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Cómo enseñar a mamá a tragar otra vez

Terapia para favorecer el proceso de deglución

Sara disfrutaba dando de comer a su madre. Era un momento íntimo, que solo les pertenecía a ellas. Mientras le daba el puré, a veces, le cantaba. Le gustaba ver su rostro, las ganas que ponía en cada bocado; le gustaba ver sus ganas de vivir. Pero, a medida que la demencia avanzaba, ese pequeño ritual se fue complicando más y más.
 
Los frecuentes atragantamientos y el hecho de que la comida se le quedara detenida en la boca, hizo que ese momento se convirtiera en uno de los más temidos. Ver a su madre toser, con problemas para respirar, sin que ella pudiera hacer nada era una de las experiencias más angustiosas por las que había pasado. Así que cuando le recomendaron llevarla a un logopeda (un profesional que se encarga de tratar, entre otros trastornos, la comunicación, el lenguaje, el habla y las funciones orales asociadas -respiración, masticación y deglución-) pensó que quizá podría ser una buena idea.
 
En pacientes con demencia, la dificultad para tragar, conocida como disfagia, puede ser debida a que partes del cerebro, que coordinan los músculos responsables de este proceso, han sido dañadas. La persona puede tener dificultades para formar en la boca el bolo alimenticio, es decir, la porción de comida que debe tragar o para que el bolo se desplace desde la boca hasta el estómago. Este trastorno, que dificulta que el paciente lleve una dieta adecuada, afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la Guía de diagnóstico y tratamiento nutricional y rehabilitador de la disfagia orofaríngea, de un 30 a un 82% de los pacientes con enfermedades neurológicas y neurogenerativas sufren este tipo de problemas. Entre las personas mayores que viven en centros residenciales, se estima que el porcentaje es de un 78%, y entre los ingresados en un hospital general, es de un 44%.
 
El logopeda puede facilitar este proceso modificando el tipo, el tamaño y la consistencia de la comida. Además, puede sugerir suplementos nutricionales como batidos, zumos o sopas que sean más fáciles de tragar y que estén enriquecidos con nutrientes. También favorece la deglución mediante cambios de postura y ejercicios que refuercen los músculos utilizados. Ambas estrategias mejoran el proceso de deglutir y reducen el riesgo de que la comida se cuele accidentalmente en la tráquea, en lugar de en el esófago, y que luego llegue a los pulmones (este proceso se denomina aspiración y puede poner en peligro la vida del paciente).
 
Según la revisión de múltiples estudios, Disfagia en los mayores: manejo y consideraciones nutricionales, existe una estrecha relación entre la capacidad de deglución (el paso de los alimentos desde la boca hasta el estómago) el estado nutricional y la salud del paciente. Por lo tanto, facilitar este proceso no solo favorece la ingesta de alimentos y líquidos sino que mejora el estado nutricional y la prevención de enfermedades, como la neumonía. De hecho, las muertes por neumonía debido a la aspiración de sólidos y líquidos están aumentando. Actualmente está en el puesto 15 en la lista de las causas más frecuentes de mortalidad, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU. 
 
El Royal College of speech and Language Therapists de UK establece que la terapia de un logopeda debe perseguir los siguientes objetivos:
  
-Realizar una evaluación detallada y precisa para diagnosticar cuál es el origen de la disfagia.
-Asegurar que la función de deglutir se realiza de una forma segura para reducir o prevenir la aspiración.
-Teniendo en cuenta los gustos del paciente, conseguir proporcionarle la mayor calidad de vida.
-Colaborar con el resto de los profesionales sanitarios para lograr que el paciente esté bien alimentado e hidratado.
-Estimular el proceso de tragar del paciente mediante ejercicios motores, sensoriales, técnicas para tragar y posturas adecuadas.
 
La terapia MDTP (McNeill Dysphagia Therapy Program)
 
Estudios recientes, recogidos en la revisión Disfagia en los mayores: manejo y consideraciones nutricionales, señalan mejoras fisiológicas en la fuerza, el movimiento y el momento de la deglución de los pacientes tras la utilización de la terapia MDTP.
 
Fue un paciente, Hannibal McNeill, quien, en el 2004, se ofreció voluntario para investigar esta nueva terapia para la disfagia. Hannibal llevaba tiempo sufriendo este problema tras ser tratado de un cáncer de lengua y sufrir un ictus. Este programa le permitió volver a su dieta habitual.
 
La MDTP es una terapia que trabaja todo el mecanismo de deglución. No se basa en repetir una y otra vez una actividad o técnica, sino que, tras analizar la situación del paciente, desarrolla las capacidades fisiológicas que todavía conserva para mejorar la fuerza, la velocidad y la coordinación. Mediante los ejercicios de tragar que debe realizar el paciente, se va poniendo a prueba este mecanismo. A medida que el paciente va progresando, los ejercicios se vuelven más difíciles.
 
La bloguera Beth Britton, al igual que Sara, no dejó de luchar para mejorar la calidad de vida de su padre, que sufría una demencia en fase avanzada. Tras ser ingresado en el hospital con una infección pulmonar por una aspiración, visitó a un logopeda. “Nos dio excelentes consejos que mejoraron la calidad de vida de mi padre y me aportaron confianza a la hora de cuidar de él”, afirma.
 

 
 

2 Comentarios

  • Yo estoy padeciendo ahora. Se me queda la comida y tengo que acompañarla con agua. Tengo la lengua como adormecida, no noto el sabor real de los alimentos. Estoy en espera de un Tac.

    • Querida María Teresa: Muchas gracias por tu confianza. En cuanto a tu comentario, creo que has hecho muy bien en acudir a tu médico. Espero que la prueba de Tac vaya bien. Un cordial saludo.

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