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Leve 5 diciembre de 2019

Combatir la inflamación en los 50 mejora la salud del cerebro en los 60

Varios estudios apuntan a que existe una relación entre sufrir inflamación sistémica en la mediana edad y experimentar un declive cognitivo 20 años más tarde

Según Keenan A. Walker, un experto en inflamación de la Escuela de Medicina Johns Hopkins, tomar medidas para combatir la inflamación en la madurez podría tener una recompensa en el futuro. “Las cosas que hagas en tus 40 y 50, probablemente, tengan un efecto sobre la salud de tu cerebro cuando tengas 60 o 70”, asegura.

Esta recomendación se basa en los resultados de dos estudios, que ha llevado a cabo el equipo de este investigador, en los que se han analizado los efectos de la inflamación en la mediana edad.

En el estudio más reciente, publicado este año en la revista Neurology, el experto investigó si existía una asociación entre sufrir inflamación sistémica en la mediana edad y experimentar un declive cognitivo 20 años más tarde.

Para ello, los investigadores tomaron datos de 12.336 participantes, cuya edad de partida estaba en unos 57 años, procedentes del estudio Riesgo de Aterosclerosis en Comunidades. En la primera visita, les midieron varios marcadores en sangre y crearon una puntuación compuesta para asignar a cada participante una valoración. En la segunda visita, se midió la proteína C reactiva (un indicador clave de inflamación).

Posteriormente, se hicieron pruebas a los participantes para analizar el estado de sus habilidades cognitivas: memoria, nivel de rapidez a la hora de procesar información y fluidez verbal. Esta evaluación se llevó a cabo al inicio de estudio, entre los seis a nueve años más tarde y al final del estudio.

Los resultados mostraron que cuanto mayor era el número de factores inflamatorios, más acusado era el declive cognitivo de esas personas transcurridos 20 años. Las habilidades cognitivas de los participantes, que registraron los niveles más altos de inflamación, experimentaron un descenso de un 8 % más que las de las personas que tenían niveles más bajos de inflamación. En el grupo en el que se registraron los niveles más altos de proteína C reactiva, se observó un descenso de sus habilidades cognitivas del 12% más que en el que se habían obtenidos los niveles más bajos.

Estos datos van en la misma línea que un estudio anterior que realizó este mismo investigador en el 2018. En aquella ocasión, se analizaron datos de 1.500 participantes y, además de hacer un seguimiento de los niveles de proteína C reactiva, se les sometió a una resonancia magnética para observar el nivel de daño cerebral de la materia blanca, responsable de transmitir información entre las neuronas. Un daño en la materia blanca supone sufrir un deterioro cognitivo y puede conducir a la demencia.

Tras las pruebas, se encontró que el 90% de los participantes que habían sufrido inflamación crónica también mostraban en su cerebro un mayor daño en la materia blanca.

Los datos sugieren que la inflamación tiene que ser crónica,más que temporal, para producir daños importantes en la estructura cerebral que pudieran alterar las funciones cognitivas.

El equipo de investigación cree que los resultados muestran que existe una relación causal entre la inflamación crónica y el desarrollo de la demencia.

La inflamación crónica puede ser causada por una enfermedad cardiovascular, diabetes, insuficiencia cardiaca, hipertensión y enfermedades infecciosas, como la hepatitis C y el VIH.

La doctora Rebecca Gottesman, autora senior del estudio, afirmó que este trabajo es importante porque actualmente no existen muchos tratamientos para las enfermedades neurodegenerativas, y la inflamación puede ser un factor reversible que puede prolongar o prevenir el inicio de la enfermedad.

“Ahora las investigaciones quizá tengan que fijarse en reducir la inflamación para reducir el deterioro cognitivo y la neurodegeneración”, concluye.

La inflamación crónica y el alzhéimer

Se suele pensar que inflamación crónica es una inflamación prolongada, pero, en realidad, la inflamación crónica es una desregulación del sistema inmune. La inflamación crónica no solo causa enfermedades, sino que las empeora.

Las investigaciones sugieren que la inflamación crónica puede estar provocada por una acumulación de células (gliales) cuya función es ayudar a mantener el cerebro libre de desechos. Un tipo de célula glial, denominada microglia, se encarga de envolver y de destruir los residuos y deshechos en un cerebro sano. Pero en la enfermedad de Alzheimer, este tipo de células no hacen bien su trabajo y fallan a la hora de limpiar los distintos tipos de proteínas, incluidas las placas de beta-amiloide, involucradas en este tipo de demencia. Los expertos están intentando averiguar por qué la microglia falla a la hora de realizar está función.

Otro foco de estudio está relacionado con un gen denominado TREM2. Este gen se encarga de decir a las células microglia que eliminen las placas de beta-amiloide del cerebro y ayuden a combatir la inflamación en el cerebro. En los cerebros de las personas donde esté gen no funciona normalmente, las placas se acumulan entre las neuronas.

 

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