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Por qué mi madre no reacciona con cariño

La demencia provoca apatía en los pacientes

Una de las reacciones de su madre que más entristecía a Sara cuando iba a verla era su inexpresividad. Sara llegaba contenta, la miraba a los ojos, la acariciaba la mano y le decía: “Hola, mamá. Soy Sara, tu hija, que te quiere mucho. Hace un día precioso, así que ahora te voy a sacar a dar un paseo”. Pero su madre se la quedaba mirando y no reaccionaba. Sara pensaba que quizá ya no la oía o no entendía lo que significaba el concepto hija. Sara, en esos momentos, sufría enormemente. Se acordaba de cuando su madre estaba bien y la recibía con una sonrisa. Sin embargo, la apatía que sufría la madre de Sara afecta al 90% de los pacientes con demencia.

¿Qué es la apatía?

Se trata de un tipo de comportamientos que, generalmente, se caracterizan por una falta de motivación e indiferencia. Muchos cuidadores observan como su ser querido parece menos interesado en llevar a cabo actividades con las que antes disfrutaba. Muestran menos interés en realizar actividades relacionadas con su propio autocuidado, como asearse o vestirse. Incluso, abandonan las relaciones sociales y disminuyen sus respuestas emocionales ante situaciones cotidianas. Por ejemplo, es muy frecuente que las personas con demencia permanezcan en silencio, incluso, cuando sus familiares les hablan.

A veces, estos comportamientos apáticos se pueden confundir con otros síntomas neuropsiquiátricos, como la depresión o la resistencia a recibir cuidados, que requieren diferentes formas de tratamiento. De hecho, la investigación de la apatía es reciente. Fue hace menos de diez años cuando se propusieron cuáles debían ser los criterios para diagnosticar la apatía en la enfermedad de Alzhéimer y en otro tipo de demencia. Según estos criterios, la apatía se define como una pérdida o disminución de la motivación en comparación con la actitud que previamente tenía el paciente.

Los síntomas afectaban a las siguientes áreas:

  1. A los comportamientos que se desarrollan para lograr un objetivo. Por ejemplo, iniciar o participar en conversaciones, llevar a cabo actividades de la vida diaria, mantener relaciones sociales.
  2. Actividades cognitivas. Por ejemplo, pérdida de interés por las noticias, por los asuntos personales o familiares. 
  3.  A las emociones. Por ejemplo, no se responde emocionalmente con el mismo nivel ante situaciones negativas o positivas.

Según el Dr. Nathan Herrmann, jefe de la División de Psiquiatría Geriátrica del centro canadiense Sunnybrook Health Sciences, hay diferentes estudios que sugieren que los comportamientos apáticos tienen una base biológica y surgen de los cambios derivados en los transmisores químicos y en la función cerebral, debido a los daños provocados por la demencia.

Se cree que la aparición de la apatía es provocada por una atrofia o una disfunción de la parte central e inferior del lóbulo frontal del cerebro, que se encuentra en la zona más próxima al rostro. Esta parte del cerebro actúa sobre determinados comportamientos, como tomar la iniciativa, estar motivado, y sobre los mecanismos de recompensa. En el desarrollo del comportamiento apático también puede estar implicado una reducción, en esas zonas del cerebro, de los niveles de uno de los principales neurotransmisores, como la dopamina. Se piensa que puede ser debido a una alteración de las conexiones entre el lóbulo frontal y los ganglios basales. Los ganglios basales son los núcleos incrustados en las profundidades de los hemisferios cerebrales. Su papel es fundamental en el control del movimiento, pero también en el comportamiento habitual, las emociones y aspectos cognitivos.

Tratamiento

La apatía es potencialmente tratable. Lo primero que hay que hacer es estimular a la persona con un ambiente atractivo y con actividades diarias que le atraigan.

  1. Lo primero que recomienda el Dr. Herrmann es involucrar a los pacientes en actividades con las que antes disfrutaban, pero adaptándolas a su actual capacidad cognitiva. Esta circunstancia es clave para conseguir mantener su interés.Cuando se trata de iniciar y participar en actividades, a veces, el paciente puede responder mejor si los cuidadores no son familiares. Por eso, puede ser una buena idea asistir a programas que incluyan una variedad de actividades sociales, cognitivas y físicas. O contratar a un entrenador personal para que desarrolle un programa de ejercicios, que sepa motivar y recompensar al paciente para mantener su interés.
  2. Los medicamentos pueden proporcionar algunos beneficios contra la apatía. Los tratamientos contra el alzhéimer más comúnmente utilizados, como los inhibidores de la colinesterasa (donepezilo, galantamina y rivastigmina) tienen pequeños beneficios, pero importantes para estos pacientes. “No es raro escuchar a los cuidadores que los pacientes que han comenzado a tomar estos medicamentos parecen ahora más propensos a iniciar actividades”, señala el Dr. Herrmann. Sin embargo, algunos pacientes no responderán a este tipo de medicación o pueden sufrir síntomas más severos que pueden interferir con su calidad de vida

El entorno

Ying-Ling Jao, profesora de enfermería de Penn State (EEUU), puso en marcha un estudio sobre la apatía, cuyos resultados han sido publicados en la revista The Gerontologist.

“El objetivo de este estudio fue examinar la relación entre las características del entorno y la apatía en los residentes con demencia.”

 

“El objetivo de este estudio fue examinar la relación entre las características del entorno y la apatía en los residentes con demencia”

Mi interés por la apatía nació tras mis observaciones clínicas en hogares de ancianos cuando era una estudiante de enfermería. Recuerdo que, a menudo, veía muchos residentes sentados en la sala de estar sin tener ningún interés en el entorno”, comenta Jao.

En su investigación se señala que contar con una estimulación ambiental clara y marcada se asocia con una menor apatía en los residentes. Esto significa tener en el entorno un único estímulo directo. Por ejemplo, la musicoterapia en una habitación silenciosa. Incluso, actividades rutinarias, como una conversación o una comida, cuentan como una estimulación moderada. Una fiesta de cumpleaños se considera una estimulación fuerte.

Sin embargo, en un mismo entorno, una misma estimulación se puede percibir de manera diferente o provocar distintas respuestas en diferentes personas, en función de las características y los intereses de la persona. De hecho, un estímulo puede ser claro para una persona, pero poco claro para otra en función de su capacidad auditiva o visual.

Para Jao, una de las implicaciones más importantes de estos hallazgos es conseguir diseñar entornos adecuados para el cuidado de las personas con demencia que ayuden a prevenir o disminuir la apatía.

 

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