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Leve | Moderada | Severa 8 agosto de 2021

Las 7 fases del alzhéimer

La Escala Global del Deterioro (GDS), la más utilizada por profesionales y cuidadores, muestra cómo evolucionará esta enfermedad

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno degenerativo que, según la Escala Global del Deterioro (GDS), se desarrolla en siete etapas. Pero cada paciente es un mundo, y no en todos la enfermedad evolucionará de la misma manera. Conocer cómo puede ser este proceso ayudará a la persona a tomar decisiones que afectarán a su cuidado. En este artículo explicamos en qué consisten las siete fases de esta escala.

Andrés siempre había sido un hombre ordenado, al que le gustaban las rutinas. Meticuloso en su trabajo -tenía una farmacia cerca de su domicilio- todo lo relacionado con su salud lo gestionaba a la perfección. Por eso, cuando su hijo Pablo observó que se le olvidaba tomar la medicación para la hipertensión y para la artritis, se quedó pensando. Más tarde, cuando vio que se hacía un lío al preparar el pastillero para toda la semana, se preocupó. Y cuando se percató de que era la segunda vez que se dejaba el tenedor en el microondas al calentar un plato de pasta, entonces, ahí se alarmó.

-“Papá,” le dijo, “me parece muy raro lo que te está pasando. Creo que deberíamos ir al médico”.

-Andrés miró al suelo, y le respondió. “Creo que tienes razón. No sé por qué, pero sí, no estoy como antes”.

Y así fue como Andrés y Pablo acabaron juntos en la consulta del médico. Después de varias pruebas y test, Andrés escuchó el diagnóstico: sufría una demencia tipo alzhéimer.

-“Ahora, ¿qué?”, preguntó Pablo. “¿Qué nos espera, doctor? Mi padre tiene alzhéimer pero ¿en qué etapa está?”

La pregunta de Pablo es una de las más frecuentes. Después de que la familia y el paciente conocen el nombre del trastorno, quieren saber sus apellidos. Quieren saber hasta qué grado ha progresado la enfermedad y qué les depara el futuro.

La clasificación más sencilla del alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer es una trastorno neurodegenerativo que, por ahora, no tiene curación. Los síntomas que provoca son producidos por el deterioro que experimenta el cerebro a medida que la patología va avanzando y dañando las distintas zonas.

Cada paciente es distinto y el desarrollo de su enfermedad no tiene por qué ser el mismo. Hay personas que pueden vivir con la enfermedad de 8 a 10 años, y otros que pueden vivir hasta 20.

Para hacer un seguimiento de la enfermedad y analizar su evolución, se han desarrollado varias clasificaciones. Una de las más simples y útiles es la que divide el proceso en tres etapas: alzhéimer leve, moderado y severo.

La Escala Global del Deterioro (GDS)

Sin embargo, los médicos, al necesitar una evaluación más precisa de su desarrollo, utilizan la Escala Global del Deterioro (GDS), desarrollada por el doctor Barry Reisberg.

Esta guía, las más utilizada por profesionales y cuidadores de todo el mundo, divide la evolución de la enfermedad en 7 etapas.

Las etapas de 1-3 constituyen las fases previas a la demencia y de la 4 a la 7, el paciente ya ha desarrollado alzhéimer. En la fase 5, la persona ya no puede vivir sin ayuda.

Etapa 1. No existe demencia

En esta fase, la persona está mentalmente sana. Cualquiera puede olvidar las llaves de casa, la chaqueta en la silla de un restaurante o creer que es miércoles cuando ya es jueves. Sin embargo ¿cuándo estos pequeños fallos de memoria pueden indicar algo más serio?

Etapa 2. Pérdida

Surge el olvido relacionado con la edad

Muchas personas mayores de 65 años se quejan de que tienen algunas dificultades cognitivas y funcionales. Por ejemplo, notan que ya no pueden recordar los nombres tan fácilmente como lo hacían 5 o 10 años antes. O tienen problemas para recordar dónde dejan las cosas. Esta condición se denomina deterioro cognitivo subjetivo. La investigación ha demostrado que esta etapa dura 15 años en personas que no tienen otra patología.

Etapa 3. Deterioro cognitivo leve

En esta fase, las personas manifiestan déficits sutiles, que sí son percibidos por los que se encuentran en su entorno más próximo. Una persona con deterioro cognitivo leve puede repetir varias veces lo mismo. También puede ver afectada su capacidad para realizar funciones ejecutivas (actividades mentales que entrañan cierta dificultad y que son necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar y evaluar el comportamiento necesario para alcanzar determinadas metas).

Si la persona sigue trabajando y desempeña funciones complejas, su desempeño profesional disminuirá. Si tiene que organizar cenas o un evento tendrá dificultades para llevarlos a cabo.

A veces, la persona experimenta problemas para concentrarse y sufre ansiedad.

El deterioro cognitivo leve puede ser una etapa temprana de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, puede estar provocado por otra afección. Por eso, es importante acudir al médico lo antes posible. Un análisis de sangre y una resonancia magnética ayudarán a determinar si ese déficit está producido por la enfermedad de Alzheimer o por otra causa.

En personas que están sanas y solo presentan este deterioro, la duración de esta etapa es de siete años. A veces, este déficit no se detecta hasta que ha pasado la mitad de ese periodo o justo al final.

Etapa 4. Declive cognitivo leve

Demencia leve

En esta fase, se puede llevar a cabo un diagnóstico con precisión. El déficit del paciente suele ser más evidente a la hora de llevar a cabo actividades instrumentales (actividades más complejas que implican la capacidad de tomar decisiones y resolución de problemas).

Por ejemplo, la persona tiene problemas para pedir un menú en un restaurante. O, a pesar de ser una gran cocinera, comienza a tener dificultades para preparar una comida. Se hacen evidentes sus problemas con la memoria. No recuerdan una cita o un cumpleaños o un fiesta importante. Puede tener dificultades para saber en qué día estamos, en qué mes o estación del año.

Sí recuerda, por ejemplo, la dirección de su casa, qué tiempo hace fuera (si hace frío, llueve o hace calor) y, por ejemplo, el nombre del presidente del Gobierno.

En cuanto a su estado de ánimo, suele mostrarse menos receptiva emocionalmente. Este estado está relacionado con que la persona niega que está teniendo problemas cognitivos. Aunque es consciente de sus problemas, le resulta doloroso reconocerlo y su defensa psicológica es la negación. Es frecuente que, para no hacer evidente su déficit, se abstenga de tomar parte en las conversaciones.

A pesar de los déficits que tiene, la persona es capaz de vivir de forma independiente. Se estima que la duración de esta etapa, en personas que no tienen otro tipo de patología, está en unos dos años.

Nuestro ser querido ya no puede vivir sin ayuda

Etapa 5. Declive cognitivo moderado

Demencia moderada

En esta fase, la persona no puede vivir sola, necesita cierta supervisión. Un cuidador tiene que ayudarle proporcionándole los alimentos adecuados y llevando un control de las finanzas.

Cognitivamente, presenta problemas para recordar su dirección, qué tiempo hace fuera o el nombre del presidente del Gobierno. La memoria no siempre se comporta de la misma manera. Hay días que sí puede recordar su dirección y otros, no.

La memoria remota también sufre. Por ejemplo, puede olvidar el nombre de alguna escuela a la que asistió durante muchos años. Y puede presentar problemas de orientación al no recordar el año en que está. Los déficit en el cálculo se hacen evidentes. A una persona que ha estudiado le puede resultar imposible contar desde 20 hacia atrás, de 2 en 2.

En cuanto a sus reacciones, puede mostrarse enfadado y desconfiado.

Funcionalmente, tiene problemas con las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, no sabe elegir qué ropa ponerse en función del clima y del día en que se encuentra. Algunas personas, comienzan a vestirse siempre con la misma ropa.

En pacientes que no tienen otro tipo de enfermedad, esta etapa dura una media de 1,5 años.

Etapa 6. Declive cognitivo severo

Demencia moderadamente severa

En esta etapa, nuestro ser querido tiene serias dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria. Desde el punto de vista funcional, se pueden identificar cinco subetapas sucesivas.

Subetapa 6a. En esta fase, nuestro familiar ya no puede elegir por sí mismo la ropa que se va a poner y también necesita ayuda para ponérsela. A menos de que un cuidador le ayude, el paciente se pondrá la ropa del revés y tendrá dificultades, por ejemplo, para meter el brazo por la manga correcta.

Subetapa 6b. En este punto, la persona pierde la capacidad de bañarse por sí misma. El principal problema es que ya no es capaz de ajustar la temperatura del agua. Cuando el cuidador se encarga de hacerlo, nuestro familiar puede lavarse solo. Pero, a medida, de que esta etapa avanza, la persona tendrá más problemas para bañarse o vestirse de forma independiente. En este periodo, la persona podrá experimentar problemas para lavarse los dientes.

Subetapas 6c, 6d y 6e. A medida que la enfermedad progresa, la persona perderá la capacidad de manejarse en el baño. Por ejemplo, es posible que no sepa colocar en su sitio el papel higiénico. También se le olvidará tirar de la cadena del inodoro. Con el tiempo se volverá incontinente.

La incontinencia urinaria aparece primero, luego le seguirá la incontinencia fecal (etapa 6e). Sin embargo, con una buena observación de sus hábitos, es posible prevenir este déficit llevándole con frecuencia al baño.

En la etapa sexta, la persona experimenta déficits cognitivos más serios, ya no será capaz de responder sobre qué tiempo hace fuera o sobre la dirección en la que vive. En esta fase, la persona puede confundir a su esposa con su madre y no estar seguro de la identidad de sus familiares más próximos. Al final de este periodo, la persona tendrá problemas para hablar.

En cuanto a los sucesos actuales, el paciente ya no podrá nombrar al actual presidente del país u otras figuras importantes. Es posible que tenga problemas para recordar los nombres de sus padres, a qué se dedicaban o de qué país eran. Su capacidad de cálculo se ve muy mermada. Puede tener muchas dificultades para contar hacia atrás desde 10 hasta 1.

Los cambios en su estado de ánimo son más evidentes y perturbadores. Aunque estos cambios de humor puedan tener una base neuroquímica, también pueden estar influidos por cómo se siente la persona psicológicamente ante esta merma de sus capacidades.

Debido a estos déficits, la persona no puede canalizar su energía hacia actividades que antes le gustaba hacer. Por eso pueden empezar a caminar de una lado a otro o a mover objetos.

El miedo, la frustración y la vergüenza son sensaciones que experimenta habitualmente y que le pueden llevar a exteriorizar comportamientos agresivos.  La persona, al verse tan dependiente, tiene mucho miedo a quedarse sola.

Cuando esta etapa llega a su fin, el paciente será doblemente incontinente, necesitará ayuda para vestirse y bañarse, y tendrá problemas para comunicarse: se expresará con tartamudez, utilizará palabras inexistentes y cada vez hablará menos.

La duración media de esta etapa para una persona es de aproximadamente 2,5 años.

Etapa 7. Declive cognitivo muy grave

Demencia grave

En la demencia grave, las personas con alzhéimer para sobrevivir necesitan asistencia continua con las actividades básicas de la vida diaria (orientadas hacia el cuidado del propio cuerpo, como el baño, vestirse, comer, dormir, higiene del inodoro, entre otras).

Dentro de esta fase, se pueden identificar seis subetapas funcionales.

En subetapa 7a, el vocabulario de la persona es muy reducido, a veces, solo se le entiende una palabra. Una vez que la persona pierde la capacidad de emitir palabras, también pierde la capacidad de deambular de forma independiente. Esta fase tiene una duración media de un año.

Subetapa 7b, si la persona ha recibido cuidados adecuados, todavía podrá mantener la capacidad de andar por sí mismo. La duración de esta fase se encuentra en una media de 1,5 años.

En la subetapa 7c, la persona, además de no poder deambular independientemente, también perderá la capacidad de mantenerse sentada. Esta etapa dura aproximadamente un año.

En la subetapa 7d, el paciente ya no puede sonreír. En este periodo la persona solo es capaz de hacer muecas. Esta fase dura aproximadamente un año y medio.

En la subetapa 7e, las personas pierden la capacidad de sostener la cabeza de forma independiente.

En la séptima etapa, muchas personas con alzhéimer desarrollan rigidez. Posteriormente, sufren contracturas y deformidades físicas. Las contracturas son deformidades irreversibles que impiden que la persona puede utilizar el rango completo de sus articulaciones, tanto de forma activa o pasiva.

En las subetapas 7a y 7b, aproximadamente, el 40% de los pacientes con alzhéimer desarrollan estas deformidades. En las subetapas 7d y 7e, casi todas las personas, que permanecen inmóviles, desarrollan contracturas en múltiples extremidades y articulaciones.

En la séptima fase, las persona muestran reflejos infantiles, como la succión, la presión palmar y plantar (la persona, al igual que hacen los bebés, cuando recibe una prensión suave, en la mano o la planta del pie, responde con el cierre de la mano o con una flexión de los dedos).

Las personas con alzhéimer mueren, generalmente, a lo largo de la séptima etapa. Suele producirse cuando pierden la capacidad de caminar y de sentarse de forma independiente (7c y 7d).

Sin embargo, la mayoría de los pacientes mueren de neumonía por aspiración. Este tipo de neumonía se produce cuando una persona no puede tragar correctamente y los líquidos o los alimentos llegan a los pulmones.

En esta etapa, una caída o una infección puede desencadenar complicaciones graves e, incluso, la muerte. El paciente también es probable que pueda perder peso, experimente convulsiones, infecciones en la piel y que pase mucho más tiempo dormido.

Referencias:

Clinical Stages of Alzheimer’s. The Fisher Center for Alzheimer’s Research Foundation.

 

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2 Comentarios

  • Soy cuidadora de una persona, por primera vez. Me gustaría saber más de lo que vendrá, para poder saber cómo afrontarlo y como poder ayudarlo.

    • Querida Mercedes: Muchas gracias por tu confianza. En cuanto a tu consulta, creo que lo mejor es que visites nueva web Cuidar Bien porque, semanalmente, publicamos nuevos artículos en los que abordamos todo tipo de cuestiones relacionadas con la enfermedad. En la web, hay una sección, denominada Te enseñamos y, dentro de ella, dos subsecciones dedicadas a Consejos y otra sobre Tratamientos y terapias. En ellas enseñamos al cuidador cómo manejar esta enfermedad y también le informamos sobre las últimas investigaciones relacionadas con esta patología. Además, nos puedes seguir en Facebook (nuestra cuenta se llama Cuidar Bien) donde también publicamos semanalmente nuevos artículos y, por último, te puedes suscribir a nuestra newsletter, en la que seleccionamos las informaciones más relevantes. Para ello, tienes que ir a la página principal de la web Cuidar Bien (home) y al principio, junto al logo de Sanitas, verás “suscríbete a Cuidar Bien”, solo tienes que hacer clic y escribir tu e-mail para que te podamos enviar la newsletter.
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