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Cuando el atragantamiento da paso a algo peor

Neumonía por aspiración

Raquel todavía no ha podido olvidar cuando daba de comer a su madre en el hospital. El sufrimiento que suponía para ella ver la ilusión con que su madre esperaba la comida y las dificultades que, luego, tenía para ingerirla, le sigue provocando una profunda tristeza. Nadie le explicó qué debía hacer en esa situación ni si ese trastorno era habitual entre las personas con demencia. Cuando su madre cayó enferma por una neumonía tampoco supo cuál había sido la causa. Raquel tuvo que llegar a esa información utilizando sus propios medios.
 
La deglución es un proceso complejo en el que interviene nuestro cerebro. Cuando comemos y bebemos, el cerebro se encarga de que la boca detecte los alimentos y de moverlos hasta que lleguen al esófago. En ese proceso, intervienen 40 músculos que trabajan con las partes sensoriales y motoras del cerebro. La demencia, al ser una enfermedad degenerativa del cerebro, afecta a este proceso.
 
Según el documento Envejecimiento y nutrición, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la disfagia –dificultad para comer– es un problema muy común después de sufrir un accidente cerebrovascular. Diferentes estudios calculan su incidencia (número de casos nuevos de una enfermedad) entre un 25 y un 55%. Entre los pacientes con alzhéimer, se estima que este trastorno afecta a un 84% de los enfermos. Cuando la deglución, es decir, el paso del alimento desde la boca a la faringe y luego al esófago, no se realiza de forma segura se puede producir un atragantamiento. Si se da esa circunstancia, el alimento puede llegar accidentalmente a las vías respiratorias (broncoaspiración) pudiéndose producir una neumonía por aspiración. El 50% de las broncoaspiraciones desembocan en una neumonía, cuya tasa de mortalidad es del 50%. De hecho, es la causa más frecuente de muerte durante el primer año, entre las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, y la tercera, entre los mayores de 85 años.
 
Los datos no dejan ninguna duda sobre la seriedad que encierra este trastorno. De hecho, si el paciente experimenta dificultades al tragar y tiene menos apetito significa que la demencia está progresando.
 
¿Qué es la neumonía por aspiración?
 
Se trata de una inflamación de los pulmones y de los bronquios que se produce al inhalar alimentos, líquidos o el propio vómito. La boca y la garganta contienen muchas bacterias que son aspiradas junto con los alimentos o los líquidos. Estas bacterias pueden llegar a crecer en los pulmones, lo que se da lugar a la neumonía.
 
Para desarrollar una neumonía por aspiración se necesitan tres circunstancias:
 
– Aspiración de alimento o la bebida y su paso al árbol respiratorio.
– Que ese alimento o bebida esté suficientemente contaminado por microorganismos.
– Que los mecanismos de defensa de la persona no puedan hacer frente a la infección.
 
Síntomas y tratamiento:
 
Suele aparecer fiebre
Dolor en el costado
Falta de aliento
Fatiga
La piel tiene un tono azulado
Tos. El esputo tiene un color verde, sangre o un mal olor
Dificultad para tragar
Mal aliento
Sudoración excesiva 
En la mayoría de los casos, las opciones de tratamiento incluyen soporte respiratorio y antibióticos.
 
¿Qué podemos hacer para prevenir situaciones de riesgo?

 
-El artículo Swallowing difficulties (La dificultad para deglutir) de la revista Canadian Family  Physician, recomienda contactar con un terapeuta ocupacional para que evalúe la capacidad de tragar que tiene nuestro familiar. El especialista le pedirá que beba agua y comprobará si tose, se asfixia o si su voz se altera, y medirá su saturación de oxígeno.
 
-En el caso de que se haya detectado que la persona tiene problemas para tragar, tendrá que comer con la cabeza elevada.
 
-El uso de vasos especiales antidisfagia puede facilitar la alimentación. Lo más conveniente es probar el modelo que mejor se adapte a las necesidades de nuestro ser querido. Cuando se detectan las dificultades para comer, habitualmente se empieza usando el vaso que no tiene tapa. Resulta muy práctico, por ejemplo, el que está rebajado por un lado y queda a la altura de la nariz porque facilita la postura de nuestro familiar para la deglución. A medida que aumentan las dificultades, se emplean los vasos con diferentes tamaños de boquilla. Hay que tener cuidado con el tamaño grande porque nuestro ser querido puede llegar a atragantarse. Los vasos se pueden utilizar tanto para beber como para alimentarse.
 
-La dieta y la textura de los alimentos debe cambiar. Se recomiendan purés, que no sean ni muy líquidos ni muy espesos. Y los líquidos se deben tomar con espesante. 
 
La madre de Raquel sobrevivió a su neumonía. Después de aquella enfermedad, saboreó muchos purés, natillas y yogures. Aunque, las horas de las comidas y, sobre todo, los momentos en los que bebía siguieron siendo delicados, pudo continuar disfrutando de ellos. Era la forma en que ella se aferraba a la vida, y Raquel, a su madre.
 
 

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