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Severa 21 octubre de 2021

Neumonía: una de las principales causas de muerte en mayores

Vacunar tanto al paciente como al cuidador, la mejor forma de prevenirla

La neumonía, una inflamación del tejido pulmonar, es una enfermedad especialmente peligrosa para los adultos mayores y las personas debilitadas. La mejor forma de combatirla es conocer sus síntomas, cuando hay que acudir rápidamente al médico y cómo prevenirla. Las vacunas son una herramienta eficaz para evitar su gravedad. En este artículo abordamos todos estos puntos.

Paco (nombre simulado) es un residente, de 89 años, que lleva conviviendo con el alzhéimer diez años.

Desde hace seis meses, las auxiliares han observando que, cuando le dan el desayuno, tose frecuentemente y ha aumentado su dificultad para tragar.

La enfermera le ha tomado la temperatura y tiene 38º. Su frecuencia respiratoria es de 28 por minuto. Una medida que se suele dar en pacientes que presentan una infección del tracto respiratorio (el rango normal suele estar entre 16 y 25 respiraciones por minuto).

Paco tiene serios problemas de memoria: ya no reconoce a su hija, no puede realizar por sí mismo ninguna actividad de la vida diaria, permanece encamado todo el tiempo y su vocabulario no excede de un par de palabras. Tras visitarle, el médico le ha diagnosticado neumonía por aspiración.

En el caso de Paco, publicado en The New England Journal of Medicine, el diagnóstico ha sido relativamente sencillo. Sin embargo, en otras ocasiones, puede retrasarse, dado que muchos pacientes con demencia no tienen fiebre, a veces, tampoco tos y otros sufren delirium (uno de los síntomas más frecuentes cuando se sufre una infección grave).

El hecho de que los síntomas se presenten de forma distinta contribuye a que haya una tasa alta de morbilidad y mortalidad.

Por qué los adultos mayores son más propensos a contraer neumonía

La neumonía es una de las mayores amenazas para las personas de edad avanzada.

En este tipo pacientes, las defensas de las vías respiratorias están alteradas debido a que el aclaramiento mucociliar (un proceso por el que las bacterias y las partículas extrañas son atrapadas en la capa del moco y trasportadas a la faringe donde o bien se expulsan o se tragan) no actúa convenientemente, los mecanismos respiratorios no responden con normalidad y, en algunos casos, las enfermedades concomitantes predisponen a la aspiración.

Entre los factores que influyen en que las vías respiratorias sean colonizadas por agentes patógenos se encuentran la terapia con antibióticos, la intubación endotracheal (procedimiento por el que se coloca una sonda -tubo- en la tráquea a través de la boca o la nariz) fumar, padecer malnutrición y haber sufrido una cirugía.

Una reducción de la cantidad de saliva, debido al consumo de antidepresivos, antihipertensivos o antihistamínicos, también contribuye a que las vías respiratorias sean colonizadas por bacterias.

La comorbilidad, es decir, cuando dos trastornos o enfermedades ocurren en la misma persona, simultánea o secuencialmente, también es un factor importante que determina el riesgo de sufrir una infección pulmonar.

Enfermedades como cáncer, diabetes, trastornos respiratorios crónicos, insuficiencia renal crónica e insuficiencia cardiaca aumentan la probabilidad de sufrir una afección pulmonar.

Tener una enfermedad periodontal, es decir, contar con unas encías afectadas, y placa dental son dos factores más de riesgo para desarrollar una neumonía por aspiración. Este riesgo se reduce si se mantiene un adecuado cuidado oral. Un aspecto que no se debe descuidar incluso en personas que ya no tienen dentadura.

Pero, comencemos por el principio: qué es la neumonía

La neumonía, también denominada pulmonía, es una enfermedad respiratoria frecuente que puede terminar siendo muy grave. Es la primera causa de muerte debido a una enfermedad infecciosa y, si se incluyen todas las enfermedades, ocupa el cuarto lugar. Es especialmente peligrosa para los adultos mayores y las personas debilitadas.

La neumonía está provocada por una hinchazón (inflamación) del tejido de uno o ambos pulmones.

Los pulmones están llenos de miles de tubos, denominados bronquios, que terminan en unos grupos de saquitos (los alvéolos) que es donde realmente se lleva a cabo la respiración, es decir, el intercambio de los gases (oxígeno y dióxido de carbono). Allí es donde se recoge el dióxido de carbono y se añade el oxígeno a la sangre.

La neumonía se produce cuando los microbios se introducen en las vías respiratorias. Se pone, entonces, en marcha un ejército, formado por células y proteínas esenciales, que tiene que llegar hasta donde están los microbios para matarlos y superar la infección.

Estos elementos constituyen el pus. Pero el pus también puede ser peligroso y dañar los pulmones. Por eso, se necesita lo suficiente para combatir los microbios, pero no tanto como para que nuestros pulmones tengan problemas para funcionar correctamente.

Si la persona tiene neumonía, los alvéolos de uno o ambos pulmones se llenan de pus y líquidos y se dificulta el intercambio de gases.

Cómo se produce la neumonía

 -La neumonía suele estar provocada por una infección neumocócica, originada por una bacteria denominada Streptococcus pneumoniae. Este tipo de neumonía suele ser una de las más graves. Pero hay otras bacterias que también pueden provocar neumonía, como Haemophilus Influenzae y Staphylococcuus aureus.

Esta enfermedad también puede estar producida por virus y, más raramente, por hongos.

-La neumonía viral suele estar provocada por el virus respiratorio sincitial (RSV) y, a veces, por el virus de la influenza tipo A o B. Los virus suelen ser la causa principal de que los niños pequeños adquieran esta enfermedad.

-La neumonía por aspiración se suele producir cuando la persona inhala alimentos, saliva, líquidos o vómitos. Estas sustancias se infiltran en los pulmones de manera accidental desde la boca o el estómago, porque se produce un fallo en los mecanismos fisiológicos que permite que los alimentos u otras sustancias entren en la tráquea o en los pulmones.

-La neumonía producida por hongos se produce por esporas de hongos que hay en el aire, en el suelo o en entornos clínicos. No es contagiosa y afecta, sobre todo, a personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Clases de neumonía según dónde y cómo se ha adquirido

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) la clasifica en tres grupos dependiendo del medio y en cómo se ha adquirido.

-La neumonía adquirida en la comunidad, es decir, la persona se ha puesto enferma fuera del hospital.

Las más frecuentes son la neumonía neumocócida o producida por una bacteria.

La neumonía no neumocócida o atípica es provocada por microorganismos menos frecuentes.

La neumonía viral. Hay muchos virus que pueden producir esta enfermedad, como el de la gripe o la varicela. Si ha sufrido una neumonía viral es más fácil tener un neumonía bacteriana.

Hay otras clases de neumonía que afectan, sobre todo, a los pacientes con SIDA y a los que tienen el sistema inmunitario deprimido.

-Neumonía hospitalaria: Se adquiere cuando la persona se encuentra en un hospital. Se suele presentar a las 48 o 72 horas de haber ingresado. Este tipo de neumonía suele ser más grave porque el paciente tiene las defensas afectadas y porque los microorganismos suelen ser más resistentes a los antibióticos.

Neumonía por aspiración: La aspiración se produce cuando los alimentos sólidos, los líquidos, la saliva o el vómito bajan por la tráquea y llegan a los pulmones en vez de bajar por el esófago y llegar al estómago.

Si la persona no es capaz de expulsar estas sustancias, estas partículas permanecen en el tejido pulmonar, pueden infectarlo y provocar una neumonía.

Este tipo de enfermedad es más probable que ocurra si la persona tiene problemas para tragar (disfagia) o está muy sedado por el uso de medicamentos, alcohol o drogas.

Por qué una persona puede sufrir una neumonía

La SEPAR señala dos aspectos: situaciones que pueden favorecer la entrada de microorganismos y disminución de las defensas.

1. Respecto a la entrada de microorganismos, destaca:

-La pérdida o alteración de la conciencia, lo que disminuye la capacidad que tiene la persona para expulsar los patógenos mediante tos o náusea.

-Que la región orofaríngea (formada por la base de lengua, las amígdalas, el paladar blando y los lados y paredes de la garganta), que ayuda a digerir los alimentos, no funcione correctamente.

Esta disfunción puede haber sido provocada por un tumor laríngeo, esofágico o por la presencia de una. sonda nasogástrica.

Mala higiene bucal. Los restos de comida, de líquido y saliva, contaminados con bacterias debido a una mala higiene bucal, pueden aspirarse y causar neumonía.

2.  Disminución de las defensas

-La edad. Se cree que es más frecuente y afecta de forma más grave debido a que los adultos mayores suelen presentar múltiples comorbilidades.

-Alcoholismo

-Tabaquismo. Los fumadores tienen un 51% más riesgo de sufrir neumonía que las personas no fumadoras. Entre los fumadores pasivos, el riesgo aumente un 17%.

-Sufrir diabetes, enfermedades hepáticas, inmunológicas, que reducen sus defensas.

-Tras sufrir una cirugía, especialmente la cirugía de abdomen, o un traumatismo. Estos procesos provocan que la respiración sea menos profunda, la capacidad de toser disminuye y el moco permanece retenido y no se expulsa, lo que puede provocar que se infecte.

Síntomas de la neumonía

Los síntomas de la neumonía bacteriana puede desarrollarse de forma gradual o repentina:

Fiebre alta

Cansancio

Dificultad para respirar. Respiración rápida o falta de aire

Sudoración

Escalofríos

Tos con moco (puede ser de color verde o contener una pequeña cantidad de sangre)

Dolor en el pecho o abdominal, especialmente al toser o al respirar profundamente

Pérdida de apetito

Estado mental confuso. Especialmente entre los adultos mayores.

Neumonía viral. Los síntomas generalmente se desarrollan durante un periodo de varios días y son similares a los de la gripe.

Fiebre

Tos seca

Dolor de cabeza

Dolor de garganta

Pérdida de apetito

Dolor muscular

Debilidad

Los síntomas adicionales que aparecen aproximadamente un día después incluyen:

Fiebre alta

Tos con moco

Dificultad para respirar

En adultos mayores de 65 años y personas con sistemas inmunológicos débiles la temperatura corporal puede ser más baja de lo normal. A veces, los síntomas son más leves. También pueden experimentar un repentino cambio en su estado mental.

Cómo puede saber si tiene neumonía o si sufre un resfriado común o una gripe

Es difícil notar la diferencia, pero cuando observe los siguientes síntomas se debe acudir al médico:

Congestión grave o dolor en el pecho

Dificultad a la hora de respirar

Fiebre: 38º o más

Tos con pus

Si al cabo de 3 o 5 días no observa mejoría o si experimenta mareos o dificultad para respirar o dolor en el pecho, debe acudir a su médico. La neumonía puede causar un daño pulmonar permanente si no se trata a tiempo.

Cómo se diagnostica

La neumonía puede ser difícil de diagnosticar porque muchos de sus síntomas coinciden con los del resfriado común, la gripe, la broquitis o el asma.

Es posible que su médico le haga las siguientes preguntas:

-¿Se siente sin aliento o respira más rápido de lo habitual?

-¿Cuánto tiempo lleva tosiendo? En caso de toser moco ¿de qué color es?

– El dolor en el pecho empeora ¿la inhalar o al exhalar?

Su médico de cabecera escuchará su pecho con un estetoscopio porque los pulmones llenos de líquido producen un sonido diferente al de los pulmones sanos.

Posiblemente, su médico solicite una radiografía de tórax para buscar signos de neumonía y observar la extensión de la enfermedad.

Le hará una prueba de oximetría para medir la cantidad de oxígeno en sangre. Esto indicará si sus pulmones están transportando el oxígeno al torrente sanguíneo.

Solicitará un análisis de sangre y/o del moco para determinar el tipo de infección (si ha sido provocada por una bacteria, virus u hongo) que ha causado la neumonía.

Si el paciente es de alto riesgo debido a su edad o a su estado general es posible que el médico ordene otras pruebas adicionales como:

Tomografía computarizada del tórax para observar mejor el estado en que se encuentran los pulmones.

Prueba de gasometría arterial para medir la cantidad de oxígeno que hay en una muestra de sangre tomada de una arteria, generalmente, de la muñeca. Esta prueba es más precisa que la oximetría.

Cultivo del líquido pleural. Se extrae una pequeña cantidad del líquido de los tejidos que rodean el pulmón con el fin de identificar las bacterias que causan la neumonía.

Broncoscopia. Un procedimiento que se usa para observar las vías respiratorias de los pulmones. Si el paciente está hospitalizado y su tratamiento no está funcionando bien, es posible que los médicos quieran observar si algo más está afectando a las vías respiratorias.

Cómo se trata la neumonía

Esta enfermedad recibe distintos tratamientos en función de los gérmenes que la han provocado.

Neumonía bacteriana. Este tipo de neumonía se trata generalmente con antibióticos. La elección del medicamento depende de la salud que presente el paciente y de otras enfermedades que pueda tener. En el caso de que tome medicamentos, se tendrá en cuenta el tipo de fármacos que esté recibiendo y su edad.

Pueden ser recomendables medicamentos para aliviar el dolor y bajar la fiebre.

Neumonía viral: Los antibióticos no se utilizan para combatir los virus. No existen tratamientos para la mayoría de los virus que provocan la neumonía. Si se cree que el virus de la gripe es la causa de la neumonía, se pueden recetar tratamientos antivirales para reducir la gravedad y la duración de la enfermedad.

Si se cree que existe, además, una infección bacteriana, entonces se administrarán antibióticos.

Es importante tomar todo el antibiótico hasta que se acabe, aunque es probable que se sienta mejor en un par de días. Si no lo hace, corre el riesgo de que la infección regrese y aumenten las posibilidades de que las bacterias se vuelvan resistentes al tratamiento.

También se pueden prescribir medicamentos para aliviar el dolor y la fiebre.

Neumonía por hongos. En este tipo de neumonía se utilizan medicamentos antimicóticos.

Recomendaciones y tratamientos de apoyo

En función de la gravedad de la neumonía, puede ser necesario la administración de oxígeno.

La SEN recomienda la fisioterapia respiratoria y los broncodilatadores para eliminar secreciones.

No tome medicamentos para la tos sin antes consultar con su médico. Toser es una de las formas que tiene su cuerpo de deshacerse de la infección. Si la tos le impide descansar, consulte con su médico.

Se debe beber muchos líquidos para ayudar a aflojar las secreciones y expulsar la flema y para restablecer la pérdida de líquidos producida por la fiebre, los vómitos, la diarrea o la malnutrición.

También es recomendable tomar bebidas calientes, baños de vapor y utilizar humidificadores para ayudar a abrir las vías respiratorias y facilitar la respiración.

Hay que mantenerse alejado del humo para que los pulmones se curen. Esto supone no fumar, no ser un fumador pasivo y no estar cerca del humo de leña.

Descansar mucho. Es posible que permanezca en la cama. Después es importante que no se exceda en la realización de las actividades diarias.

Cómo se puede prevenir la neumonía

Existen dos vacunas para prevenir la neumonía causada por bacterias neumocócicas. Estas vacunas no protegen contra todos los tipos de neumonía, pero, si se contrae la enfermedad, es menos probable que la persona se ponga grave, especialmente las personas con un mayor riesgo de sufrir una neumonía.

Pneumovax23 protege contra 23 tipos diferentes de bacterias neumocócicas. Se recomienda a todos los adultos de 65 años o más y los niños con más de 2 años que tienen un mayor riesgo de sufrir neumonía.

Prevnar 13 protege contra 13 tipos de bacterias que provocan neumonía. Se recomienda para todos los adultos mayores de 65 años y niños menores de 2 años.

La gripe es una enfermedad causada por el virus Influenza. Como la neumonía es una complicación común de la gripe, la mejor manera de evitar este riesgo es vacunarse todos los años contra la gripe.

Qué otras medidas se pueden tomar para prevenir la neumonía

-Dejar de fumar y evitar ser fumador pasivo.

-Lavarse las manos ante de comer, antes de manipular los alimentos, después de ir al baño o después de estar al aire libre.

-Evitar estar cerca de personas enfermas

-No tocar ni compartir objetos con otras personas. Los gérmenes se transmiten cuando una persona toca un objeto con gérmenes y luego se toca la nariz o la boca sin lavarse las manos.

-Llevar una dieta saludable, practicar ejercicio y descansar lo suficiente. Los hábitos saludables mantienen fuerte el sistema inmunológico.

-Evitar el consumo excesivo de alcohol.

-Prestar atención al cuidado bucal. Cepillarse la boca después de cada comida.

Fuentes:

The New England Journal of Medicine. Advanced Demencia.

http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcp1412652?af=R&rss=currentIssue&#t=article

The Lancet: Pneumonia in very old.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14871636/

Pneumonia. NHS

https://www.nhs.uk/conditions/pneumonia/

What is pneumonia? Pneumonia Biology

Pneumonia. Cleveland Clinic

https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/4471-pneumonia

Pneumonia. NHS inform. Scotland.

https://www.nhsinform.scot/illnesses-and-conditions/lungs-and-airways/pneumonia

Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. Enfermedades Respiratorias. Consejos para pacientes.

Pneumonia. Centers for Disease Control and Prevention

https://www.cdc.gov/pneumonia/prevention-sp.html

Learn about Pneumonia. American Lung Association.

https://www.lung.org/lung-health-diseases/lung-disease-lookup/pneumonia/learn-about-pneumonia

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