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Leve 29 julio de 2020

En Sanitas, nuestras residencias cuentan con médicos y enfermeras los 365 días

El médico de la residencia tiene acceso permanente por vídeo consulta a médicos de urgencia las 24 h y a especialistas de 15 disciplinas distintas

El coronavirus ha sacudido nuestra sociedad. Y un sector que ha notado especialmente esta sacudida han sido las residencias. La pandemia ha puesto en evidencia la necesidad que tienen estos centros de contar con recursos especializados para atender a una población con un alto nivel de dependencia. Sanitas ha hecho un esfuerzo por dotar a sus centros de recursos adicionales, como las vídeo consultas con médicos de urgencias y con especialistas. Pedro Cano, director médico, de calidad e innovación de Sanitas Mayores, nos explica estos cambios y cómo tienen que ser las residencias postpandemia. 

-Hemos escuchado muchas veces en los medios de comunicación el concepto medicalización de las residencias, pero, en realidad, qué engloba este concepto.

Cuando se intenta resumir en una única palabra se puede caer en una simplificación excesiva. Es evidente que las residencias para personas mayores dependientes no son hospitales en los que se traten enfermedades agudas complejas que requieren de una alta especialización. Pero tampoco son residencias para personas válidas. El perfil de las personas mayores que viven en residencias geriátricas ha cambiado en los últimos diez años. Hay estudios, como el que realizó la fundación Edad y Vida, que ya lo decían, y es una realidad que vivimos en los centros residenciales.

Hoy estamos cuidando a personas con un nivel de dependencia medio-alto, con necesidades de ayuda en las actividades de la vida diaria, con diferentes enfermedades crónicas y, en más del 50% de los casos, con deterioro cognitivo o demencia ya declarada.

Eso ha hecho que, al menos en Sanitas, las residencias se hayan ido especializando en estos cuidados de larga duración, con mayor intensidad asistencial y con tratamientos no farmacológicos para enlentecer el deterioro cognitivo de las personas que viven con demencia.

Ahora queremos potenciar aún más estas capacidades asistenciales reforzando los cuidados de enfermería, con acceso permanente por vídeo consulta a médicos de urgencia, que den soporte a los equipos de la residencia las 24 horas los 365 días del año. Además, los equipos de la residencia tendrán la posibilidad de apoyarse en médicos especialistas para resolver consultas sin que el paciente tenga que desplazarse a un hospital o a un centro sanitario.

Nuestros médicos de las residencias, mediante visitas preprogramadas por vídeo consulta, pueden consultar, compartir los diagnósticos y las pautas de tratamientos de los residentes con todas y cada una de las quince especialidades que les apoyarán.

Contaremos con neurólogos, geriatras, traumatólogos, psiquiatras, entre otros muchos.

Tenemos así la posibilidad de que los médicos de las residencias se asesoren con un colega especializado sobre el tratamiento y los cuidados más efectivos para cada persona. Hemos puesto en marcha, de forma gratuita, todos estos servicios asistenciales para todos los residentes, con el fin de ofrecer seguridad clínica y tranquilidad a todas las familias porque creemos que, de esta forma, estaremos mejor preparados para cuidar mejor y, además, para tratar con más recursos los posibles rebrotes de la COVID-19.

-Una residencia ¿a qué se tiene que parecer a un hogar o a un hospital?

Una buena residencia tiene que desarrollar todas sus acciones con un enfoque centrado en la persona. Tanto las actividades más sociales como las hoteleras y las asistenciales.

Es importante destacar que los centros residenciales de Sanitas cuentan, desde hace tiempo, con servicios médicos y de enfermería especializados en los cuidados de personas mayores y en el mantenimiento de sus tratamientos crónicos, y lo hemos hecho sin perder todo lo bueno que conlleva el enfoque social que tenemos en nuestros centros. Es importante no perder el foco en todos los cuidados de carácter más psicosocial y centrados en la persona que se realizan en los centros, y que están dirigidos a proporcionar un bienestar físico y emocional a las personas que viven con nosotros. Cuidados que han sido diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida.

Hace tiempo que trabajamos con unidades de convivencia en cada planta, que nos permiten proporcionar un entorno más hogareño, a la vez que ponemos en marcha medidas asistenciales de terapias no farmacológicas, como actividades con música y de estimulación sensorial, sin dejar de lado las más tradicionales con las que se favorece la socialización.

-Usted, como experto en este campo ¿cómo cree que deberían ser las residencias para garantizar una mejor asistencia médica a nuestros mayores?

Nosotros estamos poniendo a disposición de las personas mayores y sus familias una propuesta de servicios completa. Desde el hogar, con En Casa Contigo, hasta las residencias, pasando por los centros de día. Son los mayores y sus familias los que deciden qué recurso es el más adecuado a su momento vital, necesidades y nivel de dependencia.

Creemos que mientras se acaban de analizar las consecuencias de la COVID-19 y cómo se deben reordenar tanto los servicios de salud como sociales en España, nosotros podemos y debemos ofrecer en nuestras residencias las mejoras que he comentado. Formar parte de Sanitas nos permite reforzar con las vídeo consultas los equipos asistenciales de las residencias y tener a acceso a pruebas diagnósticas siempre que lo hemos necesitado.

Nuestras residencias disponen de servicios de fisioterapia para mantener las capacidades de movilidad y de tono muscular de nuestros mayores. Contamos, además, con técnicos para realizar terapias no farmacológicas para personas que viven con demencia. Podemos proporcionar oxigenoterapia ya sea con las instalaciones permanentes en la habitación del residente o con aparatos ad hoc. Todo ello nos hace estar mejor preparados para atender las enfermedades crónicas clásicas y las nuevas enfermedades, como la COVID-19.

-¿Qué ha enseñado a este sector la pandemia provocada por el coronavirus?

La realidad es que las personas mayores que viven hoy en residencias en España tienen un alto nivel de dependencia y sus necesidades asistenciales ya eran altas antes de la COVID-19. La pandemia no ha hecho más que poner en evidencia una necesidad latente y ha acelerado mejoras que estaban en la recámara. En esta pandemia, la necesidad de coordinarse con recursos más especializados ha desbordado a muchas residencias. Por eso, en Sanitas nos hemos dotado, en un tiempo récord, de recursos adicionales, como las vídeo consultas o la capacidad de realización de pruebas diagnósticas, y, con este esfuerzo, hemos ido más allá de lo que eran las residencias geriátricas tradicionales.

-¿Qué medidas han tomado las residencias de Sanitas para evitar nuevos contagios por coronavirus?

  • Medidas preventivas (lavado de manos, mascarillas, mantener la distancia, toma de temperatura y medir la saturación de oxígeno)
  • Equipos de protección individual para todos los equipos.
  • Protocolos acordes a las indicaciones de las autoridades de salud, cubriendo las necesidades de acogida, asistenciales, de higiene y limpieza.
  • Sectorización del centro para poder seguir cuidando de forma diferenciada a las personas mayores que presenten síntomas.
  • Creación de unidades de acogida para recibir a los nuevos ingresos en condiciones de máxima seguridad.
  • Organización de actividades y terapias con menos residentes.
  • Test PCR a todos los residentes y al personal.
  • Test serológicos para identificar la inmunidad de aquellas personas que hayan pasado la infección por el virus o que la estén pasando y poder organizar las unidades de convivencia de forma acorde a estas cohortes, es decir, a este grupo concreto de personas.

-Cuando buscamos una residencia para nuestro ser querido ¿en qué nos deberíamos fijar?

Creo que para llegar a la mejor respuesta, hay que plantearse buenas preguntas. Si nuestro familiar es una persona con un nivel de dependencia medio-alto, que necesita ayuda en las actividades de la vida diaria y que, además, tiene varias enfermedades crónicas, entonces tendríamos que preguntar al centro que estamos considerando las siguientes preguntas: ¿disponen de médicos y enfermeras que estén físicamente en la residencia? ¿disponen de un servicio médico de urgencias? ¿tiene la posibilidad de contar con la opinión de un especialista? ¿nuestro familiar contará con un plan asistencial propio? ¿se realizará un seguimiento periódico de su sintomatología?

Si nuestro familiar presenta un deterioro cognitivo o una demencia ya establecida, tendríamos que preguntar si el centro cuenta con zonas específicas para cuidar a las personas con demencia, si cuenta con un equipamiento especial, si en un centro libre de sujeciones y si realizan terapias no farmacológicas.

Y estas preguntas solo estarían considerando el nivel asistencial del centro, también habría que preguntarles sobre qué medidas han adoptado respecto a la COVID-19 y qué criterios de admisión tienen para evitar que una persona nueva pueda infectar al resto de las personas que ya están en el centro.

Tendrían que informarse sobre qué terapias y actividades organizan, tanto de mantenimiento físico como de estimulación cognitiva, sin olvidar las actividades de ocio y las que promueven la socialización. Se tendría que saber qué política de comunicación y transparencia tiene el centro, con qué régimen de visitas y salidas cuenta y cuál es la primera impresión que se tiene cuando se visita el centro ¿da la impresión de ser un sitio agradable?

-¿Cuáles son los mayores errores que cometemos cuando buscamos una residencia?

Cada caso es un mundo, pero, muchas veces, tomar una decisión precipitada, acuciada por un empeoramiento súbito del nivel de dependencia de la persona y sin conocer, a priori, cómo son las residencias y qué pueden proporcionar, lleva a un error en la elección.

Una de las oportunidades que, de forma gratuita y sin compromiso, ofrecemos desde En Casa Contigo es una valoración de las necesidades de la persona por uno de nuestros coordinadores de cuidados. Con ese diagnóstico, la familia puede considerar todas las opciones, desde recibir cuidados en el hogar hasta elegir una residencia, y tomar así una mejor decisión.

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