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Moderada 7 enero de 2021

Un estudio avala los beneficios de la vídeoconsulta para personas con demencia

La investigación observó que los pacientes que recibieron apoyo con esta herramienta se mantuvieron en mejor estado que los que solo fueron atendidos con una llamada telefónica

La vídeoconsulta se ha convertido en una herramienta de comunicación muy importante entre el médico y el paciente. Especialmente cuando se utiliza con pacientes con demencia. Un estudio científico ha mostrado sus ventajas frente a utilizar solo la llamada telefónica. Los beneficios no solo afectan al paciente, también se extienden al cuidador. La doctora Miryam Piqueras nos comenta estos resultados apoyándose en su propia experiencia.

Es posible que tardemos años en analizar el enorme impacto que ha tenido la COVID-19 en nuestras vidas. Cambios que ya estaban asomándose tímidamente y que, probablemente, hubieran tardado años en generalizarse, de repente, han sufrido un fuerte impulso tras la pandemia. Ese ha sido el caso de las vídeoconsultas.

Las restricciones sociales que ha habido que implantar para evitar el riesgo de contagio, ha convertido a esta herramienta en un magnífico aliado de la medicina. Así lo prueba un reciente estudio, publicado hace un mes, en la revista científica de la American Association for Geriatric Psychiatry, en el que se ha analizado la utilidad de esta herramienta entre pacientes con demencia.

El trabajo, titulado El impacto protector de la telemedicina en personas con demencia y sus cuidadores durante la pandemia COVID-19, ofrece resultados sorprendentes. Su principal conclusión asegura que la telemedicina, aplicada mediante videoconferencia, se ha asociado con el mantenimiento del deterioro cognitivo del grupo de pacientes con el que se utilizó esta herramienta. Mientras que el otro grupo de pacientes, que recibió atención médica mediante llamadas telefónicas, experimentó un deterioro cognitivo al final del estudio.

Para llevar a cabo esta investigación, se reclutaron 60 personas, entre 65 y 80 años que se encontraban en casa y que tenían que mantener las medidas de distancia social para evitar contagiarse. Se seleccionaron parejas formadas por individuos con un trastorno neurocognitivo y por sus respectivos cuidadores, y se dividieron en dos grupos, de 30 parejas cada uno. A un grupo, se le atendió mediante llamadas telefónicas (grupo control) y al otro se le prestó una asistencia complementaria que se llevó a cabo con vídeollamadas.

A todos se les observó durante 4 semanas. Durante ese periodo, a las personas con demencia se les hizo un seguimiento de las funciones cognitivas, los síntomas conductuales y psicológicos y de su calidad de vida. Además se llevó a cabo una evaluación del estado de salud de sus cuidadores, de la carga que ellos percibían que estaban soportando y de su sensación de autoeficacia sobre el cuidado que estaban proporcionando a su pareja.

Conclusión del estudio

Tras finalizar el estudio, se llegó a la conclusión de que el grupo que había recibido una atención complementaria mediante videoconferencia mostraba una resistencia al deterioro generalizado de la función cognitiva frente al grupo que solo recibió atención mediante llamadas telefónicas. En cuanto a la calidad de vida de estos pacientes, también se observó que el grupo que recibió solo llamadas de teléfono experimentó un deterioro mayor que el grupo que recibió vídeollamadas.

En cuanto al estado de los cuidadores, en el grupo que recibió solo llamadas telefónicas se observó un deterioro en todo los aspectos analizados, como en el bienestar físico y mental, en la sensación de autoeficacia en el cuidado y en el aumento de la carga percibida.

Una doctora comenta su propia experiencia

Estos datos coinciden, en líneas generales, con la experiencia que ha experimentado en su práctica clínica, Miryam Piqueras, médico de la residencia de Sanitas Mayores La Moraleja.

“Esta herramienta nos ha aportado muchas ventajas. Yo trabajo en una residencia y la mayoría de mis pacientes sufren deterioro cognitivo, y la vídeoconsulta ha abierto la medicina a un nuevo mundo, nos ha integrado en el mundo digital”, asegura la doctora Piqueras.

Estas ventajas, Myriam Piqueras las clasifica en dos grupos: los beneficios que aporta al paciente y los que aporta al propio profesional.

En cuanto al enfermo, Piqueras resalta la posibilidad de que el médico y el paciente se puedan ver las caras, evitar la posibilidad de los desplazamientos, especialmente en este tipo de personas que tienen deterioro cognitivo, y la rapidez con que se puede organizar una consulta con un especialista.

“Una de las principales ventajas que aporta la vídeoconsulta frente a la llamada es que puedes ver el rostro del paciente. En una visita física, un médico siempre observa cómo entra el paciente en la consulta. Observa cómo camina, cómo llega hasta el asiento, cómo se levanta. Se fija en su cara, en su color, en si viene con dolor. Toda esa información se pierde en una llamada telefónica. Y esa información es vital porque con todo lo que has observado más cuatro o cinco preguntas importantes que hagas en relación a la consulta, ya casi tienes el diagnóstico”, explica.

Se evitan desplazamientos innecesarios

Piqueras también valora el hecho de que se evitan muchos desplazamientos, especialmente, en este tipo de pacientes con demencia. “Actualmente, con la COVID 19, esta herramienta nos permite reducir los riesgos asociados al acudir a una consulta externa. Y, en el caso de pacientes con deterioro cognitivo, yo daría más importancia a este beneficio porque para ellos desplazarse supone un gran esfuerzo. Por ejemplo, esa persona puede tener un deterioro cognitivo con alteraciones de conducta y una salida le supone abandonar su entorno conocido lo que le puede provocar una alteración. También, es recomendable para pacientes con trastornos en la marcha. Pensemos en el esfuerzo que les supone tener que desplazarse por largos pasillos”, asegura.

En el caso de las residencias de Sanitas, la vídeollamada, además, ha supuesto una forma de agilizar la consulta con el especialista. “Podemos organizar muy fácilmente este tipo de citas, casi de un día para otro, y limitar las visitas físicas para aquellas consultas que son realmente necesarias. Además, podemos consultar al especialista tantas veces como queramos, lo que permite que el paciente esté mejor atendido y prevenir la aparición de enfermedades graves”.

Ventajas para el propio profesional

En cuanto a las ventajas que esta herramienta proporciona al profesional, la doctora Piqueras destaca el aprendizaje y un mejor seguimiento del paciente. “Por ejemplo, hace unos meses yo tenía una paciente con unas lesiones en la piel que no terminaban de mejorar con el tratamiento tópico que le había puesto. Entonces, organicé una vídeoconsulta con un dermatólogo y en cuanto vio las lesiones tuvo una primera impresión diagnóstica, que luego se confirmó con una biopsia. Gracias a este caso yo pude aprender cómo tratarlo. Además, me permite apoyarme en el especialista a través de una vía cómoda y muy rápida. Y a la familia del paciente le proporciona mucha tranquilidad”.

Entre las conclusiones del estudio científico, también se destacaba la importancia que la vídeoconsulta había tenido en la vida de cuidador. Un dato que también apoya la doctora Piqueras.

“Si el cuidador no está cuidado, las cosas no van a ir bien. Tenemos que tener muy presente su salud. Mediante la vídeoconsulta, el cuidador te está diciendo cómo se encuentra el paciente, pero al verle, también observas cómo se encuentra él. Si le ves nervioso puedes parar la consulta y preguntarle por su estado. Y, mediante esta información, puedes ver cómo le puedes ayudar, por ejemplo, a que disminuya su ansiedad. Además, con este tipo de pacientes, los cuidadores soportan toda la responsabilidad del cuidado, y con las vídeoconsultas obtienen un gran respaldo porque pueden preguntar sus dudas. Casi de un día para otro pueden obtener una modificación en el tratamiento, y esto les proporciona una tranquilidad y una seguridad que termina afectando a su calidad de vida. Y todo sin tener que añadir un nuevo desplazamiento”, concluye la doctora Piqueras.

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