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Leve 29 julio de 2020

Los medicamentos anticolinérgicos se asocian con un mayor riesgo de demencia

Estos fármacos se suelen prescribir para tratar la alergia, la depresión y la vejiga hiperactiva

Los medicamentos anticolinérgicos son una familia de fármacos muy utilizada, que se prescribe para un amplio número de afecciones, desde la depresion, las alergias o la vejiga hiperactiva. Sin embargo, dos investigaciones han alertado sobre el aumento del riesgo de sufrir demencia cuando personas de mediana edad y mayores son tratados con ellos.

La madre de Sofía siempre lo decía: “Yo de lo pies ando fatal, pero la cabeza… la cabeza me funciona perfectamente”.

Su madre lo decía con orgullo. Un orgullo que le servía para esconder el mayor de sus miedos: perder su autonomía. Porque cuando el cerebro no funciona bien, la dependencia es casi siempre el siguiente paso.

Sofía tiene las palabras de su madre grabadas en su cabeza. Por eso, sabe que hará todo lo que esté en su mano para prevenir la demencia.

Ironías de la vida, la madre de Sofía murió de una demencia mixta.

Quizá fue ese miedo el que le llevó a leer un estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine que advertía que se había observado un mayor riesgo de demencia en personas que habían tomado medicamentos anticolinérgicos durante más tiempo. Los resultados de la investigación aseguraban que una persona que toma un anticolinérgico, como el cloruro de oxibutinina, 5mg/día, o el clorihidrato de doxepina, 10mg/ día, durante tres años tendría un mayor riesgo de sufrir demencia.

En el estudio participaron 3.434 personas de 65 años o más que, al inicio de la investigación, no tenían demencia. A estas personas se les hizo un seguimiento de su estado durante siete años.

Entre los puntos fuertes de este estudio, los autores destacan que utilizaron los datos de estos participantes, que se tenían en la farmacia, para saber todos los medicamentos que habían tomado durante los 10 años previos al comienzo del estudio.

Durante el seguimiento, 797 pacientes (23,2%) desarrollaron demencia. Al analizar los datos, los autores concluyeron que un mayor uso de medicamentos anticolinérgicos se asocia con un mayor riesgo de sufrir demencia. Y que este riesgo aumentó con las dosis que el paciente había acumulado.

Cómo identificar los anticolinérgicos fuertes

En el estudio se enumeran los anticolinérgicos fuertes que tienen un mayor riesgo de producir demencia, como los antihistamínicos de primer generación, que generalmente se utilizan para combatir los síntomas que provoca la alergia; antidepresivos tricíclicos terciarios, que se prescriben para tratar la depresión, y los antimuscarínicos de vejiga, que sirven para las personas que presentan síntomas de vejiga hiperactiva (se siente un deseo muy fuerte de orinar).

Los medicamentos más comunes de estas tres familias fueron: la doxepina, clorferniramina y oxibutinina.

La oxibutinina se utiliza para tratar la vejiga hiperactiva, una enfermedad que produce que los músculos de la vejiga se contraigan sin control y provoca que la persona tenga que orinar frecuentemente o de forma urgente. Entre sus nombres comerciales se encuentran: Ditropan, Dresplan o Kentera, entre otros.

El clorihidrato de doxepina se utiliza para tratar la depresión y la ansiedad. Este medicamento pertenece a la familia de antidepresivos tricíclicos. También está disponible para tratar el insomnio. Algunos de los nombres comerciales que utiliza son: Quitaxon y Aponal o Sinequan.

Un segundo estudio confirma el riesgo asociado a estos medicamentos

En un estudio posterior, que ha contado todavía con más pacientes y que analizó con más detalle el uso de estos medicamentos y durante un periodo más largo, se ha confirmado esta misma teoría.

Este estudio, también publicado en la revista JAMA Internal Medicine, se diseñó para responder a esta pregunta: ¿El riesgo de demencia entre las personas de 55 años o más está asociado con el uso de diferentes tipos de medicamentos anticolinérgicos?

Tras analizar a casi 285.000 personas, de 55 años o más, la investigación concluyó que exponerse a varios tipos de fármacos anticolinérgicos fuertes se asocia con un mayor riesgo de demencia. Los datos resaltan la importancia de reducir la toma de este tipo de medicamentos en personas de mediana edad y mayores.

Para ello se analizó las prescripciones de 58.769 pacientes diagnosticados de demencia y las de 225.574 de personas sin deterioro cognitivo. En concreto, se investigó si a estas personas se les había recetado medicamentos anticolinérgicos durante diez años antes de que fueran sido diagnosticados de demencia. Esta información se comparó con los fármacos que había recibido el grupo de personas que no tenían demencia. Durante ese periodo, casi el 57% de los pacientes con demencia y el 51% de las personas que no tenían deterioro cognitivo habían sido tratados, al menos, con un medicamento anticolinérgico potente.

Hay estudios que estiman que el uso de medicamentos anticolinérgicos en adultos mayores (personas de 60 años) varía del 8% al 37%. Una frecuencia que sorprende porque ya se ha advertido de los riesgos asociados a este tipo de medicamentos.

De hecho, según la revisión realizada por el estudio “Efecto de los fármacos anticolinérgicos en el rendimiento cognitivo de las personas mayores”, 14 de los 25 fármacos más dispensados en ancianos tienen una acción anticolinérgica.

Este error sorprende más cuando se trata de pacientes con alzhéimer, que además están siendo tratados con inhibidores de la acetilcolinesterasa (donepezilo, rivagtigmina y galantamina) dado que los medicamentos anticolinérgicos disminuyen los efectos beneficiosos de estos últimos.

Por este mismo motivo, también se deberían evitar en personas con demencia con cuerpos de Lewy y con enfermedad de Parkinson.

También se ha observado que las personas que son portadoras de la variable genética ApoE 4, lo que implica que tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, y son tratadas con medicamentos anticolinérgicos, experimentan un empeoramiento de la memoria.

Dónde reside el peligro de los medicamentos anticolinérgicos

Parece ser que los medicamentos anticolinérgicos bloquean la acción de la acetilcolina. Este neurotransmisor se encarga de enviar mensajes al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). En el cerebro, este mensajero interviene en el proceso de aprendizaje y en la memoria. En el resto del cuerpo se ocupa de las contracciones musculares.

La producción de acetilcolina en el cuerpo disminuye con la edad, por lo que bloquear sus efectos puede tener un doble impacto en los adultos mayores. Entre los efectos secundarios, que producen los medicamentos anticolinérgicos, se encuentran: problemas de memoria a corto plazo, problemas a la hora de razonar y confusión. También producen somnolencia, sequedad de boca, retención de orina y estreñimiento.

Además, hay que tener en cuenta que el efecto de los medicamentos es mayor entre los más mayores que entre las personas más jóvenes. Con la edad, los riñones y el hígado eliminan los medicamentos más lentamente, por lo que los niveles en sangre de estas sustancias son más altas durante más tiempo.

Por eso, es tan importante que los médicos de atención primaria conozcan todos los medicamentos que está tomando su paciente, tanto los que se adquieren con receta como los que no. Él se asegurará de que se tomen los más efectivos.

Sofía acaba de caer en la importancia de esta recomendación y ha metido todos sus fármacos en una bolsa para llevárselos a su médico en su próxima cita. Y en esta bolsa también ha incluido un suplemento nutricional. Veremos qué le dice su médico.

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