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Diagnóstico y tratamiento del ictus: lo que debes saber

Debido a la rapidez con que hay que actuar, en cuanto observemos los síntomas debemos llamar al 112 para que la persona sea trasladada a una Unidad de Ictus

Si alguien de nuestro entorno o nosotros mismos percibimos que estamos sufriendo un ictus, debemos actuar rápidamente para que un especialista nos haga un diagnóstico cuanto antes y determine qué tipo de tratamiento necesitamos. En este artículo explicamos en qué consiste el Código Ictus y las Unidades especializadas de los hospitales. También abordamos cómo se determina el diagnóstico y los distintos tratamientos. Una información que te servirá de guía en esta carrera contrarreloj.

Un ataque cerebrovascular o ictus es una situación de extrema urgencia en la que cada minuto cuenta. ¿Por qué el tiempo es un factor tan importante? Porque el tiempo que se pierda se traduce en tejido cerebral que no se podrá recuperar.

El pronóstico del ictus va a depender de que se apliquen una serie de medidas cuyo objetivo es reducir al máximo la lesión cerebral.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en el 2019, el ictus representó en España la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en varones. Además, es la segunda causa más frecuente de deterioro cognitivo.

Por eso, una vez que hemos llamado al 112 o al 061 para informar de que nuestro ser querido ha sufrido un ictus, se pondrá en marcha un procedimiento coordinado para que sea trasladado al centro correspondiente en el menor tiempo posible.

La activación del Código Ictus en todas las Comunidades Autónomas y la implementación del tratamiento en Unidades de Ictus (unidades especializadas) en toda España ha permitido detectar más rápidamente los primeros síntomas e iniciar el tratamiento con el menor retraso posible.

¿En qué consiste el Código Ictus?

Se trata de un sistema que se ha creado para que haya una coordinación entre los servicios de emergencias y los hospitales con Unidad de Ictus con el fin de que un paciente, que está sufriendo un ictus agudo, llegue cuanto antes al hospital. Pero no solo eso, el hospital tendrá todo preparado para atenderle inmediatamente. El objetivo es que el tiempo que se pase entre evaluar al paciente y decidir su tratamiento no sea de más de 60 minutos desde que la persona llega al Servicio de Urgencias del centro.

Cuando se detecta que una persona tiene los síntomas de un ictus, debe llamar al 112  (urgencias sanitarias, aviso bomberos, policía, incidentes en carretera o incendios; no está indicado para solicitar información o hacer consultas médicas; este número es gratuito) o al 061 (ofrece información sanitaria telefónica) para comunicar a los servicios de emergencia los síntomas y que éstos activen el Código Ictus. Esto significa que rápidamente llamará a una ambulancia para que recoja al paciente y, a la vez, avisará al neurólogo de guardia del hospital con Unidad de Ictus más cercano, que es donde se trasladará al paciente.

¿Qué es una Unidad de ictus y cómo funciona?

Tras activar el Código Ictus, y una vez que el paciente ya ha llegado al hospital, el neurólogo de guardia le estará esperando en el box de urgencias. El neurólogo trabajará con el resto de los médicos y enfermeras del servicio de urgencias para que se sigan todos los procedimientos y se hagan todas las pruebas necesarias (análisis de sangre, exploración neurológica, realización de escáner cerebral) con el fin de confirmar el diagnóstico en el menor tiempo posible.

Las Unidades de Ictus están formadas por equipos multidisciplinares cuya coordinación es responsabilidad de un neurólogo. Entre las especialidades que integran estas unidades se encuentran: radiología, radiología intervencionista cirugía vascular, neurocirugía, geriatría, medicina intensiva, enfermeras especializadas y rehabilitación, endocrinología y fisioterapeutas.

En qué consiste el sistema Tele-Ictus

Este sistema se utiliza en todos los hospitales que no cuentan con una Unidad de Ictus. El paciente podría ingresar en el hospital más cercano a su domicilio, porque ha sido trasladado en coche, y puede que ese centro no cuente con una Unidad de Ictus.

Para esos casos se ha puesto en marcha el Tele-Ictus, que permitirá al neurólogo evaluar al paciente, de forma remota, mediante este sistema y, además, explicar a los médicos del hospital cómo deben administrar el tratamiento. En el caso de que paciente sufra un ictus agudo, es conveniente que se traslade a un hospital con Unidad de Ictus para proporcionarle los cuidados que necesite.

¿Cómo se diagnostica un ictus?

Cuando el paciente con ictus ha llegado al hospital, el neurólogo determinará que, efectivamente, ha sufrido un ictus, qué tipo de ictus y qué es lo que lo ha provocado.

En un primer momento, el médico preguntará, tanto al paciente como a sus acompañantes, cuándo comenzaron los síntomas, qué síntomas ha tenido, las circunstancias en que se presentaron, sus antecedentes personales y otras patologías que haya tenido.

El doctor comenzará con un examen físico que incluirá: analizar la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la saturación del oxígeno y glucemia.

Posteriormente, se procederá a hacer una valoración neurológica. Para ello, se suele utilizar una escala internacional, llamada NIHSS, por sus siglas en inglés (National, Institute Health Score Scale).

Esta escala mide, con una serie de preguntas y maniobras exploratorias, como se encuentra neurológicamente el paciente, tras evaluar: reactividad mental, lenguaje, coordinación, capacidad visual, fuerza y sensibildad en las extremidades. Con esta información, el neurólogo averiguará el nivel de gravedad del ictus, en qué parte del cerebro ha ocurrido y podrá poner en marcha las pruebas necesarias para su diagnóstico definitivo.

Es posible que le hagan un análisis de sangre para averiguar con qué velocidad se coagula la sangre, si el nivel de la glucosa es alto o bajo o si existe una infección.

En el hospital, además, le harán, al menos, una prueba de neuroimagen, que a su médico le permitirá saber cuánto daño ha provocado el ictus y en qué parte del cerebro se localiza.

Entre las pruebas de imagen que le pueden hacer se encuentran:

  • Exploración por tomografía computarizada (TAC o escáner). Esta prueba utiliza rayos X para tomar imágenes del cerebro, que permiten visualizar qué parte ha sido afectada y en qué manera (si mediante infarto o hemorragia).
  • Resonancia magnética. Esta prueba utiliza campos magnéticos para generar las imágenes del cerebro. Este tipo de exploración muestra el tejido cerebral con un mayor detalle, lo que permite identificar áreas más pequeñas o más difíciles de localizar. También puede mostrar problemas de flujo sanguíneo y descartar otras causas, como tumores cerebrales, que pueden provocar síntomas similares a un ictus.
  • Angiografía por tomografía computarizada o por resonancia magnética. La angiografía por tomografía computarizada proporciona una imagen de rayos X de los vasos sanguíneos y del flujo de sangre. Para ello se inyecta un tinte en las venas que permitirá mostrar una imagen detallada de los vasos sanguíneos y si hay algún trombo en alguna de ellas que justifique los síntomas del ictus. La angiografía por resonancia magnética utiliza el mismo proceso que la tomografía computarizada, pero utilizando una resonancia magnética.
  • Ecografía carotídea. Se trata de una prueba que utiliza ondas de sonido para crear imágenes de las arterias carótidas. Estas dos arterias, que se encuentran a ambos lados del cuello, se encargan de transportar la sangre desde el corazón hasta el cerebro. Este tipo de ecografía muestra si en estas arterias se ha acumulado placa que pueda bloquear el flujo de la sangre.
  • Ecografía Doppler transcraneal. Esta prueba utiliza ondas sonoras para medir el flujo sanguíneo de la cabeza. Puede ayudar a determinar qué arteria del cerebro está bloqueada.
  • Electroencefalograma. Esta prueba registra la actividad eléctrica del cerebro y se utiliza para asegurarse de que los síntomas no hayan sido provocados por una convulsión. Las convulsiones pueden provocar problemas de movimiento y confusión.
  • Ecocardiograma. Utiliza ondas sonoras para crear imágenes detalladas del corazón. Mediante esta exploración se puede averiguar si el coágulo se ha originado en el corazón.

¿Cómo se trata un ictus?

Administrar un tratamiento con la mayor rapidez puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, y si el evento provoca una discapacidad, que sea la menor posible. El tipo de tratamiento dependerá de la gravedad y del tipo de ictus que haya sufrido esa persona.

El objetivo de ese tratamiento, en el caso de tratarse de un ictus isquémico (producido por un trombo que tapona una arteria), será restablecer el flujo sanguíneo, y en el caso de ser un ictus hemorrágico (provocado por una arteria que se rompe y sangra), se perseguirá controlar el sangrado y reducir la presión de la sangre sobre el cerebro.

Tratamientos para el ictus isquémico

Trombolisis

Si el ataque cerebrovascular ha sido provocado por un coágulo de sangre, el paciente puede recibir un fármaco anticoagulante intravenoso (los más empleados son  alteplasa o tenecteplasa) para disolver el coágulo y ayudar a restablecer el flujo sanguíneo en el área dañada del cerebro.  Este procedimiento se conoce como trombolisis.

Este medicamento se administra por vía intravenosa, pero debe hacerse dentro de las 4 h. 30 minutos desde el inicio del ictus. Pasado este tiempo no están claros sus beneficios y su administración podría tener consecuencias perjudiciales para el paciente.

Trombectomía

Este tratamiento consiste en insertar un catéter -tubo- en una arteria, a menudo en la ingle, y pasar un pequeño dispositivo a través del catéter hasta llegar a la arteria del cerebro en que se encuentre el coágulo para poder extraerlo. Este trombo se podrá eliminar con un dispositivo o mediante succión. El procedimiento se realizará con anestesia local o general.

Aspirina o antiplaquetarios

La aspirina, además de ser un analgésico (medicamentos para reducir o aliviar el dolor), es un antiplaquetario, es decir, reduce las posibilidades de que se forme un coágulo.

El médico puede prescribir otros medicamentos antiplaquetarios, como clopidogrel o dipiridamol.

Anticoagulantes

A algunos pacientes se les puede prescribir un anticoagulante para reducir el riesgo de desarrollar nuevos coágulos de sangre.

Estos medicamentos, cuyo tratamiento es a largo plazo, previenen la formación de trombos porque cambian la composición química de la sangre. La warfarina, apixabán, dabigatrán, edoxaban y rivaroxaban son algunos de los anticoagulantes que existen en el mercado.

Existe otros, como la heparina, que se administran solo mediante inyección y se usan a corto plazo.

Endarterectomía carotídea

Este procedimiento quirúrgico consiste en abrir la arteria carótida para eliminar las placas de colesterol que han podido provocar el ictus.

Algunos ictus isquémicos son causados por un estrechamiento de una arteria en el cuello, denominada arteria carótida, que se encarga de llevar la sangre al cerebro.

Este estrechamiento es provocado por una acumulación de colesterol y es conocido como estenosis carotídea. Si la estenosis es muy grave se puede utilizar una cirugía para desbloquear la arteria.

Tratamientos de ictus hemorrágicos

En este tipo de ictus puede que se necesiten algunos procedimientos quirúrgicos.

Craneotomía

En algunos casos, se necesite extraer la sangre del cerebro para aliviar la presión que ejerce sobre él y, en algunos casos, para reparar las arterias que se hayan dañado. Este proceso se realiza mediante un procedimiento quirúrgico, conocido como craneotomía.

Durante  esta operación, se extrae una sección del cráneo para permitir que el cirujano acceda a la fuente del sangrado.

El cirujano reparará los vasos sanguíneos dañados y se asegurará de que no haya coágulos de sangre que puedan restringir el flujo sanguíneo.

Una vez que se ha detenido el sangrado, se reemplazará la pieza de hueso extraída del cráneo por una placa de metal artificial.

Cirugía de hidrocefalia

En estos casos, la cirugía se utiliza para tratar una complicación provocada por los ictus hemorrágicos, denominada hidrocefalia.

En este tipo de  situaciones, el ictus provoca que se acumule líquido cefalorraquídeo dentro de los ventrículos del cerebro –conjunto de cavidades situadas en el interior del cerebro-. Este exceso de líquido provoca un aumento del tamaño de los ventrículos que termina ejerciendo una presión en el cerebro que puede dañar los tejidos de este órgano.

Entre los síntomas que produce se encuentran: dolores de cabeza, náuseas y vómitos, somnolencia, irritabilidad, convulsiones y pérdida del equilibrio.

La hidrocefalia se puede tratar colocando un tubo en el cerebro para permitir drenar el líquido.

Referencias:

Diagnosis. Stroke. NHS

Stroke. Diagnosis and treatment. Mayo Clinic.

Stroke. Diagnosis, evaluation and treatment. RadiologyInfo.org

Stroke. Diagnosis. NIH.

How is stroke diagnosed. Office on Women’s Health.

Stroke Diagnosis and treatment: what to know. WebMD.

Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud.

 

Fecha de publicación: 15 junio 2023

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