Te enseñamos

Severa

Reconoce el final para que puedas estar cerca

Señales que indican que ha comenzado la agonía

Sonia sabe que su madre ha comenzado a irse. Nota que cada día está más débil, que pasa largos periodos dormida. Intenta prepararse psicológicamente para cuando llegue ese momento. No es fácil. Cuando lo piensa, no puede evitar llorar.
 
La última vez que su madre fue ingresada, una escena se le quedó grabada. Mientras esperaba en un pasillo, intimó con una cuidadora que le comentó que su último paciente murió en sus brazos. Ella no deseaba que eso ocurriera con su madre. Sonia quería que, antes de irse, su madre sintiera su calor y que ella sintiera el suyo.  
 
Sin embargo, es muy difícil predecir cuándo se va a producir el “último acto”. Las personas pueden estar entre la vida y la muerte durante un largo periodo de tiempo, y no es fácil reconocer cuando llega. Sin embargo, hay ciertas señales que indican que la persona se está preparando para irse. “Acercándonos al final de la vida: una guía sobre la agonía para familiares y amigos” nos describe los signos más comunes para que podamos estar junto a las personas que más queremos cuando lleguen esos momentos.
 
Algunas señales:
-Si nuestro ser querido tiene los pulmones congestionados, puede que respire con dificultad, incluso, en ocasiones, la respiración puede ser ruidosa. Esta reacción es bastante habitual. En realidad, se debe al conjunto de secreciones depositadas en la parte trasera de la faringe.
-A menudo bostezan incluso cuando están inconscientes o semiconscientes.
Es una respuesta natural para introducir más oxígeno en el cuerpo.
-A veces, las manos, los brazos, los pies y las piernas de nuestro familiar están frías, el color de la piel cambia hacia un tono amarillo pálido porque la circulación sanguínea se ralentiza. Sin embargo, quizá esto no ocurra hasta justo el final.
-Ante la falta de ingesta de líquidos, los riñones filtran menos, lo que provoca que la orina esté más concentrada y su color sea más oscuro. También puede tener un olor acre o cesar por completo.
-Como los músculos del cuerpo dejan de funcionar, nuestros familiares pueden perder el control de la vejiga y del intestino.
-En ocasiones, pueden mostrarse muy alterados, confusos, incluso, pueden gritar. Para que estén tranquilos, a veces, se les puede pautar medicamentos.
-A medida que el sistema del cuerpo se ralentiza, la sangre puede coagularse o acumularse, lo que produce manchas que parecen moratones de un color morado oscuro.
-Quizá nuestro ser querido ya no responda a los estímulos y no pueda hablar, incluso, cuando está despierto. Puede tener respiraciones bruscas con la boca abierta. Cuando su boca esté seca, podemos aliviarle limpiándosela suavemente con un paño húmedo.
-Cuando nos acercamos podemos ver cómo su respiración está alterada; las respiraciones fuertes se alternan con otras más tranquilas.
 
Cuando la muerte ocurre, sucede muy rápidamente. Y no hay duda de que se está produciendo.  El pulso desaparece, su rostro pierde la coloración habitual y su expresión facial cambia o se pierde.
 
Sonia sabe que cuando esto ocurra, sentirá un profundo vacío en su vida. Algo se romperá para siempre. Quizá ya no se sienta en casa nunca más.
 
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados