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Severa 2 septiembre de 2021

Qué son las flemas y cuándo hay que acudir al médico

Este tipo de moco, producido en los pulmones, si no se expulsa puede producir una infección

Las flemas o el exceso de moco producido en las vías respiratorias es un problema frecuente para muchos pacientes con alzhéimer en un fase avanzada. Conocer su composición, las formas que puede adoptar y cuándo acudir al médico nos ayudará a saber manejarlas.

Ana recuerda cómo Célida, la cuidadora de su madre, las cazaba al vuelo. Ella sí que tenía práctica. Cuando Ana daba de comer a su madre, enferma de alzhéimer en una fase muy avanzada, estaba muy atenta por si aparecía una para que no se le escapase, pero nunca pudo lograrlo. Célida, en cambio, tenía el record como cazadora de flemas. Una de ellas, la más grande, la guardó para enseñársela.

Bromas escatológicas aparte, las flemas constituyen un problema frecuente en los pacientes con alzhéimer u otro tipo de demencias. Sobre todo, cuando la enfermedad avanza y comienzan a tener problemas para tragar y, además, no son capaces de expulsarlas porque su capacidad para toser ha disminuido.

Es decir, no son capaces de activar los músculos respiratorios para lograr generar flujos de aire que expulsen el exceso de moco de los pulmones. Una acción que el organismo debe realizar porque su exceso dificulta la respiración y aumenta el riesgo de infección.

Por qué una persona con alzhéimer puede no ser capaz de expulsar la flema

La tos se produce cuando los nervios del sistema respiratorio se estimulan química o mecánicamente. Después, se envía un mensaje a los músculos respiratorios indicándoles que se contraigan para obligar al cuerpo a expulsar, con la fuerza del aire, esa sustancia extraña.

Cuando el mecanismo que desencadena la tos ya no está activo, entonces nos enfrentamos con problemas como la aspiración, la infección respiratoria y la neumonía.

A medida que la demencia avanza, los pacientes pierden la capacidad de toser cuando necesitan aclararse la garganta porque los alimentos o los líquidos están en la tráquea o cuando tienen una acumulación de moco.

Su cerebro ha perdido la capacidad de transmitir a los músculos respiratorios ese mensaje que les indica que se tienen que contraer. Y esto puede contribuir a que la persona con demencia muera.

La Dra. Elaine Eshbaugh, profesora de Gerontología y Estudios familiares de la Universidad del Norte de Iowa, asegura que se debería pensar en la demencia de la misma forma en que lo hacemos con la insuficiencia cardiaca. Como un proceso lento, prolongado, progresivo y fatal.

Porque el cerebro es el “centro de control” del cuerpo. Lo que significa que el cerebro no puede sufrir daños graves sin que eso impacte en el resto del cuerpo. “El cerebro y el resto del cuerpo no se pueden separar. Hay un punto en que la demencia afecta al cerebro de tal manera que el cuerpo ya no puede sostener la vida”, afirma Elaine Eshbaugh.

¿Qué nos indica la flema?

Toser moco no es normal y debería interpretarse como una señal de que algo no va bien. Por eso, es conveniente que los cuidadores registren en un diario cuándo nuestro ser querido ha comenzado a toser moco y durante cuánto tiempo lo lleva expulsando.

Si lo lleva haciendo durante unas semanas, es conveniente ponerse en contacto con el médico para averiguar la causa.

Para facilitar su expulsión hay una serie de remedios naturales que pueden ayudar al paciente. Sin embargo, lo importante es averiguar la causa que lo ha provocado.

Pero antes de llegar a este punto empecemos por el principio.

¿Qué es el moco?

El moco está formado por un 95% de agua, un 3% de proteínas (incluyendo mucina -el principal componente del moco- y anticuerpos) un 1% de sal y otras sustancias.

El moco produce un gel elástico y pegajoso que actúa como una barrera para la mayoría de los patógenos. Se encarga de atrapar células muertas, polvo y otras sustancias perjudiciales para el organismo.

Por lo tanto, en vez de mirarlo con asco, deberíamos verlo como lo que es: una sustancia protectora que se produce en varias partes del cuerpo, como la boca, los senos de la nariz, la garganta, los pulmones y los intestinos.

Cuando la estructura y la producción de mucina es normal, la mucosidad protege las distintas superficies de nuestro cuerpo y nos ayuda a vivir junto a muchos microbios. Sin embargo, si la producción de esa mucina es anormal y su estructura es diferente, entonces, la persona puede enfermar.

Entre las principales funciones del moco se encuentran:

-Hidratar. Según la Universidad de Harvard, se debe pensar en el moco como en la crema hidratante del cuerpo. Se encuentra en los tejidos que están dentro, revistiendo la nariz, los senos nasales, la boca.

-Proteger. La mucosidad es espesa y pegajosa, por lo que puede atrapar el polvo, las bacterias y otras sustancias no deseadas y evitar, así, que penetren en nuestro cuerpo.

-Luchar. El moco también contiene elementos del sistema inmunitario (como glóbulos blancos y anticuerpos) encargados de atrapar a los intrusos no deseados.

¿Qué diferencia hay entre el moco y la flema?

La flema es un tipo de moco que se produce en los pulmones y en las vías respiratorias del tracto inferior (la tráquea y dentro de los pulmones: los bronquios, los bronquiolos y los alvéolos). Este tipo de moco tiene una función muy importante al encargarse de evitar que los gérmenes y otras sustancias nocivas se introduzcan en las vías respiratorias y en los pulmones, y puedan provocar una infección.

La producción de moco en las vías respiratorias es normal. Pero si se produce un excedo de moco y un cambio en su estructura, puede provocar en la persona la necesidad de toser para expulsar esa secreción respiratoria (flema). Cuando el individuo siente esa necesidad, entonces significa que algo en el organismo no funciona bien.

Durante una infección, el moco contiene virus o bacterias responsables de esa infección, pero también posee células del sistema inmunitario (glóbulos blancos) que le ayudan a luchar.

En general, el moco es claro y delgado y no se tiene que notar, pero si la persona enferma porque sufre un resfriado o una infección, el moco puede espesarse y cambiar de color.

¿Qué puede indicar el color de la flema?

La Clínica Cleveland distingue siete colores diferentes.

-Transparente. Significa que la persona se encuentra bien. La mayoría de este moco cae por detrás de la garganta y se disuelve en el estómago.

-Blanca. La persona puede estar congestionada. Los tejidos hinchados e inflamados de la nariz frenan el flujo del moco, provocando que la humedad de la sustancia pegajosa se pierda y, por lo tanto, sea más espesa y turbia. Podría ser un signo de que la persona sufre una infección o un catarro.

-Amarilla. La infección o el catarro está progresando. Las células que combaten las infecciones están luchando. Entre los miembros de este ejército, se encuentran los glóbulos blancos, que proporcionan una tonalidad amarilla al moco.

-Verde. El sistema inmune está contraatacando la infección. El moco está espeso y contiene glóbulos blancos muertos y otros restos de sustancias procedentes de la batalla que está librando. Si la persona sigue enferma después de 12 días, debería acudir al médico, especialmente si, además, presenta otros síntomas, como fiebre o náuseas, dado que podría sufrir un sinusitis o una infección bacteriana.

-Rosa o roja. Esta tonalidad significa que contiene restos de sangre. Podría ocurrir que algún tejido se ha roto debido a que está irritado o demasiado seco.

-Marrón. También podría contener restos de sangre. O podría ser debido a algo que se ha inhalado, como suciedad, tabaco en polvo o pimentón.

-Negra. Si la persona no es fumador o consumidor de drogas ilegales, el moco negro puede estar provocado por una infección de hongos. Este tipo de infecciones se producen en personas con un sistema inmune debilitado. Lo mejor es consultar con el médico.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Una enfermedad no se puede diagnosticar según el color de flema que expulse esa persona. Aunque la flema sea más densa o tenga color amarillo o verde no siempre indica que la persona tenga una infección. Y en el caso de que se tratara de una infección, con el color de la flema no se puede determinar si la causa es debida a un virus, a una bacteria o a otro tipo de patógeno. O si es debido a una alergia.

Si la persona tiene moco blanco, amarillo o verde, durante varios días, o experimenta otros síntomas, como fiebre, escalofríos, tos y dolor sinusal (dolor de cabeza en los senos nasales -numerosos espacios pequeños huecos que se encuentran en los huesos que rodean la nariz-) debe visitar a un médico.

Si el esputo es de color rojo, marrón o negro o espumoso, debe acudir rápidamente a un médico, dado que podría tratarse de una afección más grave.

Enfermedades que pueden provocar un aumento de la flema

Existen varias afecciones que se asocian con el aumento de esputo.

Infección respiratoria: cualquier persona puede experimentar un aumento de la mucosidad en los pulmones debido a una enfermedad respiratoria.

El aumento de flema se produce porque los pulmones reaccionan ante los organismos infecciosos aumentando la producción de esta sustancia para ayudar a destruir los microorganismos invasores.

La neumonía es una infección pulmonar cuyo grado de gravedad puede variar de leve a potencialmente mortal. Suele estar provocada por una infección viral, bacteriana o micótica (producidas por hongos) o por aspiración (inhalación) de una sustancia que llega a los pulmones.

Esta última se suele producir cuando los pacientes sufren disfagia (dificultad para tragar), un trastorno que afecta a muchas personas con alzhéimer en una fase avanzada.

La neumonía provoca una inflamación de las vías respiratorias y de los alvéolos (sacos de aire que están en los pulmones y en los que se intercambia oxígeno y dióxido de carbono, cuando se respira). Esta infección puede hacer que los alvéolos se inflamen y se llenen de líquido. Cuando el paciente tose se debe a que su cuerpo está tratando de expulsar ese líquido.

En algunos casos de neumonía, en los más leves, la enfermedad puede afectar a solo un lóbulo (una sección) de un pulmón, mientras que en los casos graves pueden verse afectados los cinco lóbulos.

En el caso de que la neumonía sea viral, puede estar provocada por la gripe, el virus respiratorio sincitial (RSV) o la COVID-19.

Si la neumonía es bacteriana, suele deberse al Streptococcus pneumoniae.

Los adultos mayores de 65 años tienen un mayor riesgo de desarrollarla y de sufrir casos más graves.

Asma: esta enfermedad se caracteriza por provocar episodios en los que la persona experimenta dificultad para respirar. Esta dificultad que puede estar provocada por cambios climáticos, por partículas que están en el aire, por el polen, por esporas de moho o por la caspa de las mascotas.

La persona tiene problemas para respirar porque sus vías respiratorias (los conductos que llevan el aire a los pulmones) se estrechan. Durante un ataque de asma es posible que el enfermo sufra una hipersecreción de moco. La persona que padece esta enfermedad a menudo presenta sibilancias (sonidos agudos que se producen durante la respiración cuando las vías respiratorias están parcialmente bloqueadas).

Bronquitis: se produce cuando las paredes de los bronquios (conductos que llevan el aire a los pulmones) se inflaman o se irritan. El síntoma principal es una tos persistente que puede ir acompañada de moco o no.

Hay dos tipos de bronquitis: la aguda, que se desarrolla de forma repentina y que generalmente está provocada por una infección respiratoria viral, como por un resfriado o por una gripe, y la crónica.

La bronquitis crónica es un tipo de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Se trata de una afección que se desarrolla con el tiempo y, generalmente, es provocada por el tabaco. Este tipo de bronquitis suele ir acompañada de un exceso de producción de moco en los pulmones. Uno de los síntomas que determina su diagnóstico es la producción de esputo todos los días durante, al menos, tres meses.

Si la infección se agrava, la producción del moco puede aumentar incluso más de lo normal.

Enfisema: se trata de un tipo de EPOC producida por un daño en los alvéolos (unos diminutos sacos de aire que hay en el pulmón y donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono). Debido a este daño, el aire queda atrapado, disminuyen los niveles de oxígeno en la sangre y aumentan los niveles de dióxido de carbono.

Dos de los síntomas son una tos persistente y la producción de esputo o flema.

Bronquiectasia: es una enfermedad provocada por un ensanchamiento de las vías respiratorias, incluidos los bronquios y los broquiolos (pequeños tubos que se ramifican a partir de los bronquios y que van disminuyendo progresivamente con cada subdivisión). Puede estar provocada por varias infecciones pulmonares frecuentes, por tuberculosis o enfermedades congénitas, como la fibrosis quística. Al toser, la persona suele expulsar un esputo espeso y maloliente.

Edema pulmonar: una afección grave que se produce cuando el exceso de líquido comienza a llenar los alvéolos. Este líquido les impide que el oxígeno, que entra con cada inspiración, atraviese los alvéolos y llegue a la sangre. Y que el dióxido de carbono, que viene de los tejidos y viaja por la sangre, atraviese los alvéolos y se expulse del cuerpo durante la espiración.

Esta enfermedad suele ir acompañada de tos y de un esputo espumoso y rosado debido a la presencia de sangre.

No olvidar: la flema es un indicador

-Un aumento en la cantidad de flema provoca malestar, dificultad para respirar y un mayor riesgo de sufrir infecciones, lo que puede dañar aún más los pulmones.

-Un cambio en el color, el espesor y la pegajosidad del esputo pueden ser un signo de que la enfermedad está cambiando.

Si se observan esos cambios, lo mejor es acudir a un médico.

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11 Comentarios

    • Querida Carmen:La expulsión de secreciones respiratorias a través de la traqueostomía es algo normal (la producción de moco en el árbol respiratorio es un fenómeno fisiológico). Cuando se realiza la limpieza diaria de la traqueostomía es necesario instar al paciente a que expulse las secreciones respiratorias (que tosa a través de la ostomía) para que el tracto respiratorio se mantenga limpio. Es importante valorar la densidad y coloración de dichas secreciones ya que nos pueden orientar sobre una posible infección respiratoria. Un cordial saludo.

    • Querido Guillermo: Muchas gracias por tu confianza, pero me temo que no vamos a poner ayudarte con tu consulta. Sin tener más información sobre tu estado, no es posible saber qué te está ocurriendo. Por eso, si tú no te sientes bien, te animados a que acudas a tu medico y le expliques con detalle lo que te ocurre. Para que no olvides nada, es conveniente que apuntes todo en un papel antes de la consulta. Un cordial saludo y deseamos de corazón que te mejores.

  • Hola quisiera saber qué enfermedad crónica tengo. Llevo ya 8 meses con flema, que se me atora en los bronquios y, a veces, no me deja respirar bien. Por las noches siento como un gruñido cuando respiro y me incomoda; y no acaba esa flema día y noche. No fumo ni he estado en contacto con sustancias tóxicas. Hace un año tuve una gripe muy fuerte y quedé un poco afectada de los bronquios, pero después de un mes de la enfermedad estuve bien, hasta que llegó el tiempo de lluvias y empecé con esa flema. He tomado varias veces antibióticos y jarabes. Pero estoy igual. No tengo fiebre ni tos sólo carraspeo las flemas. He hecho examen de flema y salió que sólo tenía leves bacterias de estreptococo y me dieron antibióticos. La tomografía que me hice dice que probable fibrosis pulmonar, pero no mejoro con nada. Estoy desesperada.

    • Querida Sara: Muchas gracias por tu confianza. Sentimos mucho no poder ayudarte porque nuestra página web, Cuidar Bien, está especializada en ayudar al cuidador de personas con demencia. Si no te encuentras bien, nuestra recomendación es que sigas insistiendo en que te vea un neumólogo, dado que un especialista es quien mejor te podrá ayudar. Un cordial saludo y mucho ánimo

    • Querida Eliana: Me temo que no podemos ayudarte con tu consulta porque los síntomas a los que haces referencia son muy inespecíficos. Para ayudarte necesitaríamos tener mucha más información. Por eso, te animamos a que acudas a tu médico y le expliques con detalle lo que te ocurre. Para que la visita sea lo más efectiva posible, te recomendamos que apuntes todo en un papel para que cuando veas a tu médico no olvides nada. Una cordial saludo y muchas gracias por tu confianza.

  • Buenas noches. Una consulta porque estoy muy preocupada por mi abuelo de 86 años. Tiene mucha tos con flema que no expulsa. Ya le di jarabes. Le hago paff. Vapor. Pero sigue igual. ¿Cómo hacer que el expulse esas flemas?

    • Querida Rosa: Primero muchas gracias por seguirnos y por tu confianza. En cuanto a tu consulta, es muy difícil hacer un diagnóstico correcto sin poder ver a tu abuelo. Creo que lo más conveniente es que acudas a un médico de Atención Primaria para que le valore, ya que entre las causas de esa tos con flemas (tos productiva) tenemos que considerar un proceso catarral de vías respiratorias altas (catarro común), una infección de vías respiratorias bajas y la disfagia. Te copio debajo un enlace a un artículo que publicamos sobre este tema y que creo que te puede ayudar.
      El médico valorará e indicará el tratamiento que estime más indicado: un mucolítico/expectorante (para favorecer la expectoración o expulsión de las flemas) en forma de jarabe, aerosol o sobres y asociará o no (en función del diagnóstico) un antibiótico.
      Si lo considera necesario, solicitará interconsulta con otro especialista (Otorrino, Neurólogo) o con un Logopeda para valorar la existencia de una posible disfagia. Un fisioterapeuta podría ayudar a tu abuelo a mover las flema mediante unos sencillos ejercicios que le aliviarían mucho. También es muy importante para fluidificar esas flemas y favorecer su expulsión, que realice una ingesta hídrica adecuada. Un cordial saludo y espero, de corazón, que tu abuelo se mejore.
      https://www.cuidarbien.es/te-ensenamos/como-reconocer-la-disfagia

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