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Severa

Por prescripción: cariño dos veces al día

El efecto terapéutico del masaje

Asunción tiene 96 años y sufre una demencia en fase severa. Apenas habla, ya no canta como antes, pero ha recuperado una expresión de curiosidad que recuerda más a la de una niña que a la de una anciana. Su cuidadora, Celia, para ganarse su afecto, le da todos los días un masaje en los pies.  Esta experiencia le gusta tanto, que, en cuanto la ve, levanta la pierna. Una señal tan directa que Celia no puede obviar. ¿Cuánto debe durar este masaje? Hasta que Asunción tuerce el gesto, entonces Celia sabe que debe parar.
 
¿Tiene el masaje algún efecto terapéutico? ¿La reacción de Asunción es casual u otras personas con demencia o Alzhéimer reaccionan igual?

El estudio El efecto terapéutico del contacto en los trastornos de comportamiento de personas con demencia, realizado por Woods, de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Arkansas para Ciencias de Medicina de EEUU, afirma que el contacto tiene un efecto positivo en este tipo de pacientes.
 
Descripción del estudio

El estudio, randomizado –la distribución en grupos de los pacientes se hace al azar– y doble ciego –tanto los pacientes como los investigadores desconocen cómo se han organizado la distribución de los pacientes–  incluyó tres grupos: uno experimental (los pacientes recibían el contacto terapéutico que se quería analizar), otro tratado con placebo (los pacientes recibían un contacto pero no de las mismas características que el del contacto terapéutico analizado) y el grupo control (en el que los pacientes recibían el cuidado habitual). En el ensayo, que se llevó a cabo en unas instalaciones al Oeste de la zona de Canadá, se incluyeron 57 residentes cuyas edades oscilaban entre los 67 y los 93 años. Se hizo un seguimiento de su comportamiento cada 20 minutos, de 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, durante tres días antes de la intervención y después de la intervención. Los observadores que recogían los datos no sabían cómo se habían organizado los grupos.  El estudio consistía en proporcionar un contacto terapéutico dos veces al día, de 5 a 7 minutos, durante tres días, entre las 10 y las 11.30 h. por la mañana, y entre las 15 y las 16.30 h. por la tarde. El objetivo principal fue hacer un seguimiento de los trastornos de comportamientos, como inquietud a la hora de manipular, tratar de escapar a las sujeciones, vagar, golpear repetitivamente, deambular y repetición de palabras (vocalización).
Los resultados indicaron que había una diferencia significativa en cuanto a los trastornos de comportamiento, en concreto, respecto a la manipulación y la vocalización en el grupo que recibió el contacto terapéutico. El grupo placebo mostró una tendencia en la que disminuían los trastornos de comportamiento frente al grupo control que recibió los cuidados habituales.
La conclusión del ensayo señala que el contacto es una opción terapéutica no farmacológica relevante que podría utilizarse para reducir los trastornos de comportamiento, especialmente la ansiedad a la hora de manipular y la repetición de palabras: dos comportamientos muy prevalentes en este tipo de pacientes.
 
¿Por qué el contacto terapéutico tiene este efecto en los pacientes?

Según Ann Catlin, fundadora del Centre Compassionate Touch, y experta en el campo del masaje terapéutico para el cuidado de ancianos y enfermos terminales, “las personas con enfermedad de Alzhéimer no pierden la capacidad de emocionarse o de reconocer el cariño en el contacto físico. Lo he visto en personas con Alzhéimer en una fase muy avanzada”.   “Además” –continúa– “esta terapia les genera varios beneficios, como tener una mayor conciencia sobre su cuerpo, tranquilidad y confianza, y les ayuda a calmar la agitación. Les alivia a reducir su aislamiento, la soledad y el aburrimiento, contribuyendo a fomentar el sentimiento de dignidad y bienestar”.
 
La razón, según Rubén Sebastián, neuropsicólogo de Sanitas La Moraleja, se encuentra en que “la enfermedad de Alzhéimer afecta severamente a las áreas cerebrales relacionadas con la memoria, el pensamiento y capacidad de reconocer caras u objetos. Las áreas implicadas en el procesamiento emocional se ven mucho menos afectadas. El contacto físico, en forma de caricias, puede ser la única manera de conectar con esas parte del cerebro.  Por eso, aunque no lo parezca, ellos pueden percibirlo hasta en las fases más avanzadas. Por lo tanto, no debemos perder ese contacto”.
 

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