haber sufrido un tratamiento de quimioterapia, el riesgo de sufrir una infección de orina todavía es mayor.
 
Si el paciente necesita utilizar catéteres urinarios, debe saber que es conveniente retirarlos tan pronto como sea posible. Según la Alzhéimer’s Society de UK, una cuarta parte de todas las infecciones adquiridas en los hospitales están asociadas con el uso de este tipo de catéteres para la orina.
 
Cómo se manifiesta en personas con demencia

Los síntomas que produce una infección de orina en las personas con demencia difieren de los que manifiesta una persona joven (escozor cuando orina, más ganas de orinar que las habituales). En las personas mayores son más complejos y difíciles de detectar.
– De repente, se pueden mostrar muy confundidos. Un cuadro agudo (delirio) puede conllevar su hospitalización. Según el blog Estimulación cognitiva, pueden llorar sin motivo, tener alucinaciones o estar agitados.
– Dolor y pérdida de capacidad para las actividades de la vida diaria.
– Cansancio.
– Un empeoramiento repentino de la incontinencia.
– Malestar general.
– Sufrir varias infecciones seguidas puede conllevar un ingreso en el hospital.

Según la revista Nursing magazine, entre un 30% y un 40% de los pacientes mayores con una infección grave no tienen fiebre debido a que su sistema inmune ya no es capaz de crear ese tipo de respuesta.
 
Las infecciones de orina son tratadas con antibióticos. Para que a tu ser querido se le prescriba esta medicación, puede que se necesite recoger una muestra de su orina. Sin embargo, esto puede convertirse en algo bastante complicado, dado que una persona con demencia en fase avanzada quizá no entienda lo que se intenta hacer. Un posibilidad, que podría consultar con su médico, es si se podrían detectar la presencia de bacterias en las compresas usadas.
 
Recomendaciones para evitar las infecciones de orina

-Animar a las personas con demencia a beber suficiente líquido. Hay que tener en cuenta sus preferencias y lograr que las bebidas estén en recipientes que les sean fáciles de coger. Se pueden utilizar vasos de colores vivos, para que ellos los vean. Es muy importante que beban cinco veces al día, dado que la deshidratación puede provocar que la orina de la persona sea oscura y más concentrada, pudiéndole causar dolor.
 
-Establecer hábitos para que la persona con demencia use el lavabo con frecuencia con el fin de que no retenga la orina en la vejiga durante demasiado tiempo. Es importante que la persona pueda reconocer fácilmente la puerta de lavabo, mediante una fotografía o una señal, por ejemplo. Se podría estudiar la posibilidad de cambiar el color del inodoro para que le sea más fácil reconocerlo. En caso de incontinencia, se debe cambiar el pañal frecuentemente.
 
-Orinar antes y después de tener relaciones sexuales. En este punto nos referimos, sobre todo, a los pacientes que se encuentran en la fase leve. Durante el coito, el pene del hombre puede introducir las bacterias que se encuentran en la abertura de la uretra hacia la vejiga. Al orinar, la vaciamos y expulsamos las bacterias.
 
-Evitar el estreñimiento, dado que puede impedir que la vejiga se vacíe correctamente, lo que puede provocar una infección de orina. Por eso, hay que fomentar la movilidad, cambios de postura, dar paseos, hacer ejercicio.
 
-Mantener una buena higiene: lavar los genitales con agua. En caso de incontinencia fecal, se puede utilizar toallitas húmedas y esponjas desechables. La mujer se debe limpiar de delante hacia atrás. Tener toallitas húmedas en el lavabo puede facilitar a la persona el proceso de limpiarse.
 
-En caso de que la persona tenga una sonda vesical, hay que tener mucho cuidado con su manipulación. La bolsa debe estar siempre en un plano más bajo para evitar que la orina retorne. Hay que controlar la cantidad de orina, el color y el olor. Observar los cambios y comunicárselos al médico de cabecera.
 
-Para conseguir detectar precozmente una infección de orina, se debe que estar muy atento a que el paciente tenga fiebre, cambios de comportamiento, dolor o se muestre inquieto.

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