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Deshidratación: Cómo reconocer los síntomas en el mayor

Es conveniente trazar un plan en el que repartamos la ingesta de líquidos y de sólidos entre la mañana, tarde y la noche

A medida que una persona se hace mayor la necesidad de hidratarse aumenta. En este artículo te explicamos qué es la deshidratación, por qué los adultos mayores tienen un mayor peligro de sufrirla, los peligros que encierra, cómo reconocer los síntomas y cómo trazar un plan para prevenirla.

Sandra, cada vez que se sienta en el sillón de la galería, no puede evitar sonreír. Recuerda perfectamente aquel día que su madre le dijo: “Corre, tira esto por el váter”, mientras le acercaba un vaso con agua que la cuidadora no paraba de recordarle que se tomara.

Su madre, que siempre había sido rebelde, ahora la había tomado con el agua: no había forma de convencerla para que se la bebiera.

Así que Sandra, después de reírse durante un buen rato, intentó que su madre se tomara un yogurt, y sí, hubo suerte, se lo comió todo. Quizá esa textura le resultaba más agradable… eso o que con su madre siempre había tenido una gran complicidad y con la cuidadora no terminaba de entenderse.

Sandra sabía la importancia que tenía que su madre se hidratara bien. Un artículo de la Asociación de Alzhéimer de EEUU le abrió los ojos. El riesgo de que las personas con demencia, como su madre, se deshidrataran era mayor porque con la edad se reduce la posibilidad de que su cuerpo responda a la temperatura externa y disminuye la sensación de tener sed.

¿Qué es la deshidratación?

El cuerpo obtiene líquidos constantemente a través de lo que comemos y bebemos. Y lo pierde al orinar, cuando suda y mediante otras funciones corporales.

La deshidratación se produce cuando perdemos más líquido del que ingerimos. Entonces, nuestro cuerpo comienza a tener problemas para realizar determinadas funciones.

Una cantidad adecuada de agua nos ayudará regular la temperatura de nuestro cuerpo, que los nutrientes lleguen a las células y a mantener saludables nuestros órganos.

También tendrá un papel importante en mantener nuestro estado cognitivo y nuestro humor.

Cuando una persona comienza a deshidratarse, el cuerpo envía una señal al cerebro para que la persona sepa que tiene sed. Los riñones, por su parte, comienzan a concentrar la orina para que el cuerpo pierda menos agua. 

¿Por qué los adultos mayores tiene un riesgo mayor de deshidratación?

A medida que envejecemos, los mecanismos de nuestro cuerpo, que nos avisan para que no se produzca una deshidratación, no actúan como deberían. Esto significa que en los adultos mayores las señales que alertan al cerebro funcionan peor y, por lo tanto, la capacidad que tienen para detectar la sed disminuye.

Los riñones también trabajan peor y tienen menos capacidad para concentrar la orina.

Otros factores que pueden poner en riesgo a los adultos mayores para que sufran un deshidratación son:

-Problemas de continencia urinaria que pueden provocar que la persona tome menos líquidos.

-Problemas de memoria que provocan que nuestro familiar se olvide de tomar líquidos o de pedir a los demás que se los proporcionen.

-Dificultad para tragar.

-La deshidratación puede ser provocada por una enfermedad aguda. Tener vómitos, sufrir diarrea, tener fiebre o sufrir una infección (de orina o que afecte a los pulmones) son afecciones que provocan que las personas pierdan líquidos o se deshidraten.

-Algunos medicamentos, como los diuréticos, que se prescriben para la hipertensión o para la insuficiencia cardiaca también aumentan el riesgo de deshidratación.

Los laxantes también aumentan el riesgo de deshidratación.

¿Cómo se diagnostica la deshidratación?

Una prueba sencilla para comprobar si un adulto mayor frágil está deshidratado es hacer que la persona beba algunos líquidos y observar si después se anima. Esta reacción suele producirse en 5 o 10 minutos.

También se puede pellizcar suavemente la piel del dorso de la mano, del brazo y del abdomen, y si tarda en recuperarse significa que la persona está deshidratada.

Sin embargo, para hacer un diagnóstico realmente preciso es necesario hacer un análisis de sangre, en el que se observará:

-Osmolalidad sérica plasmática (mide la concentración de todas las partículas químicas que se encuentran en la parte líquida de la sangre)

-Niveles elevados de creatinina y nitrógeno ureico en sangre (ambos indicadores pueden ser un signo de que los riñones no están funcionando bien)

-Desequilibrios de electrolitos con niveles anormales de sodio en sangre.

-Baja concentración de sodio en la orina.

-Un análisis de orina también puede ayudar a saber si la persona está deshidratada.

¿Qué preguntas le puede hacer el médico?

-¿Cuándo comenzaron los síntomas? ¿Qué estaba haciendo en ese momento?

-¿Es capaz de retener cualquier alimento o bebida?

-¿Cuánto hace que ha orinado? ¿Siente algún dolor o tiene urgencia en orinar?

-¿Tiene otros síntomas, como calambres abdominales, fiebre, dolor de cabeza o dolores musculares? En caso de que los tenga, son débiles o severos.

-¿Hay sangre en sus heces?

-¿Ha comido recientemente algún alimento que sospeche que estaba en mal estado?

-¿Alguien más ha enfermado después de tomar esa misma comida?

-¿Ha estado cerca de alguien que tenga diarrea?

-¿Ha tosido o ha tenido secreción nasal?

-¿Qué medicamento está tomando actualmente?

-¿Ha viajado recientemente a otro país?

-¿Qué peso tenía antes de que comenzaran los síntomas?

¿Qué síntomas pueden alertar de que se está produciendo una deshidratación?

Entre los signos físicos más comunes que pueden indicar que la persona pueden sufrir deshidratación se encuentran:

– Boca seca

– Piel seca en la axila

– Presión arterial sistólica baja

– Debilidad o cansancio inexplicable

– Ojos hundidos

– Calambres musculares

– Orinar con menos frecuencia

– Orina de color oscuro

– La persona se puede volver irritable

– Problemas para dormir

– Dolor de cabeza

Existen otros signos más graves que requieren inmediata atención médica:

-Frecuencia cardiaca alta (más de 100 latidos por minuto)

-Respiración más rápida de lo normal

-Estómago hinchado

-Problemas con el movimiento o al caminar

-Confusión o desorientación

-Más sueño que de costumbre

-Delirium

-Desmayo

-Diarrea y vómitos que duran más de 24 horas, lo que impide retener líquidos.

-Heces con sangre o negras

-Temperatura por encima de los 38 grados

¿Qué consecuencias puede tener sufrir una deshidratación?

 Las consecuencias dependen del grado de gravedad de la deshidratación que ha sufrido la persona y del tiempo que ha durado.

A corto plazo, en los adultos mayores, la deshidratación pueden producirles debilidad y mareos, lo que les podría provocar una caída.

Si el organismo no recibe suficiente agua, el corazón tiene que trabajar más para mantener el flujo sanguíneo cuando la persona se pone de pie. Y si el corazón no trabaja bien, el flujo que llega es insuficiente y puede provocar un desmayo

En las personas con alzhéimer u otras formas de demencia, incluso una deshidratación leve podría causarles un mayor confusión o aumentar su dificultad para pensar.

No ingerir la cantidad de agua adecuada también puede provocar que los riñones funcionen peor porque para poder filtrar la sangre necesitan suficiente agua y si no la tienen deben trabajar más. En los casos más graves, podría causar una insuficiencia renal aguda o cálculos renales.

Una baja ingesta de agua también puede empeorar el estreñimiento.

En los adultos mayores puede provocar visión borrosa. Si el organismo no tiene suficiente agua, los conductos lagrimales dejan de producir lágrimas. Las lágrimas son fundamentales para mantener los ojos lubricados y libres de residuos, por lo que la falta de lágrimas puede producir ojos secos, irritados y visión borrosa.

También se ha relacionado con presión arterial alta. Cuando se pierde demasiado líquido, el contenido de agua en la sangre disminuye y aumentan los niveles de sodio. Para contrarrestar este efecto, el cuerpo comienza a liberar una sustancia química que estrecha los vasos sanguíneos lo que puede elevar la presión arterial.

Por otra parte, también puede bajar la presión arterial debido a una disminución del volumen total en sangre.

La persona puede experimentar convulsiones. Los electrolitos, como el potasio y el sodio, contribuyen a transportar las señales eléctricas de una célula a otra. Pero si los electrolitos están desequilibrados, los mensajes normales pueden confundirse, lo que podría producir contracciones musculares involuntarias e, incluso, pérdida de conocimiento.

Choque hipovolémico. Se trata de una de las complicaciones por deshidratación más graves que podría, incluso, provocar la muerte. Se produce cuando el bajo volumen de sangre provoca una caída de la presión arterial y de la cantidad de oxígeno que llega al cuerpo.

¿Cómo se trata la deshidratación?

El tratamiento depende de varios factores:

-De si la deshidratación es leve, moderada o severa.

-De si la persona presenta niveles altos o bajos de sodio o potasio.

-De si se conoce la causa que ha provocado la deshidratación.

Si la pérdida de líquidos es leve, generalmente se trata haciendo que la persona tome más líquidos. En general, es mejor que la persona beba algo con electrolitos, como una solución comercial para la rehidratación, una bebida deportiva o, incluso, un caldo.

Si la deshidratación ha sido provocada por una diarrea, tomar zumos de frutas o refrescos podría empeorar el estado del paciente.

Los adultos mayores que tienen una deshidratación leve suelen mejorar mucho después de beber algunos líquidos, generalmente, a los cinco o diez minutos.

La deshidratación moderada a menudo se trata con una hidratación intravenosa. Algunas veces se utiliza una infusión subcutánea, es decir, el líquido se administra a través de una pequeña aguja subcutánea que se pone en el abdomen o en el muslo.

La deshidratación severa requiere una intervención adicional para ayudar a los riñones.

¿Cómo se puede prevenir la deshidratación?

Bebiendo agua durante todo el día. Se recomienda tomar, al menos, ocho vasos de agua.

Otras bebidas que pueden ayudar a que la persona esté hidratada son la leche y los zumos de frutas bajos en calorías.

El cuerpo humano no diferencia entre el agua que se ingiere mediante un líquido o que procede de alimentos sólidos (manzana, pepinos, apio, coliflor, lechuga, fresas, sandía y tomates, entre otros).

Las frutas y verduras, por ejemplo, pueden contener entre un 90% y un 95% de agua y suponen unos 675 ml de la ingesta de agua diaria total para un adulto sedentario.

Entre los líquidos que pueden favorecer la deshidratación, se encuentra el alcohol, dado su efecto diurético.

Lo más recomendable es tomar bebidas descafeinadas, dado que la cafeína tiene efectos diuréticos puede empeorar los síntomas de la vejiga hiperactiva.

¿Cómo ayudar a los adultos mayores a mantenerse hidratados?

Para lograrlo, es recomendable trazar un plan de hidratación. En el caso de que la persona tenga problemas para tragar es recomendable añadir espesantes a los líquidos.

Plan de hidratación:

Por la mañana, la leche con avena; a media mañana, un vaso de zumo espesito; con la comida, un vaso de agua con espesante; después de comer, un yogurt; antes de la cena, una gelatina; durante la cena, otro vaso de agua con espesante, y de postre, otra gelatina.

Este plan hay que intensificarlo en verano, cuando hace calor. Y si la persona sufre diarrea o vómitos.

Algunas sugerencias para conseguir que nuestro familiar esté bien hidratado.

-Ofrecerle líquidos durante el día siguiendo un horario.

-Si la persona es reacia a beber grandes cantidades, es mejor darle líquidos con más frecuencia y en cantidades pequeñas.

-Ofrecer bebidas que le gusten.

-Prepararle una ensalada de frutas ricas en agua.

-Si la persona es incontinente puede que ése sea el motivo por el que rechaza tomar más líquidos. En el caso de que esa fuera la razón, sería conveniente ayudar a nuestro ser querido a ir al baño en las horas en que suele tener necesidad.

-Es conveniente hacer un seguimiento de lo que la persona bebe a diario. Esta estimación nos ayudará a confirmar la sospecha de que la persona no está tomando el líquido necesario.

-Si observa que hay algún alimento o líquido nuevo que le gusta más, anótelo para ofrecérselo con frecuencia.

-Pregunte a su ser querido si está dispuesto a beber más. Así podrá averiguar si existe alguna razón que le impide tomar más líquidos como, por ejemplo, la incontinencia urinaria.

-Si hace más calor o la persona ha estado enferma, hay que ofrecerle más líquidos.

 Referencias:

 -Dealing with dehydration in the elderly. Elder

-What to know about Dehydration in Older Adults. Webmd

-The Causes and Symptoms of Dehydration in Older Adults. Healthline

-Dehydration. Mayo Clinic

-Dehydration in older people. British Nutrition Foundation

4 agosto de 2022

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