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La sedación, un peligro que hay que evitar

Cómo tratar los trastornos de comportamiento

La mayoría de los pacientes con demencia tienen trastornos de comportamiento, aunque sea de manera leve. “El porcentaje depende de cada tipo de trastorno y de cada tipo de demencia. Y los datos varían de unos estudios a otros”, asegura Cristina Fernández, jefa de Servicio de Neurología del Hospital Sanitas La Moraleja.  Es difícil, entonces, poner un porcentaje delante de este tipo de trastornos que nos ayude a conocer cuál es la dimensión de esta realidad. Sin embargo, la mayoría de las personas con esta patología sufren alguno.
 
– ¿Qué es un trastorno de comportamiento y cómo lo podemos reconocer?
Nos referimos a síntomas no cognitivos, es decir, que no forman parte de las alteraciones cognitivas que aparecen en estos pacientes, como la alteración de la memoria, del lenguaje, etc, y que se manifiestan como alteraciones psicológicas y en la conducta. Los síntomas son muy variados, desde presentar síntomas psicóticos, como alucinaciones e ideas delirantes, a depresión, ansiedad, agitación psicomotriz y agresividad. También se pueden dar cambios en la personalidad, como puede ser la apatía e irritabilidad. O pueden manifestarse como trastornos del sueño, alimentarios y en la actividad  sexual.  Otras personas, en cambio, desarrollan trastornos en la actividad psicomotora.  Por ejemplo, la persona con demencia podría moverse de un lado a otro sin una finalidad determinada o seguir continuamente al cuidador.
 
-¿Cuáles son los principales de trastornos de comportamiento que requieren tratamiento?
El tratamiento de los trastornos de conducta tiene que abordarse tanto desde un aspecto no farmacológico como farmacológico. “Independientemente de que se necesite un fármaco o no, el cuidador tiene que saber cómo actuar ante esos trastornos de conducta porque, a veces, no es necesario utilizar un medicamento”, asegura la neuróloga Cristina Fernández.  Ahora, si los trastornos de conducta producen algún tipo de malestar en el paciente, ponen en riesgo su integridad física o la de las personas cercanas o es difícil tratar al paciente, entonces hay que utilizar un medicamento.  Un ejemplo: entre las manifestaciones que puede experimentar la persona con demencia, se encuentran las alucinaciones visuales; por ejemplo, los pacientes pueden ver personas en su casa.  En este caso, no siempre es necesario utilizar la medicación, asegura la doctora Fernández, solo si la alucinación le provoca sintomatología, como mucha ansiedad, incluso agresividad, o le impide que duerma por la noche.
 
-¿Qué tratamientos se deberían prescribir contra los trastornos de comportamiento en la fase severa?

  • En el tratamiento de la demencia se utilizan los fármacos anticolinesterásicos y la memantina, que también pueden ser útiles en el manejo de los diferentes trastornos de conducta.
  • Para los síntomas psicóticos (alucinaciones, ideas delirantes) se utilizan generalmente los neurolépticos, y, en concreto, los neurolépticos atípicos, que tienen un perfil más seguro y menos efectos secundarios.
  • Hay que tener cuidado con los neurolépticos, sobre todo, con los típicos. Conviene  evitarlos porque producen más parkinsonismo (rigidez, trastorno de la marcha, temblor) pudiendo limitar mucho la movilidad, aumentan el riesgo de caídas y afectar a la calidad de vida del paciente. En algunos casos se ha asociado a un mayor riesgo cardiovascular y de muerte súbita.
  • Para los trastornos depresivos, se utilizan los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Hay que vigilar la posible aparición de sedación y parkinsonismo.
  • Contra la ansiedad, se prescriben las benzodiacepinas. Deben utilizarse con precaución y el menor tiempo posible por su efecto sedante.
  • Trastornos del sueño. Se debería evitar el uso las benzodiacepinas y los neurolépticos. Para este síntoma es mejor utilizar otro tipo de medicamento, como algún antidepresivo, como la trazodona.
  • Antiepilépticos: actúan como estabilizadores del ánimo y ayudan a controlar los trastornos del comportamiento. Tienen buen perfil de seguridad dado que no producen parkinsonismo ni mucha sedación. 

 
-¿Con qué tratamientos hay que tomar precauciones especiales?

  • Es preciso tener cuidado con las benzodiacepinas por el efecto sedante y el aumento del riesgo de caídas que puede sufrir el paciente. Este riesgo aumenta durante el día, pero también por la noche. Se tiene que tener precaución si el paciente se levanta en mitad de la noche con excesiva somnolencia. También se debe vigilar la aparición de parkinsonismo (rigidez, trastorno de la marcha, temblor) con determinados medicamentos neurolépticos (especialmente los típicos) y algunos antidepresivos, etc.
  • En general, siempre hay que tener en cuenta que las personas mayores, por distingos motivos, metabolizan más lentamente los medicamentos, lo que lleva a que se incremente la posibilidad de aparición de efectos secundarios y a la necesidad de realizar ajustes de dosis. 

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