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Moderada 21 diciembre de 2021

Cómo evitar conflictos familiares en reuniones señaladas

Entre las principales recomendaciones se encuentran aceptar la realidad y mantener la calma ante las provocaciones

Las Navidades son el periodo en el que más nos reunimos. Y, pese a esa imagen asociada con la felicidad, es la época en que más conflictos familiares se producen. Cuando se cuida a una persona con alzhéimer, estas fechas pueden resultar especialmente complicadas. En este artículo podrás reconocer muchas de estas situaciones y te mostraremos cuál es la mejor actitud para enfrentarte a ellas.

Llegan las Navidades y a Sofía se le pone un nudo en el estómago. Por un lado, se siente atraída por el barullo, por esa especie de alegría prefabricada que la transporta a la infancia, cuando las Navidades eran uno de los periodos más felices de su vida.

Pero, por otro, le asustan. En esas fechas se han producido algunos de los conflictos familiares más amargos. Incluso, cuando las emociones no han estallado, el sabor de muchos de los encuentros han destilado rabia y resentimiento. A veces esas reuniones familiares le han supuesto tanto estrés que durante días no ha parado de dar vueltas y vueltas a todo lo que había ocurrido.

Sin embargo, este año quiere que este periodo sea distinto. Quizá esta nueva actitud sea fruto de una madurez que ha desarrollado desde que se encarga de cuidar a su madre con alzhéimer.

Desde que aprendió a aceptar su enfermedad, que no fue fácil, ha sido capaz de asumir, por ejemplo, que algunos de sus hermanos jamás colaborarán en la misma medida que ella lo hace.

Que su cuñada siempre intentará que ella pase un mal rato: habrá reproches y comentarios hirientes.

Que en la comida de Navidad no se tendrá en cuenta las necesidades de su madre.

Una vez que ha admitido estas realidades, Sofía se pregunta qué podría hacer para que estas fiestas fueran mejores que las anteriores.

Lo cierto es que lo que le ocurre a Sofía, le sucede a muchísimas familias. A pesar de las imágenes que vemos en Instagram, en Facebook, en los vídeos de Youtube, en las portadas de las revistas o en los programas en televisión, empeñados en reproducir escenas idílicas de familias perfectas, la realidad es muy diferente. Sería mucho más saludable si observáramos esas imágenes como lo que son: solo un cuento más de Navidad.

Daily Caring, considerado por Stanford Medicine como uno de los mejores blogs estadounidenses dedicados al cuidador, ofrece varias recomendaciones para afrontar con éxito este periodo.

Para empezar se pone en su piel y describe sin pudor muchas de esas violentas situaciones, desgraciadamente, tan comunes. Solo el hecho de saber que no eres el único, que ha tenido que pasar por momentos tan difíciles, produce un gran alivio.

Consejos para abordar situaciones difíciles durante las reuniones familiares

-Qué podemos hacer si nuestros familiares no nos invitan a celebrar con ellos algunas de las fechas más señaladas.

-Qué podemos hacer si nuestros familiares nos invitan, pero no tienen en cuenta la situación real en la que se encuentra nuestro familiar con alzhéimer.

-Cómo les podemos explicar que nuestro familiar ya no puede participar de ciertas tradiciones familiares.

-Qué podemos hacer cuando nuestra familia nos acusa de que creamos dificultades o de que protegemos excesivamente a la persona a la que cuidamos.

Daily Caring nos da tres consejos para lidiar con este tipo de dificultades y con otras similares.

-En primer lugar, debemos restablecer nuestras expectativas. ¿Qué significa esto?

Que hay que ser realista y no esperar que tu hermano, por ejemplo, que no ha llamado en todo el año, visite a tu madre durante las vacaciones. O que tu hermana, que siempre viene a mesa puesta y pone pegas a todo, te ayude a preparar las comidas de Navidad.

Aceptar la realidad, impedirá que sueñes con un milagro. A partir de ahí, podrás hacer tus propios planes. El objetivo es eliminar la incertidumbre. De esta manera, se reducirá el estrés y podrás disfrutar de las Navidades, de las verdaderas Navidades.

-Segundo, tenemos que establecer las expectativas de la persona a la que cuidas.

A pesar de las dificultades que plantean algunos miembros de la familia, queremos que nuestro familiar sienta el cariño y participe de estas fiestas.

Si se produce algún cambio de última hora, y tu familiar todavía puede afrontar y entender estas modificaciones, tienes que informarle con antelación para que no le pille desprevenido.

Si, por ejemplo, tu hermana acaba de llamarte pidiéndote que no lleves a vuestro padre a la comida de Navidad porque no puede soportar ver el estado en que ahora se encuentra, quizá decirle una “mentira” puede ser la mejor opción. Unos días antes de la comida, podrías comentarle que tu hermana y su familia se han puesto enfermos, y que el médico les ha recomendado permanecer en cama.

Puede que la noticia entristezca a tu padre, pero seguro que le hará menos daño que saber que tu hermana no quiere que vaya a su casa.

-Tercero, excluir a las personas tóxicas.

Hay momentos en los que hay que tomar decisiones y establecer límites. Si sabemos que en nuestra familia hay miembros malos y desagradables, que solo hacen daño, y que cuando están con nuestro ser querido solo le hacen pasar un mal rato, hay que saber decirles no. La mejor opción es no invitarles.

En el caso de que se molesten, siempre se puede buscar una buena excusa. Puedes argumentar que lo sientes muchísimo, pero que el estado de salud de tu padre no le permite estar rodeado de mucha gente. Y puedes finalizar la conversación proponiéndoles que quizá más adelante se podría organizar una visita.

Cómo enseñar a los demás a relacionarse con nuestro ser querido

Para cuidar a nuestro familiar con demencia hemos tenido que aprender a relacionarlos con él, pero las personas, que solo le ven ocasionalmente, no saben cómo interpretar sus cambios de comportamiento o cómo comunicarse con él.

Esta falta de conocimiento puede llevar a estas personas a pensar que nuestro ser querido se conduce de manera extraña para molestarles o a no entender por qué no les reconoce o a no saber cómo dirigirse a él.

Desconocer cómo actúa la enfermedad es posible que les provoque un enfado irracional hacia la persona con demencia porque no controlan la situación. También puede que no la traten bien porque no saben cómo hacerlo.

Por ello, redactar una carta o un e-mail, previo a la reunión familiar, explicándoles la situación actual en la que se encuentra tu ser querido, y darles algunas pistas sobre cómo deben comportarse, puede ayudar mucho a que las veladas se desarrollen con tranquilidad.

Qué puedes comunicar con antelación a tus familiares:

-Por ejemplo, que tu padre ha experimentado una pérdida considerable de peso.

-Que ahora necesita una silla de ruedas o un andador para poder moverse.

-Que debido a su incontinencia, usa pañales para adultos.

-Que ya no puede comer o usar el baño por sí mismo.

-Algunos de los problemas de memoria o cognitivos más frecuentes.

Daily Caring propone un modelo de e-mail o carta, que se puede adaptar a la situación de cada persona con demencia, con el fin de facilitar esa comunicación.

Borrador de carta

Hola XX:

Te escribo para explicarte cuál es el estado actual de papá. Ambos tenemos muchas ganas de verte, pero he creído conveniente avisarte de que cuando vengas observarás que está muy cambiado.

Su médico me han comunicado que este tipo de cambios son muy comunes en personas con demencia, a pesar de que reciban el tratamiento conveniente, como es el caso de papá.

Cuando vengas, observarás que ha perdido peso y está más frágil. Para moverse utiliza un andador y se altera mucho si en el lugar en el que se encuentra hay mucho ruido. Tiene problemas para pensar con claridad. Si observas que tiene un comportamiento extraño, no te debes alterar ni pensar que lo hace para molestarte. Nada más lejos de la realidad. Si actúa de una forma extraña es debido a la enfermedad.

Por eso, no te ofendas si papá no recuerda quién eres o te confunde con otra persona. Pero te aseguro que a él le gusta que estés con nosotros. Puede que al cabo de un rato no recuerde tu nombre, pero esa sensación que tendrá después de pasar un rato contigo permanecerá con él mucho más tiempo.

Por favor, trata a papá como lo hacías antes. En su interior, él sigue siendo el mismo, aunque no pueda expresarse. Papa disfruta de las sonrisas, de las caricias y de tus cálidos abrazos.

La enfermedad de Alzhéimer provoca reacciones sorprendentes. Cuidar de una persona con demencia es un trabajo duro y trato de hacerlo lo mejor posible. Sé que con tu apoyo y comprensión pasaremos unas buenas Navidades.

Te mando una foto actual de papá. También te envío unos artículos que te pueden resultar útiles para entender mejor su enfermedad.

Qué son los trastornos de comportamiento y cómo abordarlos

Cómo manejar los trastornos de conducta de una persona con alzhéimer

Tras esta carta, te proponemos algunas recomendaciones para que los encuentros familiares se desarrollen con normalidad.

Consejos para organizar las visitas en Navidades

En el caso de que tus familiares hayan mostrado interés por visitar a su ser querido, estas tres sencillas recomendaciones te podrán ser de utilidad.

  1. Que el número de personas, que visitan a la vez a tu ser querido, no exceda de dos. Demasiados invitados puede resultar abrumador.
  2. Organiza la visita a la hora del día en que tu ser querido se encuentra más activo.
  3. Minimiza las distracciones con el objeto de obtener un ambiente tranquilo y silencioso. Durante el encuentro, apaga la televisión o la música. Si las visitas han venido acompañadas de otras personas, pídelas, por favor, que esperen viendo, por ejemplo, la televisión en otra sala. De esta forma tu ser querido podrá sentirse más cómodo con la persona que le ha venido a visitar.
  4. Respeta los gustos que tu familiar tiene en esta etapa y participa con él en actividades que le interesen. Por ejemplo: si el momento en el que le visitas coincide con su paseo diario, acompáñale y disfruta con él de ese rato. Si, en cambio, está realizando otras actividades, interésate por ellas e intenta participar. De esta manera, evitaremos romper su rutina, le trasmitiremos nuestro interés por las actividades que lleva a cabo y aumentaremos su autoestima. Para una persona con demencia, la rutina es muy importante para mantener su estabilidad. Por eso, debemos intentar no romperla.

Sin embargo, puede ocurrir que, a pesar de tomar todas estas precauciones, se produzcan momentos de tensión durante los encuentros familiares. Para dejar de temerlos, nos tenemos que preparar.

Tres formas efectivas para responder a las personas que critican nuestra labor como cuidadores

Cuando te encargas de cuidar a tu ser querido, lo mínimo que esperas de tus familiares es comprensión y agradecimiento. Sin embargo, esto a veces no ocurre, es más, algunos de ellos se sienten con derecho a criticarte.

En ese momento, Sofía siente que esas palabras son la gota que colma el vaso, y no puede evitar gritar y echar en cara a esa persona su falta de apoyo.

Pero cuando las aguas vuelven a su cauce, reconoce que ese desahogo no le impide seguir sintiéndose mal porque, entre otras cosas, la ira no la dejó expresar todo que quería decir. Recuerda los gritos, los exabruptos, pero reconoce que el mensaje fue torpe.

Por eso, se ha prometido que la próxima vez lo hará mejor. Cuando un familiar la critique y le diga cómo tiene que cuidar a su padre, ella contará hasta 10 e intentará dar alguna de estas posibles respuestas.

-Reconoce la preocupación de la otra persona y pregúntale qué puede sugerir en su lugar

Cuando alguien critica cómo haces algo, automáticamente te pones a la defensiva. Esta actitud provocará una pelea a gritos, que te dejará muy alterada, pero que no evitará que las críticas se repitan.

La próxima vez prueba con una actitud distinta: reconoce la preocupación de la otra persona y pídele alguna sugerencia para mejorar. Puede que no te interese escuchar la opinión de su familiar, pero esta respuesta le sorprenderá y cambiará el tono de la conversación.

Ejemplo:

Su hermana le acaba de decir: «¿Por qué le has dado un trozo de bizcocho a mamá justo antes de cenar? No has visto lo delgada que se está quedando. Seguro que luego no tendrá ganas de cenar. Además, tanto dulce no es nada bueno. ¿No sabías eso?»

Posible respuesta de Sofía: Ya veo que te preocupa el estado de mamá. De hecho, también a mí me preocupa lo inapetente que está. El otro día se lo comenté al médico, le dije que apenas comía. Y él me recomendó que le ofreciera cualquier alimento que le guste, incluso, si son dulces. Me dijo que eso es mejor que no obtener suficiente nutrientes. ¿Tú te acuerdas de otros alimentos que le gusten a mamá?

-Repite la crítica para mostrarle a esa persona cómo te has sentido

Hay personas que pueden hacer mucho daño con sus comentarios, pero que, sin embargo, no se dan cuenta del dolor que provocan.

Una estrategia para que sean conscientes del daño que producen al hablar es repetir con calma sus palabras.

Ejemplo 1:

Tu hermano te dice. “Lo siento, pero no te puedo ayudar, porque tengo muchísimo trabajo”

Podrías contestarle: “Yo también siento que no valores mi tiempo y que des por sentado que siempre tengo que ser yo quien que se ocupe de papá porque tú siempre estás muy ocupado para visitarle”.

Ejemplo 2.

Tu hijo mayor dice: ¿Por qué llevas a papá a un centro de día? Ese lugar no le viene bien. No ves que él no está como las otras personas. Debería quedarse contigo en casa. Además, tú no sales nunca.

Podrías contestarle: Me molesta mucho cuando me dices qué cosas debería hacer con él cuando no sabes ni quieres informarte sobre la enfermedad que tiene.

Ejemplo 3.

Esta cocina no es ni la sombra de lo que ha sido. Tu madre siempre la tenía como una patena. ¿Por qué no intentas tenerla tan limpia como tu madre?

Podrías contestarle. Con estas palabras lo único que me transmites es que no valoras nada lo que hago por mi madre. Solo te fijas en las cosas que no hago y no en las que hago.

-Defiéndete con amabilidad

Algunos comentarios están fuera de lugar y, en esos casos, tienes que aprender a defenderte. El truco consiste en hacerlo con calma y con amabilidad.

Si lo haces de esta manera, es más probable que la persona que te ha herido te escuche y se lo piense dos veces antes de volver a herirte.

Ejemplo:

Tu hermano te dice. “Está claro que no cuidas a mamá como deberías. Ni siquiera la bañas todos los días. No recuerdas lo mucho que le gustaba estar siempre limpia”.

Podrías contestarle: “No estoy descuidando a mamá. Las personas con alzhéimer, como mamá, muchas veces desarrollan un miedo a bañarse. Para evitar que se altere, el médico me ha recomendado que lo haga solo dos veces por semana. Mamá está limpia porque le cambio la ropa cada día, además, está bien alimentada y cuidada”.

Sofía ha estudiado todas estas sugerencias. Sabe que conocerlas le ayudarán a sortear las dificultades que se producen en estas fechas. También sabe que es posible que sepa “torear” algunos de los posibles conflictos, pero no cree que sean una solución mágica para todos problemas.

Sin embargo, reconoce que está en el camino correcto y que con la práctica sabrá salir airosa de estas situaciones. Con el tiempo las Navidades se convertirán en lo que siempre deberían haber sido: un periodo para disfrutar con las personas que queremos. Nada más.

Referencias:

-Caregiving during the holidays: 6 tips for dealing with difficult family. Dailycaring.com

-Prepare family before holiday visits with seniors. Dailycaring.com

-3 effective ways to respond to caregiver criticism. Dailycaring.com

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