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Cómo sobrevivir a la demencia en 10+1 pasos

La lista con los puntos fundamentales para afrontar esta enfermedad

Marta supo que su madre tenía que vivir con una cuidadora cuando un día la llamó nerviosa: “No sé que me está pasando, me he despertado, y no sé si es de día o de noche, si me tengo que ir a la cama o levantarme”.
 
Esa tarde, Marta se metió en internet y empezó a buscar los síntomas, y descubrió que muchos de los signos que ella había ido observando en su madre coincidían con alzhéimer. En ese momento, todavía con el estómago encogido, pidió cita con el médico. Su paso por la consulta del médico de atención primaria, y después por la del especialista, confirmó sus sospechas. Y, en ese momento, se puso a elaborar la lista para enfrentarse a esta enfermedad. Una lista que tardó mucho en escribir porque surgió de las cosas que les iban pasando, y no de la experiencia de haber tratado a cientos de pacientes y escuchado a otros tantos cuidadores. Esta es la relación que os proponemos y que esperamos que os sirva.
 
1. Si a su familiar o amigo le han diagnosticado esta enfermedad en fase precoz, no dude en solicitar una segunda opinión a un neurólogo o un geriatra (los pacientes mayores de 60 años los suele llevar este especialista). El diagnóstico es serio, así que hay que estar seguro.
2. Ayude a su familiar o amigo a hacer su propia agenda diaria. En esta agenda se planificarán sus compras, sus salidas, teniendo en cuenta todos los pasos que el paciente tiene que dar para poder llevar a cabo las gestiones que quiera seguir realizando. Por ejemplo, ir al Ayuntamiento a hacer una solicitud. Escriba todos los pasos necesarios que tiene que hacer para poder lograrlo (el camino que va a seguir, el transporte que tiene que tomar. Una vez allí, cómo va a encontrar el lugar donde tiene que llevar a cabo la solicitud, los papeles que tiene que rellenar, clos pasos para llevar a cabo la solicitud, los papeles que tiene que rellenar,  cómo va a volver a casa… como si procediera de otro país y fuera la primera vez en su vida que va a realizar esta gestión). Ah, no conviene olvidar que es bueno que el paciente siga siendo autónomo y teniendo, en la medida de sus posibilidades, responsabilidades.
3. Identifique su ropa y coloque su nombre y un número de contacto en un lugar que sea visible, por si se pierde y necesita pedir ayuda.
4. En caso de confirmarse, busque un centro de día para que acuda su familiar o conocido. Estos centros cuentan con cuidadores profesionales y terapeutas especializados, que tratarán los déficits que presenta su familiar de la manera más eficiente posible, mediante actividades físicas, de estimulación cognitiva…
5. Planifique sus actividades físicas, como acudir a un gimnasio a practicar Taichí o visitando los centros de jubilados para participar en algunas de sus actividades (bailes o manualidades –coser, diseñar muñecas–).
6. De la misma manera que cuida su cuerpo, tiene que ejercitar su cerebro. Incluya en su rutina ejercicios de estimulación mental, como, por ejemplo, realización de Sudokus o cualquier activad que le interese.
7. Las zapatillas deben ser de pie completo para evitar caídas.
8. Adaptar el domicilio a las necesidades que el paciente tiene ahora. Nuestro objetivo es reducir, todo lo que se posible, el riesgo de caídas. Para ello, hay que crear espacios más diáfanos, evitar alfombras y desniveles.
9. En el baño, evitar elementos deslizantes e instalar un pasamanos en la ducha y en el WC para poder agarrarse.
10. En las fases más avanzadas, colocar unas pequeñas colchonetas cerca de la cama con el fin de evitar caídas. La cama es la zona con mayor riesgo de caídas.
11. En las últimas fases, valorar un centro residencial.

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