Te enseñamos

Moderada

Catorce consejos para disfrutar del baño

Cómo asear a una persona con demencia

Todas las mañanas, la misma canción.  “Vamos mamá, vamos al baño”. Su madre, entonces, se dejaba coger de la mano, mientras su hija Concha la conducía al lavabo. Pero ese era el principio de una sonata que nunca se sabía como iba a terminar. El momento cumbre era cuando le ayudaba a desvestirse y comenzaba a lavarla, ahí podía suceder cualquier cosa. Generalmente, oposición total.  Su madre no dejaba de repetir que ya se había lavado y que la dejase en paz. Como Concha no cedía, ella amenazaba con vomitar. Igual, igual que cuando ella era pequeña y no quería comer lo que su madre le había preparado. Al fin y al cabo, pensaba Concha, mientras sonreía por dentro, tenían muchos genes en común.
 
Ir al baño suele ser un momento de ansiedad, tanto para la persona con Alzheimer u otro tipo de demencia como para el cuidador. No es extraño. Depender de alguien para poder llevar a cabo estas actividades tan íntimas, que toda la vida has podido realizar solo, no es fácil.  Por eso, en esos momentos, hay que ser especialmente discreto e intentar preservar la intimidad de la persona. Siguiendo estos 14 puntos intentaremos que este momento sea lo menos tenso posible.
 
1. Hay que tener siempre en cuenta los gustos de la persona a la que estamos ayudando.
2. Debemos animarla a que siga haciendo por sí misma el mayor número de cosas posibles.  Por ejemplo, podemos empezar a lavarnos los dientes para que nos imite.
3. Las personas mayores pertenecen a un época en la que la ducha diaria no era habitual. No les forcemos.
4. Respetemos sus rutinas, su forma de asesarse.
5. Tratemos de estimularles. Quizá, si le acercamos un peine, se anime a cepillarse el pelo.
6. El aseo trascurrirá en más armonía si les involucramos en las decisiones. Por ejemplo, les podemos preguntar cómo quieren el agua: ¿templada o caliente?
7. Muy importante, hay que secarles bien para evitar que aparezcan llagas u hongos. Si les sentamos sobre una toalla o si les ponemos un albornoz, esta tarea podría ser más fácil.
8. Tenemos que ser escrupulosos con mantener su privacidad. Es nuestra forma de mostrarles respeto. ¿Cómo? Evitando dejarles completamente desnudos. Podemos lavarles una parte del cuerpo y dejar el resto cubierto con una toalla.
9. A veces depende del sexo de la persona que les ayuda en el aseo, si se trata de una mujer o un hombre.
10. Si vemos que la persona no se relaja puede ayudar emplear técnicas de distracción. Por ejemplo, hablándoles de otra cosa.
11. En ocasiones, ir al baño les da miedo porque temen caerse.
12. Puede ocurrir que tengan miedo al espejo porque ya no reconocen su propia imagen.

13. O que no les guste que les mojen la cara.
14. Es conveniente colocar en los grifos una válvula termostática para evitar que se quemen si los manipulan. 

Pero lo más importante es observar porque cada persona con demencia es diferente: no existe una fórmula mágica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados