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Severa

Cómo manejar los trastornos conductuales

"No lo hace adrede"

A Celia no le hace falta tener un despertador para saber que son las 6 de la mañana.  Todos los días, con una puntualidad sorprendente, Berna se despierta y pide que la lleven al baño. Comienza entonces una pesadilla que a Celia, su cuidadora, le ha provocado perder los nervios más de una vez. Berna no parará de pedirlo durante todo el día, y cuantas más veces la lleven, más lo demandará.
 
El comportamiento de Berna es uno de los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (SPCD) que generan sufrimiento en ella y en el cuidador, agravan el deterioro cognitivo y funcional y precipitan su institucionalización. Bajo este nuevo término se han aglutinado dos clases de síntomas: los psicológicos, más complejos y elaborados desde el punto vista mental, detectados mediante una entrevista con la persona con demencia y sus cuidadores (por ejemplo, depresión, ansiedad, psicosis) y los síntomas conductuales más básicos, localizados tras observar directamente a la persona (por ejemplo, agresividad, hiperactividad motora, desinhibición).
 
“Estas ideas repetitivas se tienen que trabajar con mucha paciencia. La capacidad comprensiva de una persona con Alzheimer, sobre todo, en fases muy avanzadas, está muy limitada. Por mucho que se le intente razonar no lo va a comprender. Al final, puede ocurrir que el cuidador se enfade y piense que lo hace adrede.  Estas situaciones se tienen que manejar intentando distraerle, hablándole. Otras veces funciona la musicoterapia, los masajes o dar un paseo por el jardín. Hay que ir probando y aprender lo que funciona en cada caso. No hay que pensar que el enfermo lo hace adrede y tampoco hay que discutir, porque no conseguiremos nada”; explica el Dr. David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Residencial.
 
Según el artículo, “Síntomas psicológicos y conductuales de la demencia: prevención, diagnóstico y tratamiento”, publicado en la Revista de Neurología, el principal factor asociado a SPCD es el número de necesidades no cubiertas. Las necesidades más frecuentemente detectadas fueron la realización de actividades, la compañía y la ayuda en el distrés psicológico (el estrés que ha provocado consecuencias negativas para el sujeto).
 
El cuidador desempeña un papel fundamental tanto en la prevención como en la causa de muchos trastornos conductuales. Por ejemplo, un cuidador podría estar reforzando una conducta agitada si solo se ocupa de la persona con demencia en los momentos en que se muestra inquieto.  O si ejerce un trato paternalista, autoritario, infantilizante, exasperante, le ignora o le impone cosas, establece luchas de poder o le pregunta frecuentemente lo mismo para que el individuo lo recuerde.
 
David Mesonero Casado, psicólogo de Sanitas Residencial Miramón, cree que Berna lo que quizá esté demandando es atención. “Tener una compañía afectiva resuelve el 90 por ciento de la sintomatología conductual”.
 
 

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