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Cómo prevenir la degeneración macular en mayores de 50

Este trastorno, asociado al envejecimiento y que puede darse en personas con demencia, es la principal causa de ceguera a partir de esa edad

Sofía recuerda una mañana que acompañó a su madre a la habitación. La llevaba del brazo, sujetándola, cuando empezó a decir que no veía, que el suelo estaba muy brillante.

Sofía pensaba pedir cita con el oftalmólogo, pero no tuvo oportunidad de hacerlo. A los pocos días, su madre sufrió un ictus y su demencia vascular, que iba progresando lentamente, se agudizó. Cuando su madre estuvo estabilizada, pidió la cita con el especialista. Una vez allí, solo recuerda el diagnóstico: degeneración macular. Ninguna explicación más. Ella se encargó de obtener el resto de la información.

¿Qué es la degeneración macular?

Se trata de un trastorno en la visión que se produce cuando la mácula sufre una lesión. La mácula es una parte de la retina, que es la capa más interna del ojo. La retina se encarga de registrar las imágenes que vemos y de enviarlas, a través del nervio óptimo, desde el ojo al cerebro, que se ocupa de interpretarlas.

La mácula se encuentra en la zona central de la retina, que es donde hay una mayor cantidad de vasos sanguíneos y de fotorreceptores (células nerviosas sensibles a los estímulos luminosos) y su función es enfocar la visión central. Controla, por tanto, nuestra capacidad para leer, enhebrar una aguja, conducir un automóvil, reconocer rostros o colores y percibir todos los detalles de un objeto.

Existen dos tipos principales de degeneración macular: la forma seca y la húmeda.

La mayoría de las personas desarrollan la forma seca, un trastorno asociado al envejecimiento. Por lo general, la degeneración macular se diagnostica cuando unas partículas, formadas por pequeñas proteínas grasas (drusas), que pueden ser amarillas o blancas, se forman debajo de la retina. Si bien las drusas no se han identificado como la causa que provoca la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), su presencia aumenta el riesgo de que se desarrolle. Se estima que en España, aproximadamente 680.000 personas se ven afectadas por esta enfermedad.

Las personas que sufren esta alteración suelen experimentar una pérdida de visión gradual. En las etapas tempranas, la degeneración macular no afecta a la visión. Más tarde, si la enfermedad progresa, las personas experimentan una visión ondulada o borrosa y, si sigue avanzando, la visión central puede perderse por completo.

Por ejemplo, cuando el paciente mira el rostro de una persona, no puede ver su cara, pero puede distinguir sus brazos y sus hombros.  

La forma seca se presenta con mayor frecuencia que la húmeda, aproximadamente, representa del  85 % a 90 % de los casos. Estas personas deben hacer un seguimiento cuidadoso de su visión, ya que la condición seca puede transformarse en una degeneración macular húmeda (exudativa), que es más grave y suele ir asociada con pérdidas de visión más importantes.

La degeneración macular húmeda afecta al 10% de los casos. Se produce cuando hay un crecimiento de vasos sanguíneos anormales por debajo de la retina, además de pérdidas de sangre y de fluidos. Estas pérdidas causan un daño permanente en las células sensibles a la luz de la retina, que mueren y generan puntos ciegos en la visión central.

El crecimiento de vasos sanguíneos se llama neovascularización coroidal (NVC) porque crecen en una capa debajo de la retina llamada coroides. Es la forma que tiene el cuerpo de hacer llegar más nutrientes y oxígeno a la retina del ojo, pero es un proceso es defectuoso, que termina por dañar al ojo.

Síntomas

Al principio, las personas con degeneración macular pueden no ser conscientes de sufrir ninguna alteración. De hecho, en esta fase, la enfermedad suele ser detectada durante un examen ocular.

Posteriormente, la persona experimenta los siguientes signos:

  • Visión borrosa a distancia o cuando lee.
  • Para poder ver de cerca, se necesita una luz más brillante.
  • Los colores pierden intensidad, son menos brillantes.
  • Visión nublada.
  • Cuando se pasa del exterior al interior de una habitación con menos luz, la persona tiene problemas para ver.
  • Dificultad para ver o reconocer los rostros de las personas.
  • La parte central de la imagen aparece borrosa o surge una mancha.
  • Alucinaciones. Este síntoma se puede presentar en la degeneración macular húmeda. Cuando la persona con demencia tiene este signo puede llegar a ver objetos, animales o, incluso, rostros de personas, lo que puede desencadenar episodios de agitación o alteraciones de conducta.

Sin embargo, estas alucinaciones no tienen nada que ver con la demencia. Por eso, es muy importante hacer un diagnóstico correcto y que el tratamiento se dirija a la degeneración macular y no a tratar los síntomas psicológicos y conductuales asociados a la demencia.

Factores de riesgo

  1. Edad
    Según la Academia Americana de Oftalmología, la enfermedad está asociada a la edad. Se estima que un 30% de la personas mayores de 75 años tienen riesgo de desarrollar esta enfermedad. Actualmente, en los países desarrollados, es la principal causa de ceguera en las personas por encima de los 50 años.
  2. Herencia
    Las personas con un familiar cercano tienen un mayor riesgo de desarrollarla.
  3. Inflamación
    Las personas que sufren una inflamación (manera en la que el cuerpo lucha contra las infecciones) asociada a un sistema inmunológico hiperactivo, tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
  4. Obesidad
    Según un estudio publicado en Achivos de Oftalmología (julio 2003) los pacientes con sobrepeso tienen más del doble de riesgo de desarrollar degeneración macular. En ese mismo trabajo, se observó que la personas que realizaban actividad física, al menos, tres veces por semana, reducían el riesgo si se les comparaba con los pacientes más sedentarios.
  5. Colesterol, tabaquismo e hipertensión
    Otros factores de riesgo asociados a esta enfermedad son la hipertensión y los niveles altos de colesterol. Además, la hipertensión y fumar están asociados con la degeneración macular húmeda.

Tratamiento

Actualmente, no existe ningún tratamiento para curar la degeneración macular. Una vez que ha sido diagnosticada la forma seca, se puede retrasar su progresión introduciendo cambios en el estilo de vida, como hacer dieta, ejercicio, no fumar y proteger los ojos de la luz ultravioleta.

En cuanto a la degeneración macular húmeda, existen medicamentos para detener el crecimiento anormal de vasos sanguíneos.

Alimentación

Según el estudio Enfermedades Oftálmicas Relacionadas con la Edad (AREDS, sus siglas en inglés) financiado por el National Eye Institute de EEUU, tomar alimentos ricos en vitaminas C y E, zinc, luteína, zeaxantina y los ácidos omega 3 DHA y EPA se relaciona con un menor riesgo de sufrir degeneración macular relacionada con la edad, cataratas y ojo seco.

Lo que significa que tomar cítricos, aceites vegetales, nueces, cereales integrales, verduras de color verde oscuro y pescado de agua fría es una excelente manera de cuidar de la salud ocular.

Fecha de publicación: 7 diciembre 2017

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