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La música, ideal para encontrar los recuerdos

Musicoterapia

La historia de Henry, el hombre anciano que vive en una residencia de EEUU y reacciona, de una forma casi milagrosa al oír música, te hace preguntarte cómo es posible que un ritmo pueda llegar tan lejos.  Henry pasa, en apenas unos minutos, de estar encogido, mirando solo sus manos cruzadas, a mover sus pies y sus brazos al son del ritmo que escucha. Sus ojos reflejan que nada podría hacerle más feliz que esos cascos sobre sus orejas. Y cuando le preguntan sobre la música es capaz de hablar, incluso, de cantar. Durante un tiempo su rostro refleja el Henry que era y, de repente, sus respuestas se vuelven coherentes. Gladys Wilson es otro caso que tampoco no deja de sorprendente. Con 87 años, diagnosticada de alzhéimer en el 2000, ya apenas habla. Naomi Feil, fundadora de Validation Therapy, se dirige a ella con tanto cariño y delicadeza que resulta conmovedor. Mientras Naomi la acaricia y la canta, Gladys vuelve poco a poco al mundo real, rompe ese enorme muro que la mantiene incomunicada y es capaz de cantar con ella. Es un momento mágico, que te recorre de arriba abajo.
Según un artículo de la Alzhéimer’s  Foundation de America (AFA), cuando la música se usa, apropiadamente, puede cambiar el estado de ánimo de las personas con demencia, manejar la agitación que sufren inducida por el estrés, estimular las interacciones positivas, facilitar la función cognitiva y lograr una mayor coordinación de los movimientos motores.  La razón se encuentra en que para conectar con la música las personas no necesitan que se active el proceso cognitivo. Por eso, esta habilidad permanece intacta aunque la enfermedad progrese.
 
AFA nos proporciona varios consejos para sacar de la música la máxima estimulación.
 

1. Selecciona la música que tu familiar escuchó cuando tenía de 18 a 25 años. De estas melodías obtendrás las reacciones más intensas.
2. Para las personas que se encuentren en la última fase de la demencia, se recomienda seleccionar la canciones que escuchaban en su niñez.
3. La música que no les resulte familiar también puede ser beneficiosa porque, al no ser asociada a ningún recuerdo, es la mejor elección para provocar respuestas nuevas. Puede producir relajación física y ser útil para manejar las situaciones de estrés o facilitar el sueño. La música relajante también se puede utilizar para acompañar cualquier situación que les cause agitación y para evitar que se queden dormidos sobre la mesa se puede usar melodías con más ritmo.
4. A veces, las personas que ya no pueden hablar, porque se encuentran en la fase más avanzada de la enfermedad, se muestran agitados ante la incapacidad de procesar la estimulación que se genera a su alrededor. Es conveniente, entonces, observar los trastornos de sus comportamientos para utilizar la música justo antes del momento del día en que se producen.
5. A medida de que la demencia va progresando, las personas también pierden su capacidad para hacer demostraciones de afecto a las personas que quieren. Sin embargo, siguen conservando su capacidad para moverse al ritmo de la música hasta muy al final de su enfermedad.  Bailar con su pareja, puede avivar el recuerdo de las caricias o abrazos que compartieron. Si el paciente no camina, puede, en cambio, seguir el ritmo de la música y responder así al cariño que recibe. Son situaciones que facilitan que los cuidadores y los pacientes puedan conectar entre sí. 
 

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