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Cómo hay que prevenir las infecciones de orina

La hidratación y una limpieza correcta, la mejor forma de prevenirlas

Hoy la madre de Ana no se ha levantado como otros días. Apenas ha probado el desayuno y, durante la mañana, ha estado medio dormida, encorvada, hecha un ovillo en su sillita. Tiene dificultades para hablar, sufre fuertes temblores y parece estar muy débil. Ana ya sabe lo que le pasa a su madre: tiene una infección de orina. Los síntomas son inconfundibles. Además, le ha medido la glucosa y la tiene por las nubes. Lo que le preocupa es que es la cuarta infección en lo que va de año.
 
Tras llevar a analizar una muestra de orina, el médico le ha confirmado el diagnóstico. Ana le mira y le pregunta: ¿pero qué puedo hacer para intentar prevenir esta infección? Es que cada vez que tiene una se queda destrozada.
 
Su médico comienza entonces a explicarle con detenimiento los distintos factores de riesgo que favorecen este tipo de infecciones en las personas mayores, algún signo más desconocido y cómo se debe actuar:
 
-Tener diabetes, problemas renales o un sistema inmunológico debilitado aumenta el riesgo de sufrir infección de orina. Los altos niveles de azúcar en sangre y orina favorecen la aparición de microorganismos. 

-¿Por qué puede aumentar el nivel de glucosa tanto a las personas diabéticas como no diabéticas? Cuando se tiene una infección, el cuerpo está bajo un estrés físico y mental. Para combatirla, libera hormonas del estrés, como el cortisol, que ayudan a luchar contra la infección, pero causan un aumento de la glucosa en sangre. 

-Ser mujer. Las mujeres con la edad pierden parte de su flora vaginal que actúa como un mecanismo de defensa frente a los microorganismos patógenos causantes de las infecciones vaginales. Además, la uretra es más corta que la de los hombres y está muy cerca de la vagina y del ano. Como las infecciones de orina más frecuentes se originan de fuera hacia dentro, una mala higiene o limpiarse en sentido contrario al correcto (de atrás hacia delante) puede facilitar la entrada de microorganismos. 

Las infecciones de orina más frecuentes son provocadas por la bacteria E.coli, que forma parte de la flora fecal. Por eso, es tan importante que la higiene genital se realice de forma correcta, dado que la contaminación fecal es la causa más frecuente. 

Tras la menopausia, las mujeres se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir este tipo de afecciones porque carecen de estrógenos, una defensa que las ayudaba a combatir el crecimiento de las bacterias en la uretra. 

Recomendaciones:
 
-Como la madre de Ana, ha sufrido varias infecciones seguidas, sería conveniente hacer un urocultivo para averiguar cuál es el microorganismo causante de la infección. Esta información permitirá identificar el antibiótico más efectivo en estas ocasiones. Una vez finalizado el tratamiento, se debería realizar al paciente otro análisis de orina con el fin de verificar que la infección se ha curado. 

-La mejor forma de prevenir una infección de orina es vigilando si nuestro ser querido bebe suficiente líquido. Lo recomendable es de seis a ocho vasos de agua al día. Si tiene problemas para tragar, los espesantes son una buena solución. 

-Es importante mantener un ritmo intestinal regular, dado que el estreñimiento es un factor de riesgo. La masa fecal alojada en el intestino comprime la vejiga e impide que al orinar se vacíe completamente, quedando un residuo que facilita el crecimiento de bacterias. Este problema se acentúa en las personas mayores porque con la edad los músculos de la vejiga se aflojan, lo que les impide vaciarla bien. 

-El tratamiento farmacológico. Muchos de los medicamentos que se prescriben a las personas con demencia tienen un efecto anticolinérgico, como algunos analgésicos, antidepresivos, antihipertensivos, benzodiacepinas, diuréticos y antipsicóticos. Los anticolinérgicos bloquean la acción de la acetilcolina, el principal neurotransmisor del sistema nervioso parasimpático (también llamado sistema colinérgico) que regula diversas funciones, como la digestión, la defecación, el lagrimeo, la salivación y la micción. Si el paciente está tomando este tipo de medicamentos, y está experimentando dificultad para iniciar o mantener el flujo urinario, debido a una infección, podría aumentar la retención urinaria. Además, un menor nivel de acetilcolina perjudicará el aprendizaje y la memoria, lo que influirá negativamente en las capacidades cognitivas de nuestro familiar. 

Al cabo de unos días, la madre de Ana ha vuelto a ser la que era. La glucosa está en sus niveles normales, ha recuperado el apetito y ya está deseando que su hija la saque a pasear.
 
 

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