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Severa 23 noviembre de 2021

¿Por qué la morfina provoca tanta desconfianza?

Este tratamiento se utiliza para proporcionar confort al paciente al tratar el dolor intenso y mejorar la respiración

La morfina es un medicamento que sirve para proporcionar confort a las personas que se encuentran en la última etapa de su vida. Se utiliza para tratar el dolor intenso, mejorar la respiración y evitar la sensación de ahogo y ansiedad que pueden sufrir. Sin embargo, su uso provoca desconfianza porque se piensa que acelera la muerte. En este artículo analizamos esta falsa creencia y la importancia de que la persona con demencia reciba todos los cuidados que necesita.

Cuando aquel día Sofía llevó a su madre el desayuno a la cama, supo que algo raro le pasaba. Su madre tenía una demencia muy avanzada, de hecho, estaba en la última fase: apenas hablaba, pero, afortunadamente, no había perdido el apetito.

Tomaba el desayuno con auténticas ganas, y a Sofía le encantaba ver cómo se lo comía. Pero esa mañana no mostró ningún interés por él. Más tarde, intentó darle un vaso con agua con espesante de sabor a naranja -el que le gustaba- y tampoco funcionó. Sus ojos se mantenían abiertos, mirando a un punto fijo del techo.

Al cabo de unas horas, la enfermera entró en la habitación. Le tomó las constantes y le comentó que la notaba muy débil. “A ver si en la comida se anima y se toma un puré suavecito”, le dijo para animarla.

Pero nada. Cuando se lo acercó para que lo oliera, no reaccionó. Por la tarde, parecía como si le costara respirar, y cuando el médico la exploró, le dijo que la enfermedad estaba tan avanzada, que le generaba una gran dificultad respiratoria. El doctor le adelantó la posibilidad de administrar a su madre morfina para paliar los síntomas de la disnea –sensación de ahogo–.

Aquel comentario le sacudió el estómago. Sintió que la angustia se apoderaba de todo su cuerpo. ¿Significaba eso que el final había llegado?

Ojalá Sofía, en vez de dar rienda suelta a sus fantasmas, se hubiera atrevido a preguntar al médico por qué había decidido administrar morfina a su madre. Si lo hubiera hecho, habría sabido que la morfina sirve para proporcionar confort al paciente. Nada más.

¿Por qué se teme tanto a la morfina?

La morfina es un analgésico fuerte (medicinas que alivian o reducen los dolores), de la familia de los opiáceos, que se utiliza para tratar el dolor intenso, para mejorar la respiración y evitar la sensación de falta de aire y para ayudar a controlar la ansiedad. Es un medicamento efectivo que proporciona bienestar a los pacientes. Si esto es así ¿por qué produce tanta alarma?

Muchas personas creen que la morfina acelera la muerte. Según la publicación, End of life. Helping with confort and care (El final de la vida. Ayuda con cuidado y el confort) del National Institute on Aging (El instituto Nacional del Envejecimiento de EEUU), la morfina no aproxima el final.

La mayoría de los expertos aseguran que esta idea es poco probable. Especialmente, si el aumento de dosis se realiza con cuidado, de manera escalonada y progresiva. De hecho, los estudios sugieren que la utilización de opioides para tratar el dolor o la dificultad a la hora de respirar ayuda a los pacientes terminales a vivir un poco más.

Al final, su fortaleza y su energía se encuentran muy mermadas, por lo que tiene sentido creer que tratar estos síntomas les ayude a alargar su vida un poco, asegura The Canadian Virtual Hospice (El Servicio Virtual Canadiense para Cuidados Paliativos)

Pero es cierto que hay una última dosis. Por eso, muchas personas asocian la morfina con la muerte de su ser querido. Para enfrentarnos a nuestros temores, existe una forma de distinguir si el paciente ha fallecido de muerte natural o por un exceso de morfina. Cuando la persona ha recibido demasiada morfina, generalmente, no se puede despertar.

¿Para qué se usa la morfina?

-Para ayudar a que el paciente no sienta que le falta el aire cuando respira. Este medicamento actúa relajando las paredes musculares de los vasos sanguíneos, aumentando la capacidad de los pulmones. Muchas personas aseguran que les ha permitido dormir mejor y que han afrontado con más energía las actividades del día.

-Reduce el dolor. Los opiáceos son los medicamentos más fuertes para tratar el dolor. Se unen a los receptores de opiáceos, que se encuentran en muchas partes del cuerpo, como en el cerebro, la médula espinal y el tubo digestivo. Cuando el opiáceo se une al receptor, reduce la transmisión de mensajes de dolor al cerebro, y éste disminuye.

Los expertos aseguran que, cuando se cuida de una persona, aliviar su dolor debería ser una prioridad. Luchar contra el dolor intenso puede ser agotador para el paciente. Además, altera su estado de ánimo, provocando que se muestre enfadado e impidiéndole hablar y compartir lo que siente.

En el caso de que el paciente esté sufriendo, la clave es empezar cuanto antes, porque de lo contrario, el dolor resulta muy difícil de controlar.

Sin embargo, una investigación epidemiológica ha revelado que los mayores en general, pero, especialmente, las personas con demencia, reciben menos medicamentos para el dolor que aquellos que no tienen deterioro cognitivo. Y esto ocurre incluso cuando están atravesando por una situación dolorosa, como tras haber sufrido una fractura de cadera.

De hecho reciben una cantidad significativamente menor de opioides, tanto antes como después de la cirugía, según el estudio Pain management in patients with dementia (Manejo del dolor en pacientes con demencia).

Para explicar esta situación, se apuntan dos factores:

  • La incapacidad para comunicarse que tienen muchos pacientes con demencia en la última fase.
  • La falta de formación sobre el manejo del dolor en este tipo de pacientes de muchas personas e instituciones que se ocupan del cuidado de estas personas.

Dosis y presentaciones de la morfina

Cuando a una persona no se le ha administrado morfina previamente, las dosis iniciales deben ser muy bajas. Y, generalmente, el medicamento actúa rápidamente, sin demasiados efectos secundarios. La dosis se aumentará gradualmente solo para mantener el confort del paciente.

La morfina cuenta con varias presentaciones: comprimidos de liberación prolongada y de liberación inmediata, cápsulas, sobres para tomarlos mezclados con agua, en líquido, supositorios e inyecciones. Estas últimas se administran en el hospital. Esta diversidad de presentaciones es muy útil, sobre todo, cuando la persona ya no pueda tragar.

Las presentaciones de acción inmediata se utilizan para controlar el dolor que se espera que dure poco tiempo. También se usan para ayudar a encontrar la dosis correcta cuando el paciente está comenzando a tomar este medicamento.

La morfina de liberación prolongada actúa de manera que el medicamento se libera gradualmente en su cuerpo durante 12 o 24 horas. Esta presentación tarda más en comenzar a hacer efecto, pero dura más. Se utilizar para tratar el dolor prolongado.

Los comprimidos o las cápsulas de morfina de liberación prolongada no se deben romper ni triturar ni chupar. Si se hace, el sistema de liberación no funcionará y se podría absorber la dosis completa de una sola vez, lo que podría provocar una sobredosis que podría ser mortal.

Posibles efectos secundarios

La morfina, como cualquier otro medicamento, provoca efectos secundarios, pero si se conocen se puede avisar al médico, quien sabrá cómo manejarlos. Estos son los más comunes:

-Respiración lenta o un descenso de la presión arterial. Esto solo ocurre cuando la dosis del medicamento es demasiado alta o se ha aumentado de una forma muy rápida. Rara vez les sucede a los pacientes que llevan tomando opiáceos durante mucho tiempo.

Si se siente muy cansado, aturdido, mareado, sudoroso, siente náuseas o le falta el aliento, debe consultar a un médico rápidamente. Algunas veces, los pacientes que han tomado demasiados opiáceos tienen tanto sueño que no puedes despertarse.

Sueño. A veces las personas que consumen opiáceos se sienten somnolientas o aturdidas. Algunos aseguran que  «sienten que no son ellos mismos”. Hasta que se vuelvan a sentir bien deben evitar conducir o realizar cualquier actividad que requiera concentración. Por eso, también deben evitar el consumo de alcohol u otros sedantes, a menos que hayan sido prescritos por el médico. Si después de dos días, no terminan de encontrarse bien, deben hablar con su médico.

-Estreñimiento. Este efecto secundario es muy habitual cuando se consumen analgésicos. Para prevenirlo, se aconseja beber 8 o 10 vasos de agua al día. Tomar líquidos tibios o calientes también puede ayudar. Si es posible, hacer algo de ejercicio, comer frutas y verduras, tomar zumo de ciruelas pasas o 3 o 4 ciruelas pasas e intentar defecar siempre a la misma hora ayudará a recuperar el tránsito intestinal.

Sin embargo, tomar alimentos ricos en fibras, como copos de salvado (parte externa del cereal) o cereales ricos en fibra o suplementos de fibra pueden empeorar el estreñimiento provocado por los analgésicos. Quizá su médico le recomiende tomar ablandadores de material fecal o laxantes para prevenir el estreñimiento.

Si no defeca durante 3 o más días, debe avisar a su médico porque el estreñimiento no tratado puede producir obstrucción intestinal.

 -Náuseas o vómitos. En algunas pacientes duran algunos días, pero en otros duran semanas. Incluso puede ser un efecto secundario a largo plazo. Si esto ocurre, puede probar a comer o no comer antes de tomar este medicamento. Y si esto no le ayuda, hable con su médico para que le proporcione algo para controlar las náuseas y los vómitos.

Efectos secundarios menos frecuentes, pero importantes

 -Síndrome serotoninérgico. Este medicamento puede aumentar el nivel de serotonina en el cuerpo (sustancia química que sirve para transmitir mensajes entre las células nerviosas), pero a veces puede producir el síndrome de serotoninérgico, provocado por un exceso de esta sustancia. En caso de sufrirlo experimentará escalofríos, agitación, diarrea, náuseas y vómitos, fiebre, convulsiones y rigidez muscular.

Estos síntomas pueden aparecer horas o días después de recibir este medicamento, pero también pueden aparecer más tarde. En caso de sufrirlo, debe ponerse en contacto con su médico.

-Insuficiencia suprarrenal. Cuando las glándulas suprarrenales (glándulas pequeñas de forma triangular, que se encuentran en la parte superior del cada riñón) no funcionan bien, es decir, no producen suficientes hormonas, se puede producir este efecto.

En el caso de que ocurra, suele pasar después de tomar este medicamento durante un mes o más. Los síntomas son: náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga, debilidad, mareos o presión arterial baja. En caso de sufrirlos, debe avisar a un médico.

-Reacción alérgica. Aunque es poco frecuente, algunas personas son alérgicas a los opiáceos. Si después de tomar morfina, experimenta opresión en el pecho, hinchazón, sibilancias (sonidos agudos, como silbidos, que se producen durante la respiración, cuando las vías respiratorias están parcialmente bloqueadas) fiebre, picazón, la piel toma un color azulado o tiene tos debe acudir cuanto antes a urgencias.

Adicción, tolerancia, dependencia

A muchas personas que les han recetado analgésicos opiáceos les preocupa que puedan volverse adictos a estos medicamentos. Este temor procede de que el consumo de estos medicamentos, por personas que no tienen dolor, puede provocar euforia y placer.

Sin embargo, estas sensaciones no se producen cuando los toman pacientes que están sufriendo un dolor intenso. La adicción es una necesidad psicológica que desarrolla la persona y que rara vez afecta a los pacientes que toman opiáceos para controlar el dolor porque los toman por una necesidad.

Si la persona necesita tomar opiáceos a largo plazo puede que necesite dosis más altas para controlar su dolor de forma efectiva. Este fenómeno se llama tolerancia y es totalmente normal. El objetivo principal es mantener el dolor bajo control y que la persona se sienta aliviada.

Cuando una persona toma dosis regulares de opiáceos durante una semana, el cuerpo comienza a adaptarse a esos medicamentos. Esto genera tolerancia y dependencia. La dependencia significa que el cuerpo se acostumbra a los opiáceos. La dependencia no equivale a la adicción. Es un fenómeno natural y físico que le sucede a toda persona que recibe terapia con opiáceos a largo plazo.

Esto significa que la persona no puede dejar de tomar esos medicamentos de forma abrupta. Si lo hiciera, los síntomas comenzarían a los dos días de dejar de tomarlos y podrían durar hasta dos semanas. Pero esta sensaciones se pueden prevenir si se reduce la dosis de opiáceos lentamente durante una semana o más. El cuerpo debe adaptarse esta nueva situación. Su médico le guiará en este proceso.

El final no esperaba a la madre de Sofía

La madre de Sofía, tras recibir la morfina, parecía en paz. Llegó la noche y, sin albergar ninguna esperanza, Sofía empezó a darle un yogur. Una cucharada siguió a otra, y así hasta que casi se lo acabó. A la mañana siguiente, se tomó el desayuno como siempre.

Todavía no había llegado su momento, y su hija lo agradeció tanto.

Referencias:

-End of Life Care por People with Dementia. National Institute on Aging

-Does Morphine make death come sooner?

Canadian Virtual Hospice

Pain management in patients with dementia.

-Morphine. NHS.

-Morphine Sulfate_IV formulation. Oncolink

 

 

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8 Comentarios

  • MI MADRE TIENE UNA MASA PULMONAR. SE IBA A HACER UN FIBRO BRONCOSPIA, PERO POR EL CORAZON CON ARRITMIA CARDIACA NO SE HIZO. LE MANDARON MORFINA EN CASA. TIENE 79 AÑOS. AL ESTUDIAR TANTO LOS MEDICOS. 30 DIAS HOSPITALIZADA CON MORFINA. SERA QUE ELLOS VIERON QUE ESTA MASA ES MALIGNA PORQUE MANDARON MORFINA. SOMOS PERSONAS HUMILDES Y NO ENTENDEMOS MUCHO EL MIEDO A ESTE MEDICAMENTO. MIL GRACIAS

    • Querida Gloria María: Respecto a tu consulta, es fundamental que no te quedes con dudas y comentes todos los puntos que indicas con su especialista. Es muy importante entender la enfermedad y su proceso. Este conocimiento, os permitirá tomar decisiones compartidas. La morfina es un analgésico potente que puede, en ocasiones, por su capacidad de dilatar vasos pulmonares, mejorar la ventilación. No obstante, hay que consultar con el médico que la ha prescrito el tratamiento. No te quedes con dudas. Un cordial saludo.

    • Querida Fátima: Muchas gracias por tu confianza, pero, lamentablemente, no te podemos ayudar porque nosotros somos expertos en demencia. Te recomendamos que para cualquier duda con el tratamiento acudas a tu especialista, es quien mejor te podrá aconsejar. Un cordial saludo.

    • Querida Ana. En cuanto a tu consulta, sentimos mucho no poder ayudarte porque no contamos con suficiente información. La administración de morfina, por sí sola, no está contraindicada con la toma de alimentos, pero en el caso que nos planteas para poder proporcionarte una respuesta correcta necesitaríamos saber muchos más datos: diagnóstico, antecedentes, otros tratamientos que está tomando, si la paciente presenta disfagia… Lo mejor es que lo hables con el médico que la está atendiendo y le preguntes la duda que nos has planteado. Un cordial saludo.

  • Hola, mi nombre es Paola. Mi hijo está internado y recibió una dosis de morfina, directamente, por la vía. ¿Es mejor así? O debería ser por goteo. Gracias

    • Querida Paola: Muchas gracias por tu confianza. Respecto a tu consulta, la vía y la dosis de administración de la morfina (intravenosa, en bolo, por goteo, subcutánea, etc), igual que la de cualquier fármaco, la decide el médico prescriptor según cada caso. Pero si tienes cualquier duda, te sugiero que se lo comentes. Un cordial saludo.

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