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Severa 1 junio de 2016

Reconoce el final para que puedas estar cerca

Señales que indican que ha comenzado la agonía

Sonia sabe que su madre ha comenzado a irse. Nota que cada día está más débil, que pasa largos periodos dormida. Intenta prepararse psicológicamente para cuando llegue ese momento. No es fácil. Cuando lo piensa, no puede evitar llorar.

La última vez que su madre fue ingresada, una escena se le quedó grabada. Mientras esperaba en un pasillo, intimó con una cuidadora que le comentó que su último paciente murió en sus brazos. Ella no deseaba que eso ocurriera con su madre. Sonia quería que, antes de irse, su madre sintiera su calor y que ella sintiera el suyo.

Sin embargo, es muy difícil predecir cuándo se va a producir el “último acto”. Las personas pueden estar entre la vida y la muerte durante un largo periodo de tiempo, y no es fácil reconocer cuando llega. Sin embargo, hay ciertas señales que indican que la persona se está preparando para irse. “Acercándonos al final de la vida: una guía sobre la agonía para familiares y amigos” nos describe los signos más comunes para que podamos estar junto a las personas que más queremos cuando lleguen esos momentos.

Algunas señales:
-Si nuestro ser querido tiene los pulmones congestionados, puede que respire con dificultad, incluso, en ocasiones, la respiración puede ser ruidosa. Esta reacción es bastante habitual. En realidad, se debe al conjunto de secreciones depositadas en la parte trasera de la faringe.
-A menudo bostezan incluso cuando están inconscientes o semiconscientes.
Es una respuesta natural para introducir más oxígeno en el cuerpo.
-A veces, las manos, los brazos, los pies y las piernas de nuestro familiar están frías, el color de la piel cambia hacia un tono amarillo pálido porque la circulación sanguínea se ralentiza. Sin embargo, quizá esto no ocurra hasta justo el final.
-Ante la falta de ingesta de líquidos, los riñones filtran menos, lo que provoca que la orina esté más concentrada y su color sea más oscuro. También puede tener un olor acre o cesar por completo.
-Como los músculos del cuerpo dejan de funcionar, nuestros familiares pueden perder el control de la vejiga y del intestino.
-En ocasiones, pueden mostrarse muy alterados, confusos, incluso, pueden gritar. Para que estén tranquilos, a veces, se les puede pautar medicamentos.
-A medida que el sistema del cuerpo se ralentiza, la sangre puede coagularse o acumularse, lo que produce manchas que parecen moratones de un color morado oscuro.
-Quizá nuestro ser querido ya no responda a los estímulos y no pueda hablar, incluso, cuando está despierto. Puede tener respiraciones bruscas con la boca abierta. Cuando su boca esté seca, podemos aliviarle limpiándosela suavemente con un paño húmedo.
-Cuando nos acercamos podemos ver cómo su respiración está alterada; las respiraciones fuertes se alternan con otras más tranquilas.

Cuando la muerte ocurre, sucede muy rápidamente. Y no hay duda de que se está produciendo.  El pulso desaparece, su rostro pierde la coloración habitual y su expresión facial cambia o se pierde.

Sonia sabe que cuando esto ocurra, sentirá un profundo vacío en su vida. Algo se romperá para siempre. Quizá ya no se sienta en casa nunca más.

 

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15 Comentarios

  • es muy sierto en estos momento mi padre esta pasando por esa situacion . situacion que nadie quiere vivir pero es la ley de la vida eso mismos sintomas que dice la persona que publico este parrafo estamos muy consternados por lo que estamos vivieno ya mi padre esta serca de ese encuentro con el mas alla nos duele pero esa es la voluntad de dios

    • Hola. A mi papá le paso lo mismo. Él falleció hace 3 meses y todavía sigo investigando su muerte porque tengo muchas dudas! Pero es así, tengo que dejarlo partir para que descanse en paz!

  • El 4 de mayo de este año mi madre partió y sí el primer síntoma fue de que le dolía todo el cuerpo y se empezó a poner fría, la presión desapareció y el pulso y sí todo como lo describe el comentario. Ya estaba muy enferma y con 90 años y a pesar de que la cuidé como pude siempre piensas que no es suficiente. Gracias a Dios fue muy rápido, 25 minutos, pero lo más extraño es como si le hubieran evitado el dolor porque nunca se quejó y al final volteo y nos miró a mi y mi hermana y se despidió. Dio un último respiro y falleció. La amo y siempre la amaré hasta el día que a mi me toque. Fuerza para todos los que están pasando por esto y los que pasamos.

  • Estoy a los pies de la abuelita de mi esposo, q es como si fuera mía, escuchando su respiración q se agita y se compone a la vez. Se q esta ya en esta etapa. Sólo quiero q tenga paz. Mucha tristeza me invaden, pero así es la vida

  • La verdad es que todo lo que dice es cierto, asi me paso cuando presencié el fallecimiento de mi suegro. Ya no se podia hacer nada más, me dijo la doctora, segun ella, el tenía la mascara de oxygeno mas potente y los médicamentos no daban resultados, «parece que va fallecer en las próximas horas», esas horas fueron minutos luego que ella me lo dijo, no pude hacer nada más que sentir vertigo del shock de presenciarlo y llamar a la doctora, seguidamente ella lo confirmo, y asi es la vida,tengan fuerza,y que dios este con wustedes y su familia

    • Increíblemente la mayoría de estos síntomas los tuvo mi abuelo antes de partir. Durante unos 15 días, inclusive, fue capaz de pasar un día levantado con mucha energía y felicidad. Lamentablemente, no sabía ni era consciente de su agonía porque en mi mente veía que era posible su recuperación y encima los médicos decían que estaba todo bien, que solo tenía que recuperarse del golpe y más nada.
      Dicho golpe le ocasionó una trombosis en su pierna y, a la edad de 91 años, el falleció… Mucha negligencia médica y un poco de falta de experiencia en mí, que no me permitió darme cuenta a tiempo; tal vez se hubiera podido revertir la situación, pero él ya partió, y yo sé que eso fue lo mejor.
      Ya no está sufriendo.

  • Hay algo que hoy no me deja dormir…. Mi papa estuvo nueve días sin hablar, pero él escuchaba. Su boca siempre abierta, decían que agonizaba porque tenía cáncer y estaba en su etapa terminal, pero tengo la angustia de si él moría en ese momento o no. Según sus síntomas, el doctor dijo que dejarlo en casa era lo mejor porque agonizaba. Nueve días sin hablar, solo respirar. Pero yo le preguntaba: ¿quiere agua mi amor? y el movía la cabeza …. En qué estaba mi papá en ese momento. Amigos no supero su partida.

    • Querida Krmn:
      Según la información que nos trasmites, entendemos que tu padre se encontraba en el estadio final de un proceso oncológico. En esa fase, lo más importante es que tuviste la oportunidad de poder acompañarle y de que tu padre no sufriera. Independientemente del grado de consciencia que tuviera en esos momentos, lo importante es que pudiste estar allí para acompañarlo en la «despedida» y, según lo que comentas, tu padre no presentaba signos de sufrimiento. Poder compartir estos últimos momentos, es, si me permites la expresión, una suerte. Tu padre puedo morir contigo al lado y eso algo que seguro que a él le ayudó y a ti también. Te mandamos todo nuestro cariño. Un abrazo enorme.

  • Hace 3 días mi abuelita pasó por este proceso: estaba con cáncer terminal, estaba haciendo metástasis y las quimioterapias ya no hacían efecto. Su voz se le fue apagando con los días. Sin embargo, ella estaba lúcida y también nos entendía; se le podía entender absolutamente todo, solo que con voz bien baja. Nunca presentó problemas de ahogamiento. Siempre sentía dolores de barriga ya que el cáncer comenzó a expandírsele desde su vejiga hacia las demás partes de su estómago. Cualquier movimiento, por más pequeño que hacía, que le causaba dolor. Le dolía mucho su estómago, pero se lo calmábamos con tramandol. Le pusieron una vía cutánea para no estarle pinchándole a cada rato. Le dábamos gatorade e hidratantes con un sorbete de metal porque tenia mucha sed, y se le resecaba la boca. El día que falleció, mi abuelito, quien dormía con ella, nos avisó que ella se sentía mal. Ella estaba como que se ahogaba, hacia un ruido como si tuviera flema en los bronquios, como un pequeño ronquido, y respiraba como queriendo inhalar aire con fuerza, como agitada. Nos pusimos muy nerviosos. Solo la sentamos y le pusimos almohadas en la espalda para mantenerla sentada mientras hacíamos llamadas de emergencia. Llamamos a los bomberos, a la ambulancia del hospital donde la atendían, los cuales dijeron q ya venían en camino, pero pasaba el tiempo y no venían. Los bomberos por el covid no atendían estos casos, ellos dijeron que no tenían oxígeno. Yo pensé que era flema y de inmediato busqué por internet qué hacer cuando pasaba eso, y no tarde ni 5 minutos en encontrar información. Encontré q con una máquina se podía hacer eso, un extractor de secreción, lo compré de inmediato. El vendedor me contestó en un instante, pero el lugar quedaba a 30 min de mi casa. Todos estaban muy nerviosos, no sabía si ir con el auto, esperar a la ambulancia o darle respiración boca a boca (no sabia ni cómo hacerlo). No sabíamos qué hacer: estábamos muy nerviosos. Ella se estaba yendo. Mi madre, su hija, le decía q la amaba. Cuando escuché sus latidos eran muy bajos, sabía que se me iba; luego de 10 min, su mirada estaba ida. Ahí decidí subirla al auto con ayuda de mi hermano, pero no la querían recibir en una clínica cercana ni en el hospital porque pensaban que era covid. No sé si mi abuelita murió en mis brazos antes de salir de casa, en el camino al hospital, y eso no me deja tranquilo, me duele mucho. Siempre le decíamos lo mucho q la amábamos, pero pienso que se pudo evitar ese momento final de angustia. No sabíamos cómo afrontar esta situación. Debimos calmarnos, hablarle y despedirnos, calmarla, me duele mucho como pasó su final. Escribo todo esto porque a lo mejor no era flema, estaba agonizando, y hubiera sido mejor hablarle y besarla, calmarla. No lo sé. Espero que le pueda servir esto a alguien. Realmente, me duele mucho cómo pasó todo.

  • Leí este artículo y otros, mientras cuidaba de mi padre en sus últimos días, después de que doctores me comunicaran que su vida llegaría a su fin y de los síntomas que me mostrarían cuando esto estuviese por ocurrir. No daba más de dolor, no podía creerlo; acaso era el momento más triste de mi vida… Mi padre ya no está. Por suerte, su agonía no fue tan larga como temía que fuese; se fue en nuestro hogar, de nuestras manos. Quiero decirte a ti, que estás buscando esta información, y me lees, que no estás solo. Lamentablemente fuimos, somos y seremos muchos a los que nos toque vivir esto tan duro. Serás fuerte, eres fuerte, da todo de ti para cuidar de nuestros seres queridos en sus últimos días. Un abrazo a todos. Leerlos me hizo sentir acompañada y saber que todos sobrevivimos a esta experiencia y vivimos con el dolor, de alguna forma me hizo sentir esperanzada.

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