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La influencia del arte en personas con alzhéimer

Estimulación cognitiva

Ya lo dice Segunda, una paciente de alzhéimer que ha cocinado en su casa desde siempre, y que ahora, debido a la enfermedad, no recuerda nada. Ni siquiera si, alguna vez, ha hecho la comida. Sin embargo, Segunda reconoce con orgullo que pintar es lo suyo. “Pinto, pinto”, y cuando lo dice le brillan los ojos. “Porque yo nunca he cogido un pincel y, ahora, por lo que veo, dicen que lo hago bien. Se me ha olvidado casi todo, y la pintura nada, nada, nada. Es cosa rara ¿no?”. Sin embargo, no es tan extraño que este tipo de habilidades surjan cuando una persona sufre alzhéimer o una demencia frontotemporal. 
 
Ruth Abraham, terapeuta ocupacional y autora del libro Cuando las palabras pierden su significado: pacientes de alzhéimer se comunican mediante el arte, lo comprobó con su propia madre, que sufrió esta enfermedad durante 10 años. “Era muy triste ser testigo de su paulatino deterioro. Observar cómo partes de ella se perdían lentamente para el mundo y para mí. Mi madre era una mujer con mucho talento, muy creativa, que amaba el arte. Sin embargo, nunca desarrolló su potencial. Siempre se mostraba insegura acerca de lo que hacía, y la mayoría de las veces lo subestimaba. La verdad, es que abandonaba antes de esforzarse de verdad”, aclara su hija.
 
Ruth Abraham asegura que algo sorprendente pasó durante su enfermedad. Su madre se convirtió en una persona menos autoexigente, menos crítica y más satisfecha con sus dibujos. Debido a su trabajo, Ruth la animaba a dibujar y a pintar. Se sentaba al lado de ella, le daba un papel y diferentes pinturas, y le sugería ideas sobre las que podía dibujar. Y me di cuenta que ella se mostraba muy satisfecha con todo lo que hacía, incluso, cuando no era particularmente bueno. “Está bastante bien”, me solía decir. “Me gustaría hacer otro”. Para Ruth, la enfermedad proporcionó a su madre cierta libertad, su espíritu crítico se adormeció y ella pudo ser quien realmente era.
 
Las observaciones de Ruth Abraham se han confirmado en un estudio llevado a cabo por investigadores de Neuroscience Research Australia (NeuRA), uno de los mayores centros independientes de investigación sobre el cerebro y el sistema nervioso de ese país. El trabajo reveló que personas con alzhéimer y demencia frontotemporal experimentaron cambios significativos en el procesamiento sensorial. En un subgrupo de individuos, aumentó e, incluso, surgió el interés por las actividades musicales. “Nuestro estudio muestra que las personas con demencia pueden desarrollar nuevos comportamientos y habilidades creativas, a pesar de experimentar el deterioro cognitivo y funcional típico de la demencia”, asegura el autor principal, Olivier Piguet.
 
El trabajo, publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease, analizó las respuestas a un cuestionario de 185 cuidadores. El objetivo de la encuesta era medir la diferencia entre el comportamiento de los pacientes antes de que la enfermedad fuera diagnosticada y en el momento de la recogida de datos.
  
Una posible explicación de por qué algunos pacientes tienen este tipo de comportamientos puede residir en que la demencia es una enfermedad cerebral progresiva. Al principio, la atrofia cerebral está relativamente concentrada. Pero, a medida que la enfermedad progresa, la atrofia se hace más difusa, lo que puede dar lugar a que algunas funciones sean apoyadas por regiones cerebrales que están menos afectadas. Las actividades musicales, por ejemplo, parecen que se apoyan en una zona del cerebro, en la que la patología no es tan severa como en otras regiones que están más implicadas en el desarrollo de otras actividades cognitivas, como la memoria o el lenguaje.
 
Piguet también observó que cambiar el enfoque respecto a la enfermedad, y fijarse en las habilidades que todavía la persona conserva y no en las que ha perdido, puede ser positivo tanto para el paciente como para el cuidador.
 
Kari Walker, director de Educación de Alzhéimer del Condado de Orange (EEUU), asegura que la última parte del cerebro, a la que afecta el alzhéimer, es la zona responsable de las actividades creativas.
 
Walker ha podido comprobar como algunos pacientes, que han participado con sus trabajos en la exposición de cuadros del museo Carnegie Gallery, organizada por la Asociación de Alzhéimer de este condado, apenas hablaban o estaban en las últimas fases de la enfermedad. Pero una vez que ellos cogían el pincel, algo mágico pasaba: eran capaces de acceder a esos lugares recónditos que estaban dentro de sí mismos.
 
“Esta exposición no solo es un modo de mostrar que las personas con demencia pueden crear arte, también es un modo de involucrar a estas personas en las actividades diarias. Más aún, es nuestra forma de demostrar que la capacidad para expresar su espíritu no ha desaparecido”, asegura Chau Vuong, responsable del Marketing y Comunicación de la Asociación de Alzhéimer del Condado de Orange.
 
 

1 Comentarios

  • Muy interesante artículo.Hoy trabajo en un hogar de ancianos con alzheimer en distintas etapas,pretendo lograr que canalisen su yo interior atravez del arte,espero lograrlo por ellas y por terminar al menos por un tiempo con sus días sin insentivo alguno. Si me pueden mandar más información al respecto lo agradecere.

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