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Cómo conseguir que mi madre se lave los dientes

La mala higiene dental afecta negativamente a la salud de una persona con demencia

Cuántas veces sentimos molestias en la boca que nos impiden disfrutar de la comida. Desde evitar comer por un lado hasta dejar de tomar líquidos muy fríos. Aunque molestos, son inconvenientes que sabemos manejar. Pero ¿qué ocurre si estas molestias afectan a una persona con demencia que no es capaz de expresar lo que le pasa? Quizá esas alteraciones del comportamiento, que puede mostrar un día, puedan ser provocados por esos dolores.

Ocuparse de que la persona a la que cuidamos mantenga una buena higiene dental puede ser una tarea difícil, pero no hacerlo puede tener consecuencias muy negativas para su salud. Algunos de los medicamentos que toman nuestros seres queridos pueden provocar sequedad en la boca. Es el caso de los descongestionantes, antihistamínicos, analgésicos, diuréticos y antidepresivos, que pueden reducir el flujo de saliva, según la Clínica MayoEsta circunstancia puede incidir negativamente en el estado de sus dientes, dado que si no se genera suficiente saliva, la placa puede acumularse y afectar a las encías, producir una infección oral y provocar caries. Una mala higiene dental, además, puede contribuir a que una persona con demencia sufra determinadas afecciones, como la endocarditis, una infección del revestimiento interno del corazón, y enfermedades cardiovasculares.

Cómo puedo saber si mi ser querido podría tener problemas dentales

Según Alzheimer Society, existen algunas señales que nos pueden indicar que hay algún problema en la boca:

-Si cuando intentamos alimentar a nuestro ser querido, rechaza los alimentos, especialmente, la comida caliente, fría o dura

-Cuando tira de su cara o de la boca

-Cuando no quiere ponerse la dentadura postiza

-Si se muestra inquieto, emite gemidos o tiene problemas para dormir

-Si cuando se lava la cara o se afeita, frunce el ceño

-Cuando se muestra agresivo o irritado

Cómo conseguir lavar sus dientes

-Es conveniente que sea nuestro propio ser querido quien se limpie los dientes. A veces, basta con poner la mano sobre su mano para poder guiarlo. Otra opción es situarse frente al espejo y empezar a lavarse los dientes con la idea de que él le imite.

-Es conveniente usar agua tibia para enjuagar su boca. A medida de que las personas envejecen, las encías retroceden, dejando la raíz expuesta. Los alimentos fríos podrían provocarles dolor.

-En la fase temprana de la demencia, se pueden utilizar razonamientos para convencer a nuestro ser querido para que se lave los dientes. Pero más adelante, esto ya no será posible. Cuando llegue ese momento, puede ser suficiente dar indicaciones sencillas, de forma pausada y respetuosa. Antes de repetir el mensaje, hay que dejar suficiente tiempo para que procese la información que le acabamos de dar. Lo que no se puede hacer es hablarle como si fuera un niño. Una persona con demencia puede olvidar el nombre de su marido o de su esposa y el de sus hijos, pero nunca olvida que es un adulto. Este tipo de comunicación provoca rechazo en nuestros seres queridos.

-Nunca intente abrir su boca a la fuerza. Si en ese momento, no está receptivo, inténtelo en otra ocasión.

-No hay que mostrarse rígido con los hábitos de higiene. Aunque lo más indicado es lavarse los dientes por la mañana y, por última vez, antes de acostarse, se puede intentar en los momentos en los que se encuentre más tranquilo. Incluso, a veces, cambiar de sitio puede favorecer esta tarea. En vez de intentarlo siempre en el baño, se puede probar en la cocina.

-Es conveniente utilizar un cepillo pequeño para poder acceder a todos los dientes. En el caso de que lo rechazara, se puede probar con seda dental. Hay soportes en los que se pone el hilo dental y así puede ser más fácil que nos deje limpiarle la boca. Otra opción es utilizar los cepillos interdentales, con los que podemos limpiar diente a diente. También existen unas esponjitas empapadas en una solución dental, con las que todavía es más sencillo lavarle la boca. Puede utilizar bastoncillos de algodón o un dedo envuelto en una gasa. Si cree que su ser querido ya no le comprende, muéstrele primero, en sí mismo, lo que va a hacer.

Si tiende a tragarse la pasta de dientes, una opción es hacer su propia pasta de dientes casera con bicarbonato de sodio y agua.

-En el caso en que todavía pueda colaborar, situarse por detrás de él, en un lado, e intentar guiar su movimiento con el cepillo, mientras él puede observar lo que está haciendo en un espejo, suele ser una opción efectiva.

-Las técnicas de distracción también pueden facilitar el proceso. Hay que intentar recordar aquellas actividades que le gustan. Por ejemplo, cantarle su canción favorita, mientras le lavamos los dientes. O hablar de alguno de sus hobbies.

-No hay que olvidar que su resistencia podría estar provocada por tener una infección.

Además de establecer unas rutinas para no descuidar la higiene dental de su ser querido, es conveniente que controle el consumo de azúcar y consiga que beba mucha agua, porque de esta manera ayudará a mantener su boca limpia. Comer queso también puede ayudar a proteger la boca, dado que al contener álcali, crea una protección natural contra los ácidos que provocan la caries y, además, ayuda a reconstruir el esmalte dental. Para lograr este objetivo, el queso Cheddar es el mejor mientras que el brie o el feta no ayudarán mucho.

Cómo se lavan los dientes correctamente

-La recomendación más importante es recordar que las bacterias se depositan, sobre todo, entre la encía y el diente, por lo que es importante recordar que hay que mover el cepillo de forma que se elimine la placa. Para la limpiar la cara externa del diente, lo mejor inclinar un poco el cepillo (unos 45 grados) y hacer con el cepillo movimientos circulares para conseguir eliminar la placa. Hay que realizar movimientos suaves para no dañar al diente. Es preciso limpiar todos los dientes, no hay que olvidarse de ninguno. Por eso hay dentistas que recomiendan comenzar por el final de la boca e ir limpiando cada diente hasta llegar al otro extremo. Lo que no se debe hacer es cepillarse los dientes como muchas veces hemos visto en la películas, moviendo el cepillo como si estuvieras serrando. Esta técnica no es efectiva porque las cerdas del cepillo no limpian la parte en que se concentra la placa, entre los dientes y entre los dientes y la encía.

-Para limpiar la parte interna de los dientes frontales, hay que inclinar el cepillo verticalmente y realizar movimientos hacia arriba y hacia abajo.

-También que limpiar la cara interna del resto de los dientes y seguir el mismo procedimiento que hemos explicado antes. Inclinar un poco el cepillo (unos 45 grados) y hacer movimientos circulares.

-No podemos olvidar la superficie de los dientes con la que se muerde. Seguiremos la misma técnica: movimientos circulares y pequeños para llegar a todos los dientes.

-Los dientes se deben lavar, por lo menos, dos veces al día por la mañana y por la noche. Para hacerlo bien, hay que dedicar a esta tarea por los menos dos minutos. Poner una canción mientras lo hacemos puede hacer más agradable esta rutina. Una vez al día hay que pasar la seda dental entre los espacios que hay en cada diente o podemos utilizar los cepillos interdentales.

-Cuando acabemos de lavarnos los dientes, se debe cepillar suavemente la lengua para eliminar las bacterias. Hay que reemplazar los cepillos de dientes al cabo de 3 o 4 meses, antes de que las cerdas se deshilachen. Un vez utilizados, el cepillo se debe lavar con agua y dejar que se seque al aire.

A pesar de todos estos cuidados, una vez al año deberíamos acompañar a nuestro ser querido al odontólogo.

 

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