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Las terapias, primera opción para tratar la depresión de las personas con demencia

Los medicamentos no han demostrado ser más efectivos que el placebo, según un estudio

Una quinta parte de las personas que sufren demencia están deprimidas. Un estado que provoca estrés en los pacientes, reduce su calidad de vida, empeora su deterioro cognitivo y funcional e incrementa su mortalidad. Pero, además, aumenta el estrés y la depresión que sufren los cuidadores. Luego, tratar la depresión es una prioridad para mejorar el bienestar de los pacientes y de su entorno.

Para ello, el tratamiento más utilizado son los antidepresivos. Sin embargo, los resultados de un gran ensayo aleatorizado, publicado en la revista científica Lancet, pone en cuestión que ésta sea una buena práctica.

Según los datos de un estudio, dirigido por Sube Banerjee, en el King’s College de Londres, (Reino Unido) en el que se analizaron los medicamentos más utilizados de dos familias de antidepresivos recetados para personas con alzhéimer, se observó que estos medicamentos no eran más efectivos que el placebo (sustancia inocua) para aliviar la depresión. Pero, sorprendentemente, la mayoría de los participantes mejoraron su estado de ánimo.

Banerjee y su equipo de colaboradores reclutaron a más de 300 voluntarios de unos 80 años, con alzhéimer en una etapa moderada, que habían sido derivados a los servicios de Psiquiatría. En la investigación, denominada Estudio sobre la Evaluación de la Tecnología de la salud sobre el uso de los antidepresivos para depresión en demencia, más de la mitad de los participantes tenían depresión mayor. Un tercio de los pacientes tomaron placebo, otro tercio recibió el medicamento sertralina (nombres comerciales: Altisben, Aremis, Aserin, Besitran) uno de los antidepresivos más utilizados para los pacientes con alzhéimer, y otro tercio recibió mirtazapina (nombres comerciales: Remeron, Vastat, Rexer) un fármaco que pertenece a la familia más antigua de antidepresivos tetracíclicos.

Después de 13 semanas, las personas de los tres grupos tuvieron mejores puntuaciones cuando se midió su estado con una escala que mide la depresión (escala de Cornell). Sus puntuaciones mejoraron en un 40% respecto a las puntuaciones obtenidas al principio del estudio. Y estos resultados se mantuvieron estables a lo largo de 39 semanas (más de nueve meses). Lo sorprendente de estos datos es que no hubo una diferencia significativa entre los pacientes que tomaron placebo y los que recibieron medicamentos. La mayor diferencia se produjo en que las personas que fueron tratadas con antidepresivos experimentaron más reacciones adversas que las personas que tomaron placebo.

¿Cómo se explica que la depresión de todos los pacientes con alzhéimer mejorara?

Tanto los pacientes como sus cuidadores recibieron tratamiento psicosocial, que incluía información sobre la demencia, mecanismos para saber enfrentarse y resolver sus problemas y apoyo de las enfermeras de Psiquiatría. Banerjee cree que estos servicios fueron responsables de la mejora constante del estado de ánimo de los pacientes. Los síntomas no pudieron mejorar espontáneamente porque, según Banerjee, la mayoría de los pacientes habían estado deprimidos durante seis meses antes de buscar tratamiento.

“No es que los síntomas depresivos en la demencia no se puedan tratar. Sino que los medicamentos no son la manera más efectiva de abordar este problema entre las personas con demencia”, explicó. Además, el autor considera que para tratar adecuadamente la demencia hay que apoyar y educar al cuidador, como se hizo en este ensayo. “Creo que gran parte de la eficacia de la intervención viene canalizada por los cuidadores”, afirmó.

Este experto aseguró que hay varias terapias no farmacológicas que han demostrado disminuir la depresión en pacientes con alzhéimer. Como la terapia para la resolución de problemas, la terapia interpersonal, la terapia ocupacional y el ejercicio.

Diferentes tipos de terapias para tratar la depresión en personas con demencia

Terapia de resolución de problemas. Se trata de una forma de psicoterapia que puede ayudar al paciente a desarrollar habilidades para aprender a manejar experiencias que le resulten molestas. En esta terapia, el experto enseñará al paciente cómo identificar los problemas, proponer varias soluciones realistas, seleccionar la opción que tiene más posibilidades de tener éxito y desarrollar y poner en práctica un plan de acción.

-Terapia interpersonal. Para iniciar este tratamiento es preciso que el terapeuta mantenga una entrevista con el paciente. En función de los problemas que observe, se identificarán unos objetivos y se creará un esquema de tratamiento. Esta terapia se enfoca en la realidad inmediata, en los problemas que puede provocar la depresión. Se basa en la idea de que las relaciones personales son el centro de los problemas psicológicos. El terapeuta intentará identificar los eventos en la vida del paciente que le provoquen depresión y tratar de que desarrolle una serie de habilidades para convertir esas emociones en un estado mental positivo.

-Terapia ocupacional. El tipo de tratamiento ayuda al paciente que tiene dificultades para hacer las tareas domésticas o para cuidar de sí mismo. El terapeuta le enseñará a encontrar formas para cambiar sus movimientos para que pueda, por ejemplo, comer sin ayuda, bañarse o vestirse, lavar la ropa, limpiar la casa o aprender a utilizar los dispositivos de asistencia en caso de que los necesitase.

Finalmente, Banerjee sugirió que los medicamentos antidepresivos deberían ser un tratamiento de segunda línea para aquellos pacientes con una depresión grave o para los que no se observe mejoría tras recibir el tratamiento habitual durante tres meses.

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