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Moderada

Ay, pero ¿por qué me pones tanta comida?

Comida y bebida

Para Ina, la hora de la comida era un suplicio. Nunca tenía hambre. Su hijo Pablo siempre la animaba a comer un poco más y ella, que hasta entonces había sido muy obediente, se rebelaba.  “¿Por qué me pones tanto?”, solía quejarse.  Pero, como era tan disciplinada, hacía caso a su hijo y terminaba comiéndoselo todo.  No dejar nada en el plato todavía permanecía grabado en su cerebro como una obligación que debía cumplir a rajatabla. Ahora, Ina ya no es capaz de recordar lo que ha tomado ni puede cocinar, pero, sorprendentemente, come mejor que nunca. No es un caso aislado. Según la demencia se va a abriendo paso, los gustos de las personas pueden cambiar. Como en el caso de Ina, que pasó de no probar los yogures porque le resultaban ácidos a tomárselos sin azúcar. De ser una fan de todo tipo de caldos a encontrarles aburridos. Sus hijos aprendieron a dejar de recordarle sus gustos del pasado y a permanecer atentos a sus nuevas preferencias. Lo importante es que las personas sigan una dieta equilibrada que les permita mantener un tono activo y optimista.  ¿Cómo lograrlo? Os proponemos algunas pistas:
 
1. Dejémosles sus galletas favoritas o una piezas de fruta al lado de donde acostumbran a sentarse. De esta forma, será más fácil que coman si tienen problemas para ello.
2. Podemos colocar dibujos o fotografías de los alimentos que guardamos dentro de los armarios para recordarles donde se encuentran.
3. Una nevera con puerta de cristal para que puedan ver lo que hay dentro, también podría ser útil.
4. Si la persona tiene una comida favorita, es mejor que la tome frecuentemente a que no coma lo suficiente.
5. Revisemos periódicamente el estado de los alimentos que hay en la nevera. Las personas con demencia pueden que no se acuerdan de comprobar las fechas de caducidad.
6. Si la persona cada vez se encuentra más confusa, usar fotos o dibujos de alimentos o comidas nos podría ayudar a saber qué comidas les pueden apetecer más. 

Hidratarse también es importante…
 

7. Algunos pacientes intentar tomar menos líquidos para evitar tener que ir al baño tan frecuentemente. Pero la deshidratación puede empeorar los síntomas de la demencia por lo que tenemos que animarles a que beban abundantemente. Un truco: deje vasos tapados de agua o zumo en los lugares del domicilio que más frecuenta. 
8. Cuando estemos que ellos, bebamos en abundancia para animarles a hacer lo mismo y ayudémosles a ir al baño.
9. Por la tarde, sin embargo, reduzcamos la cantidad de líquidos para evitar los problemas de incontinencia durante la noche. 

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