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¿Qué actividades puedo hacer con mamá?

Estimulación cognitiva

Sandra quería contratar a una cuidadora para que acompañara a su madre cuando ella no pudiera estar con ella. Lo comentó con un amigo suyo que trabajaba en un hospital y en cuya planta había muchos pacientes mayores. “No te quiero desanimar, pero los cuidadores que yo veo cada día solo están pendientes del móvil”. Aquel comentario la preocupó. Desde que la demencia de su madre había avanzado, ella odiaba los móviles. Sandra sospechaba que no se debía tanto a que su madre recordara para qué servían sino a que esos aparatitos impedían prestarla toda la atención que ella solicitaba. Necesitaba, entonces, un cuidador que conociera la enfermedad. Se puso en contacto con la asociación de pacientes de su localidad y así encontró con una terapeuta especializada en el Método Montessori.
 
Desarrollado a principios del siglo XX, este método se diseñó para enseñar a los niños. ¿Por qué entonces se ha hecho tan popular para aplicarlo a los mayores? Montessori persigue captar la atención mediante las emociones. Quiere que las personas redescubran el mundo a través de las sensaciones asociadas a esas actividades. De esa forma, será más fácil acceder a sus recuerdos. “Las emociones es lo último que se pierde o quizás no se pierda nunca”, afirma el neuropsicólogo Rubén Sebastián.

Sin embargo, hay expertos que aseguran que las actividades de este método se venían utilizando desde siempre. Lo importante, cree Sandra, es saber cómo comunicarse con su madre. Estas son algunas de nuestras recomendaciones:
 
Poner música. Podemos empezar por hacer una selección de las canciones favoritas del paciente y si, no las conocemos, podemos probar a ponerle canciones de su época. A veces las melodías entran en nuestras vidas de forma accidental, asociadas a algo que nos pasado, y ya no hay forma de desprenderse de ellas. La primera vez que Sandra lo probó con su madre, ella lloró.
 
Ver vídeos familiares de otras épocas. Ahora esta actividad resulta más sencilla porque nos pasamos el día grabando con el móvil. En otras épocas, las películas de cine caseras eran menos frecuentes, pero si las tenéis, aprovecharlas.
 
Documentales y películas de otras épocas
. Sandra todavía recuerda cuando su suegra invitaba a sus vecinas a ver en el salón de su casa las películas de Paco Martínez Soria. Ver ahora los reportajes del NODO resulta conmovedor.
 
Ver fotografías. Esos instantes de nuestras vidas que se han congelado en papel. Con solo verlas, nos traen tantos recuerdos… Momentos mágicos que pueden activar la memoria de nuestros padres y, quizá detrás de esa sensación, podamos recuperar sus recuerdos. El neuropsicólogo Rubén Sebastián nos anima. “Aunque no sea capaz de decirnos nada, no debemos desanimaros porque lo que buscamos es despertar sus recuerdos y activar las áreas emocionales de su cerebro”.
 
Rezar. La madre de Sandra no paraba de rezar el padre nuestro. Lo rezaba incluso los días en los que apenas había dicho nada.
 
Cantar. Incluso aunque no sea capaz de decir la letra y solo tararee la melodía. Cantar nos sirve para trabajar el ritmo y para despertar las emociones asociadas a esa canción. Si el paciente se encuentra en la última fase, y le cantamos esa canción, captará el sentimiento que le queremos transmitir. Son instantes mágicos en los que sentimos que tocamos su alma.
 
Masajes. Nos permiten acercarnos, transmitirles nuestro cariño y ayudarles a ser conscientes de su propio cuerpo. A la madre de Sandra le gustaban tanto, que, en cuanto veía a la cuidadora, le señalaba las piernas. Entonces, ella ya sabía que tenía que darle un masaje. Incluso, cuando se mostraba inquieta, un masaje la tranquilizaba.
 
Ordenar. Sandra, cuando vaciaba la lavadora, colocaba los calcetines en un cestito y los llevaba hasta donde estaba su madre. Juntas los doblaban. Su madre ponía tanto esmero.
 
Objetos relacionados con su profesión. Rubén Sebastián lo utiliza con sus pacientes. Recuerda un caso, en el que el marido había sido ebanista. Para reforzar su autoestima y que se sintiera útil, guardaron en una habitación algunos de los utensilios que utilizaba para que él pudiera lijar la madera. Durante esos periodos se mostraba tranquilo.
 
Puzles o sencillos juegos como colocar anillos de colores en un cono. Estas actividades les estimula tanto la mente como las manos.
 
Jugar con una pelota muy blandita o con globos. Los días de lluvia, Sandra se la lanzaba suavemente y su madre se la devolvía. De esta forma, pasaban un rato agradable y ella además hacía ejercicio.
 
El neuropsicólogo Sebastián nos aconseja que cuando estemos con el paciente le contemos lo que estamos haciendo mientras nos mira. De esta manera, trabajamos la comprensión del lenguaje y, además, le demostramos que contamos con él, que no le hemos apartado. Aunque parezca que no nos reconocen, debemos insistir y seguir mostrándoles nuestro cariño. Nuestros seres queridos lo perciben. Por eso, las visitas de los nietos son tan importantes. Les llega tanto que, muchas veces, las pocas expresiones que manifiestan, les salen mientras están con ellos.
Sandra lo sabe. Cuando su madre, por la noche, la toma la mano y se queda dormida, ella se siente tan feliz.
 
 
 

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