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Severa 4 marzo de 2020

Qué son las flemas y cuándo hay que acudir al médico

Este tipo de moco, producido en los pulmones, si no se expulsa puede producir una infección

Las flemas o el exceso de moco producido en las vías respiratorias es un problema frecuente para muchos pacientes con alzhéimer en un fase avanzada. Conocer su composición, las formas que puede adoptar y cuándo acudir al médico, nos ayudará a saber manejarlas.

Ana recuerda cómo Célida, la cuidadora de su madre, las cazaba al vuelo. Ella sí que tenía práctica. Cuando Ana daba de comer a su madre, enferma de alzhéimer en una fase muy avanzada, estaba muy atenta por si aparecía una para que no se le escapase, pero nunca pudo lograrlo. Célida, en cambio, tenía el record como cazadora de flemas. Una de ellas, la más grande, la guardó para enseñársela.

Bromas escatológicas aparte, las flemas constituyen un problema frecuente en los pacientes con alzhéimer u otro tipo de demencias. Sobre todo, cuando la enfermedad avanza y comienzan a tener problemas para tragar y, además, no son capaces de expulsarlas porque su capacidad para toser ha disminuido. Es decir, no son capaces de activar los músculos respiratorios para lograr generar flujos de aire que expulsen el exceso de moco de los pulmones. Una acción que el organismo debe realizar porque su exceso dificulta la respiración y aumenta el riesgo de infección.

Para facilitar su expulsión hay una serie de remedios naturales que pueden ayudar al paciente. Sin embargo, lo importante es averiguar la causa que lo ha provocado.

Pero antes de llegar a este punto empecemos por el principio.

¿Qué es el moco?

El moco está formado por un 95% de agua, un 3% de proteínas (incluyendo mucina -el principal componente del moco- y anticuerpos) un 1% de sal y otras sustancias. El moco produce un gel elástico y pegajoso que actúa como una barrera para la mayoría de los patógenos. Se encarga de atrapar células muertas, polvo y otras sustancias perjudiciales para el organismo.

Por lo tanto, en vez de mirarlo con asco, deberíamos verlo como lo es, una sustancia protectora que se produce en varias partes del cuerpo, como la boca, los senos de la nariz, la garganta, los pulmones y los intestinos.

Cuando la estructura y la producción de mucina es normal, la mucosidad protege las distintas superficies de nuestro cuerpo y nos ayuda a vivir junto a muchos microbios. Sin embargo, si la producción de esa mucina es anormal y su estructura es diferente, entonces, la persona puede enfermar.

Entre las principales funciones del moco se encuentran:

-Hidratar. Según la Universidad de Harvard, se debe pensar en el moco como en la crema hidratante del cuerpo. Se encuentra en los tejidos que están dentro, revistiendo la nariz, los senos nasales, la boca.

-Proteger. La mucosidad es espesa y pegajosa, por lo que puede atrapar el polvo, las baterías y otras sustancias no deseadas y evitar que penetren en nuestro cuerpo.

-Luchar. El moco también contiene elementos del sistema inmunitario (como glóbulos blancos y anticuerpos) encargados de atrapar a los intrusos no deseados.

¿Qué diferencia hay entre el moco y la flema?

 La flema es un tipo de moco que se produce en los pulmones y en las vías respiratorias del tracto inferior (la tráquea y dentro de los pulmones: los bronquios, los bronquiolos y los alvéolos). Este tipo de moco tiene una función muy importante al encargarse de evitar que los gérmenes y otras sustancias nocivas se introduzcan en las vías respiratorias y en los pulmones, y puedan provocar una infección.

La producción de moco en las vías respiratorias es normal. Pero si se produce un excedo de moco y un cambio en su estructura, puede provocar en la persona la necesidad de toser para expulsar esa secreción respiratoria (flema). Cuando el individuo siente esa necesidad, entonces significa que algo en el organismo no funciona bien.

Durante una infección, el moco contiene virus o bacterias responsables de esa infección, pero también posee células del sistema inmunitario (glóbulos blancos) que le ayudan a luchar.

En general, el moco es claro y delgado y no se tiene que notar, pero si la persona enferma porque sufre un resfriado o una infección, el moco puede espesarse y cambiar de color.

¿Qué puede indicar el color de la flema?

La Clínica Cleveland distingue siete colores diferentes.

-Transparente. Significa que la persona se encuentra bien. La mayoría de este moco cae por detrás de la garganta y se disuelve en el estómago.

-Blanca. La persona puede estar congestionada. Los tejidos hinchados e inflamados de la nariz frenan el flujo del moco, provocando que la humedad de la sustancia pegajosa se pierda y, por lo tanto, sea más espesa y turbia. Podría ser un signo de que la persona sufre una infección o un catarro.

-Amarilla. La infección o el catarro está progresando. Las células que combaten las infecciones están luchando. Entre los miembros de este ejército, se encuentran los glóbulos blancos, que proporcionan una tonalidad amarilla al moco.

-Verde. El sistema inmune está contraatacando la infección. El moco está espeso y contienen glóbulos blancos muertos y otros restos de sustancias procedentes de la batalla que está librando. Si la persona sigue enferma después de 12 días, debería acudir al médico, especialmente si, además, presenta otros síntomas, como fiebre o náuseas, dado que podría sufrir un sinusitis o una infección bacteriana.

-Rosa o roja. Esta tonalidad significa que contiene restos de sangre. Podría ocurrir que algún tejido se ha roto debido a que está irritado o demasiado seco.

-Marrón. También podría contener restos de sangre. O podría ser debido a algo que se ha inhalado, como suciedad, tabaco en polvo o pimentón.

-Negra. Si la persona no es fumador o consumidor de drogas ilegales, el moco negro puede estar provocado por una infección de hongos. Este tipo de infecciones se producen en personas con un sistema inmune debilitado. Lo mejor es consultar con el médico.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Una enfermedad no se puede diagnosticar según el color de flema que expulse esa persona. Aunque la flema sea más densa o tenga color amarillo o verde no siempre indica que la persona tenga una infección. Y en el caso de que se tratara de una infección, con el color de la flema no se puede determinar si la causa es debida a un virus, a una bacteria o a otro tipo de patógeno. O si es debido a una alergia.

Si la persona tiene moco blanco, amarillo o verde, durante varios días, o experimenta otros síntomas, como fiebre, escalofríos, tos y dolor sinusal (dolor de cabeza en los senos nasales- numerosos espacios huecos pequeños que se encuentran en los huesos que rodean la nariz) debe visitar a un médico.

Si el esputo es de color rojo, marrón o negro o espumoso, debe acudir rápidamente a un médico, dado que podría tratarse de una afección más grave.

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