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Apraxia: qué es, causas, síntomas, tipos y diagnóstico

Este trastorno, provocado por una lesión en el cerebro, impide que la persona puede llevar a cabo un movimiento, aunque sea capaz de hacerlo

La apraxia es un trastorno motor que impide que la persona puede realizar un movimiento, a pesar de que tenga la capacidad para hacerlo. Es como si el cerebro se declarara en huelga y decidiera no trasmitir las órdenes al músculo implicado para poder ejecutar el movimiento que le ordena la persona.

En este artículo, te explicamos en qué consiste la apraxia, por qué se produce, cuáles son los síntomas, cómo se diagnostica y los diferentes tipos que se pueden dar.

Tony descubre que sufre apraxia

Tony, un peluquero jubilado de 72 años, fue observando cómo los movimientos de su mano izquierda se volvían torpes, tanto que ya no podía peinar a su esposa.

Comenzó a tener problemas para abrocharse el cinturón. Atarse los cordones de los zapatos cada vez era más difícil y no digamos abrocharse la camisa. Con el tiempo, le fue imposible usar los cubiertos para comer.

Su propio comportamiento le sorprendió todavía más cuando un día su mujer le pidió que sonriera y no pudo. Lo intentó y fue incapaz.

A pesar de que estos extraños síntomas se iban sumando, tardó cinco años hasta que finalmente decidió ir al médico.

Durante la evaluación que le hizo el especialista, Tony apenas pudo escribir una palabra. Lo intentó, pero el lápiz casi no se movía entre sus dedos. Cuando el médico le solicitó que copiara un cubo que él había dibujado previamente, Tony ni lo intentó. Sabía que no podía hacerlo.

Luego se esforzó cuando tuvo que copiar un cuadrado, pero también fracasó. Se disculpó por no poder hacerlo.

Cuando de doctor le pidió que señalara su dedo índice no tuvo problemas, pero cuando le dijo que lo levantara, de nuevo, fue incapaz.

Tony sufría apraxia, y ese trastorno había logrado limitar mucho su vida. Su rostro reflejaba su frustración.

Apraxia: definición

Se trata de un trastorno motor, provocado por un daño en el cerebro, que impide que una persona lleve a cabo un movimiento cuando se le solicita, a pesar de que entiende lo que se le pide y quiere hacerlo. La persona tiene el deseo y las capacidades motora, sensorial y de coordinación, pero, simplemente, no puede ejecutar la acción.

Dependiendo del tipo de apraxia que tenga, a la persona puede que le sea imposible atarse los cordones de los zapatos o abrocharse los botones de la camisa.

¿Por qué se produce la apraxia?

La apraxia se produce porque existe un daño en la corteza frontal premotora de cualquiera de los hemisferios, en el lóbulo parietal inferior izquierdo y en el cuerpo calloso.

La apraxia es más evidente si el daño se produce en el hemisferio izquierdo, más que en el derecho, donde la lesión se suele relacionar con la afasia.

Los lóbulos parietales se encuentran cerca de la parte posterior y superior de la cabeza. A través del tacto, nos informan de los objetos que tenemos a nuestro alrededor. También de la posición y del movimiento de las distintas partes de nuestro cuerpo.

Debido al papel que tienen en el procesamiento de la información que obtenemos mediante los sentidos, en el razonamiento espacial y en las habilidades del lenguaje, sufrir un daño en el lóbulo parietal puede tener diversas consecuencias.

El pronóstico del paciente dependerá de dónde se localice la lesión y de su gravedad.

Si el daño se produce en el lóbulo parietal izquierdo, el paciente generalmente tendrá dificultades para comprender el lenguaje oral y escrito. Si la lesión se sitúa en el lóbulo parietal derecho, la persona tendrá problemas para orientarse espacialmente y de navegación (proceso para determinar una trayectoria que permite desplazarse de un lugar a otro).

Un daño en los lóbulos parietales puede provocar:

  • Dificultad para dibujar objetos.
  • Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha.
  • Desorientación espacial y dificultades de navegación.
  • Problemas de lectura.
  • Incapacidad para localizar las palabras para poder escribir.
  • Dificultad para las matemáticas.
  • Falta de conciencia de ciertas partes del cuerpo y del espacio circundante.
  • Incapacidad para centrar la atención visual.
  • Dificultad para planificar movimientos complejos.

El cuerpo calloso es una estructura que se encuentra en la zona más profunda del cerebro. Sirve para conectar los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. Si la persona sufre una lesión en esa zona, puede experimentar cambios en la percepción visual, trastornos en el habla y problemas de memoria.

¿Qué puede provocar que se dañen estas zonas del cerebro?

  • Un accidente cerebrovascular
  • Sufrir demencia
  • Enfermedad del Parkinson
  • Un tumor cerebral
  • Haber sufrido una lesión cerebral traumática
  • Hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro)
  • Síndrome corticobasal (un trastorno neurológico que provoca que el cerebro encoja y los nervios mueran)
  • Parálisis supranuclear progresiva (trastorno cerebral que afecta al equilibrio y al movimiento)

¿Qué síntomas y signos produce la apraxia?

  •  El principal síntoma es la incapacidad que tiene la persona de realizar un movimiento, a pesar de que no tiene ningún problema físico que lo impida.
  • La persona entiende lo que se le pide (que se mueva). Sin embargo, le es imposible hacerlo.
  • Sus movimientos son torpes, descontrolados, inapropiados.
  • Es muy común que realice movimientos involuntarios, sin que se proponga hacerlos.
  • La apraxia, a veces, va a acompañada de afasia (la persona pierde la capacidad para expresarse o comprender el lenguaje hablado o escrito).

¿Existen diferentes tipos de apraxia?

La apraxia se puede presentar en varias formas diferentes, dependiendo de la zona del cerebro que haya sido afectada.

  • Apraxia ideacional: se observa en personas que sufren un daño extenso en el hemisferio izquierdo y en personas que tengan demencia.

La persona se muestra incapaz para llevar a cabo un movimiento intencionado, tanto si intenta seguir una orden o como si responde a una acción automática.

Esta imposibilidad se debe a que el paciente no comprende lo que tiene que hacer o a que no retiene la tarea o a que no puede reproducir la secuencia de los movimientos requeridos. A menudo, puede realizar acciones aisladas que implica una tarea, pero no puede combinarlas para completar un acto.

El paciente, además, no puede explicar verbalmente los pasos necesarios para realizar una actividad o describir para que sirven los objetos y utilizarlos correctamente.

Por ejemplo, una persona está con un cepillo de dientes y la pasta dentífrica, y se le pide que se cepille los dientes. Puede poner la pasta en la boca o tratar de ponerla en el cepillo, pero sin quitar el tapón.

  • Apraxia ideomotora: se produce cuando la lesión se encuentra en el hemisferio izquierdo dominante.

Las personas afectadas por este tipo de apraxia son capaces de realizar movimientos si los hacen de forma automática, pero son incapaces de llevarlos a cabo si se les pide hacerlos. Y este trastorno se produce a pesar de que no tienen ningún problema con el lenguaje, la función sensorial y la motora.

Por ejemplo: si a la persona se le pide que se levante para coger algo, no podrá hacerlo. Si embargo, si se coloca un café en una mesa situada en el extremo de la habitación, y se le dice: “Tómate un café, por favor”, la persona cruzará la habitación y lo hará.

  • Apraxia bucofacial: se trata de un tipo de apraxia ideomotora que se caracteriza por las dificultades que tienen las personas para realizar movimientos intencionados, en los se necesitan ejercitar los músculos faciales relacionados con la boca.

Por ejemplo: cuando se le pide a la persona que apague una vela, no puede hacerlo. O silbar, guiñar un ojo o toser.

También puede tener problemas para producir una secuencia ordenada de fonemas que le permitan hablar.

  •  Apraxia conceptual: los pacientes desconocen para qué sirven los objetos.  Tienen problemas para relacionar objetos y acciones. Por ejemplo, no saben para que se utilizan las herramientas.

Este tipo de trastorno suele afectar a las personas con demencia y a las que presentan una lesión en la región posterior del hemisferio izquierdo.

  • Apraxia orofacial: Está considerada como un subtipo de la apraxia ideomotora. Se caracteriza por un deterioro de los movimientos que involucran la cara, la boca, la lengua, la laringe y la faringe.  Por ejemplo, cuando lanzas un beso.

Este tipo de apraxia puede darse junto con la apraxia de las extremidades.

  • Apraxia cinética de las extremidades: Incapacidad para realizar movimientos con destreza con un dedo, un brazo o una pierna. Por ejemplo, la persona no puede girar una moneda con el pulgar y el índice.
  • Apraxia verbal o del habla: genera problemas en la articulación de las palabras. La persona tiene dificultades para decir lo que quiere de manera coherente. El cerebro sabe lo que quiere decir, pero no puede planear ni establecer la secuencia correcta de los movimientos que se requieren para hacer los sonidos. Se suele confundir con la apraxia orofacial.

Otros tipos de apraxia:

  • Apraxia constructiva: dificultad para dibujar y construir objetos. La persona tiene dificultades para montar un mueble o dibujar en un papel.
  • Apraxia del párpado: la persona, a veces, es incapaz de abrir o cerrar los párpados de forma voluntaria.
  • Apraxia ocular: problemas para realizar movimientos oculares horizontales de forma voluntaria.
  • Apraxia del tronco o axial: dificultad para realizar determinadas posturas corporales.
  • Apraxia de piernas: problemas para realizar movimientos intencionados con los miembros inferiores.
  • Apraxia de la marcha: dificultad hacer movimientos coordinados con la parte inferior de las piernas, necesarios para poder caminar.
  • Apraxia al vestirse: incapacidad para poder vestirse.

¿Cómo se diagnostica la apraxia?

El médico pedirá al paciente que haga o imite determinadas tareas. Por ejemplo, usar un cepillo de dientes, unas tijeras o un destornillador. También, le solicitará que haga algunas acciones sencillas para comprobar si su cerebro procesa esa petición, como despedirse.

Después, le hará una exploración física para determinar si los síntomas se deben a una debilidad muscular o de las articulaciones. Evaluará la fuerza muscular, amplitud de movimiento, la coordinación y las facultades cognitivas.

Para determinar el tipo de apraxia, existen diversas pruebas. Por ejemplo, para la apraxia de extremidades superiores, se cuenta con Tulia.  Aunque este test también se utiliza para determinar si el paciente sufre apraxia.

Durante la evaluación, que dura unos 20 minutos, el médico mostrará diversos movimientos al paciente y le pedirá que los reproduzca con la mayor precisión. Algunas de las acciones son:

  • Poner el dedo índice encima de la nariz
  • Colocar la mano sobre la cabeza
  • Limpiar el polvo de tu hombro
  • Saludar como un soldado
  • Hacer el gesto de autostop
  • Peinar su pelo
  • Cepillar sus dientes
  • Usar las tijeras
  • Rascarse la cabeza
  • Lanzar un beso
  • Decir adiós

El médico también preguntará a los familiares si el paciente tiene problemas para utilizar los cubiertos o para preparar la comida o escribir.

Es posible que también le haga unas pruebas neuropsicológicas para comprobar cómo funcionan las distintas áreas de su cerebro. El objetivo es evaluar la inteligencia, la capacidad de resolver problemas, su capacidad para planificar e iniciar acciones y su nivel de atención, entre otras.

También utilizará pruebas de imagen para averiguar la causa que ha provocado la apraxia: una resonancia magnética o una tomografía computarizada del cerebro.

Para descartar que se trata de una epilepsia se usará un electroencefalograma. Y para averiguar si el trastorno se ha podido deber a una infección neurológica, se llevará a cabo una punción lumbar (se inserta una aguja entre dos vértebras para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo).

¿Con qué tratamientos y terapias se cuentan para abordar la apraxia?

El principal tratamiento de la apraxia es la rehabilitación, que puede apoyarse en:

  • Fisioterapia para aumentar la fuerza, la coordinación y el control motor.
  • Terapia ocupacional para mejorar los movimientos que requieren una mayor precisión, la coordinación, la planificación de los movimientos, el control motor, la capacidad cognitiva y para el entrenamiento de las actividades de la vida diaria.
  • Logopedia para mejorar el control motor oral y la pronunciación.

Farmacoterapia

Hay determinados medicamentos que también pueden ayudar al control de los síntomas como la levodopa, carbidopa, ropinirol, pramipexol, tizanidina, donepezilo, rivastigmina, galantamina y memantina.

¿Cómo comunicarse con una persona con apraxia?

-Evitar las instrucciones complejas

-Utilizar frases sencillas para evitar malentendidos

-Hablar con un tono de voz normal

-No asumir que la persona nos ha entendido

Otros consejos:

-Mantener un ambiente relajado y tranquilo

-Dedicar el tiempo suficiente para mostrar a una persona cómo hacer una tarea

-Sugerir nuevas maneras de hacer las cosas. Por ejemplo, si la persona tiene problemas para atarse los cordones, comprar un tipo de zapatos que no necesite cordones.

Referencias:

-Primary progressive apraxia: an unusual ideomotor syndrome. Journal of Clinical Movement Disorders.

-Apraxias in Neurodegenative Dementias. NIH. National Library of Medicine.

-Apraxia: Overview and More. Verywelll Health

-Apraxia. National Institute of Neurological Disorders and Stroke.

-Apraxia. NORD.

Apraxia. Psysiopedia

Fecha de publicación: 25 abril 2024

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