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Moderada 13 agosto de 2020

Cómo organizar la mañana para poder cuidar de una persona mayor con demencia

Entre las recomendaciones, destaca el establecimiento de una rutina para las principales actividades: el aseo, tomar la medicación y la comida

Cuando tienes que cuidar de una persona con demencia, nadie te suele enseñar cómo hacerlo. Sin embargo, esta responsabilidad está llena de pequeños de detalles que pueden influir en la calidad de vida de nuestro ser querido. Alba Cazorla, nuestra supervisora del Centro Residencial Henares, nos explica todo lo que ha aprendido durante sus años de experiencia.

Cuando Sofía se hizo cargo del cuidado de su madre, Agustina, no sabía por dónde empezar. Ella había decidido no casarse y tampoco había mostrado mucho interés por tener hijos, así que su experiencia como cuidadora se reducía a sí misma.

Preocupada porque su madre vivía sola, cuando ya mostraba síntomas de sufrir alzhéimer, Sofía optó por trasladarse a su casa. El problema es que no sabía nada sobre cómo ocuparse de ella. Así que llamó a Alba Cazorla, supervisora del centro residencial Sanitas Henares.

Alba y Sofía se conocían desde hacía tiempo. A Sofía lo que más le gustaba de Alba era cómo “vivía” su trabajo. Le encantaba escuchar sus historias de la residencia. Tenía tanta gracia cuando le contaba cómo convencía a una persona mayor para que se tomara la comida o para que se dejara quitar la ropa cuando se iba a dormir que estaba segura de que de esas conversaciones se podía sacar un monólogo.

Así que no dudó en llamarla y preguntarle cómo tenía que cuidar a su madre. Y de esa conversación, en aquel café, salieron estas recomendaciones.

¿Cómo tengo que organizar la mañana?

“No se trata de que tu madre madrugue mucho, pero sí tienes que tener unos horarios bastante marcados y establecer una rutina. Eso no significa que un día no te los puedas saltar, pero, en general, hay que mantenerles. Para empezar, tienes que saber que las actividades más importantes son el baño, la comida y darle la medicación. Estas tareas hay que llevarlas a rajatabla”.

“Otra recomendación: todas las actividades físicas que tu madre pueda hacer es mejor llevarlas a cabo por la mañana, cuando está más fresca. Con las actividades más lúdicas se puede tener más flexibilidad y yo las reservaría para la tarde”.

“Nosotros empezamos a levantar a las 8.00 h, pero es conveniente adaptarse al horario de la persona. Si estableces una rutina, cuando vayas a levantar a tu madre es muy posible que ya esté despierta”.

¿Cómo despertar a una persona con demencia?

 “Cuando llego, utilizo un tono bajito y subo la persiana un poquito. Siempre saludo a la persona y me presento. ‘Hola soy Alba y he venido a ayudarte. Hoy vamos a asearnos como todos los días’. Y subo la persiana otro poquito. Para que le dé tiempo de irse despertando, voy preparando la ropa que se va a poner ese día. Tú, como eres su hija, tu madre te conocerá, pero tienes que saber que es posible que llegue un día en el que no lo haga. Ese día también tendrás que decirle con cariño quién eres”.

“Luego, voy al armario y escojo la ropa. Si es una persona a la que le gusta elegir ella misma la ropa, le pregunto: ‘¿Qué prefieres ponerte hoy: el pantalón negro o la falda azul?’. Le hablo, poco a poco, para que se vaya despertando”.

“Sacas la ropa del armario, preparas las zapatillas y enciendes la luz del baño. Así le estás dando tiempo para que se vaya despejando y no se levante de sopetón. Luego voy a la cama y la ayudo a levantarse. Es importante que se incorpore poco a poco, que no lo haga bruscamente porque las personas mayores suelen tener el equilibrio un poco afectado. Además, llevan mucho tiempo en la cama. Es conveniente que se sienten un poquito, y ahí aproveches, por ejemplo, para preguntarle qué tal ha dormido. Cuando esté lista, la ayudas a levantarse y la llevas al baño”.

Un consejo: el tipo de ropa que utilice tu madre debe ser cómoda. Muchas veces, las personas a las que cuido dejan de vestirse porque es complicado ponerse la ropa. Los botones y las cremalleras suelen ser muy difíciles para ellos. Si quieres preservar su autonomía busca ropa cómoda, que no tenga botones. Los pantalones o las faldas es mejor que se sujeten mediante una goma.

Además, muchas veces se sienten incómodos por culpa de esa ropa. Al sentarse les aprieta o el cinturón se les clava. Con el calzado también hay que tener cuidado. Hay que evitar los cordones y las cuñas, nada que sea complicado de poner y de llevar.

¿Cómo lavar a una persona con alzhéimer?

“Primero tienes que recordarle dónde está el baño porque muchas veces se levantan, empiezan a andar y no saben dónde van. En tu caso, como eres su hija, es posible que tu madre no recele, pero si fueras una cuidadora a la que no ven todos los días es normal que desconfíen, así que todo lo que se haga hay que explicárselo antes”.

“Es muy importante que el agua esté a la temperatura que le gusta. Yo primero lo compruebo en mi mano y luego le pongo un chorrito en su mano o en su pierna para que me digan si está a su gusto. No importa si la persona no puede hablar, porque siempre puedes saber cómo está el agua por la expresión de su cara”.

“Luego hay que contar con otro factor: el pudor. Yo recomiendo ducharles con dos esponjas. Una se la das a tu madre y la otra te la quedas tú. Y le puedes decir: ‘mira yo te voy a frotar la espalda porque tú no llegas y, mientras, tú te lavas por ahí’. Si ella participa y puede lavarse sus partes íntimas es mejor. Y si no puede, es una buena estrategia para tenerla ocupada y que se olvide del sentimiento de vergüenza”.

¿Cómo le lavas los dientes?

“Una vez que la persona se ha vestido, yo le suelo decir: ‘Ay, nos faltan los dientes. Nos vamos ahora al lavabo y nos lavamos los dientes’. Pero no se trata de que lo hagas al principio o después, se trata de que intentes buscar el momento y la forma que a tu madre le funciona mejor.

¿Cómo le convencemos para que se tome la medicación?

“Generalmente, a las personas con alzhéimer u otro tipo de demencia les suele costar bastante tomarse la medicación. Hay que observar qué tipo de medicación tiene y consultar con el médico si ese mismo medicamento se puede encontrar con otra presentación, porque no todos los medicamentos se tienen que tomar en comprimidos. No se debe ir con prisas, hay que hacerlo despacio, con tranquilidad. No puedes decir: ‘te tienes que tomar esto’, porque la persona ve que llegas con ocho pastillas y no se acuerdan para qué son. Es conveniente explicarles un poquito para qué sirve cada una. Por ejemplo: ‘mira este paracetamol es para evitar que te duela cabeza. Me has dicho que te dolía la cabeza pues este paracetamol es para que no te duela’. No se debe machacar la medicación porque no se absorbe de la misma manera. Y, desde luego, si estás pensando en hacerlo, debes consultárselo antes al médico”.

La actividad física mejor por las mañanas

“Por las mañanas es conveniente organizar las actividades que impliquen un esfuerzo físico. Porque a esas horas, después de desayunar, es cuando tienen más energía. Por eso, nosotros organizamos tablas de gimnasia adaptadas a las posibilidades de la persona. Si no se pueden levantar, la pueden hacer sentados. O si se prefiere también pueden dar un paseo”.

Cómo hacer la comida cuando cuidas de una persona con alzhéimer

“Si tienes que hacer la comida y, al mismo tiempo, tienes que vigilar a la persona, lo mejor es hacer que participe en alguna actividad que no implique ningún riesgo. Puedes pedirle que ponga la mesa o que te ayude a doblar las servilletas o los trapos de cocina o a colocar la fruta en el frutero. Todo aquello que la persona pueda hacer es bueno que lo siga manteniendo”.

“A la hora de comer, si la persona tiene demencia, como tu madre, es mejor crear una ambiente tranquilo, en el que no hayas distracciones. Si tienes que poner la televisión, es mejor poner programas que no les alteren, por ejemplo, de naturaleza. Yo evito los informativos. En cuanto a la hora, nosotros solemos dar las comidas sobre las 14.00 h.”

“Hay que comprobar que la mesa esté a su altura, porque muchas veces depende de ese detalle para que coman solos o no. Tenemos que asegurarnos de que está cómoda, de que el asiento no está para atrás ni echado hacia delante. Tener una posición cómoda para comer les influye muchísimo”.

“Tienes que ponerle el cubierto que va a utilizar con cada plato. Si le pones todos se puede confundir porque puede olvidar para qué sirve cada uno”.

“Si le tienes que dar de comer, tienes que estar a su misma altura y te tiene que ver la cara. No debes estar de pie, tienes que ponerte de forma que te vea tus ojos. Tampoco te debes colocar de perfil de forma que la persona solo ve la cuchara. Eso no se debe hacer. Debes colocarte enfrente y hablarle. Si la persona puede comer por sí misma, debes dejar que lo haga. Si comienza comiendo ella misma y, luego tú tienes que terminar dándole de comer, no pasa nada, deja que coma ella misma aunque sea solo un poco. Todo lo que esté relacionado con mantener su autonomía hay que potenciarlo”.

A Sofía se le ha pasado el tiempo volando, pero debe regresar a su casa. Su madre se ha quedado con su tía y debe volver ya.

-“No te preocupes, quedamos otro día y te explico cómo puedes que organizar las tardes”, le tranquiliza Alba.

Sofía camina deprisa, con seguridad. Está deseando llegar a casa y poner en práctica todo lo que le ha enseñado Alba.

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