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Diagnóstico del alzhéimer mediante un análisis de sangre

Aunque todavía no está disponible, cada vez está más cerca su utilización en la práctica diaria

Un análisis de sangre podría convertir el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en un proceso sencillo, rápido y económico. Esta prueba permitiría identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de los nuevos tratamientos. Incluso, podría ayudar a saber qué individuos tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad para poder derivarles antes al especialista. En este artículo explicamos los últimos avances científicos que se han llevado a cabo.

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto un nuevo biomarcador que permitirá diagnosticar la enfermedad de Alzheimer mediante un análisis de sangre. Y lo haría con la precisión que proporcionan actualmente otras dos pruebas: la tomografía por emisión de positrones (PET) y el líquido cefalorraquídeo (LCR) extraído mediante una punción lumbar. Ambas, muy costosas e invasivas para el paciente.

La prueba, que todavía necesita validarse a gran escala, será muy útil para investigar nuevos tratamientos y para el diagnóstico precoz de esta enfermedad.

A principios de este año, la prestigiosa revista científica JAMA Neurology confirmaba que este avance cada vez está más cerca, tras publicar la investigación Diagnostic Accuracy of a Plasma Phosphorylated Tau 217 Immunoassay for Alzheimer Disease Pathology.

El estudio, en el que han colaborado expertos del Hospital de Sant Pau de Barcelona, ha demostrado que un análisis es capaz de detectar la proteína TAU fosforilada 217 (p-tau 217). Este biomarcador ha probado que aumenta al mismo tiempo que otras proteínas dañinas (beta amiloide y tau) que se acumulan en el cerebro de las personas que desarrollan alzhéimer.

La proteína p-tau 217 sirve para diferenciar el alzhéimer de otros trastornos neurodegenerativos y para detectar esta enfermedad en pacientes que presentan un deterioro cognitivo leve. Su precisión diagnóstica y su especificidad es superior al de otros candidatos.

En estos momentos, para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, hay que averiguar si en los cerebros de los posibles pacientes existe una acumulación de beta amiloide y de tau. Para ello, se tienen someter a un PET cerebral o a una punción lumbar.

Según este trabajo, este análisis de sangre ha obtenido un 96% de precisión para identificar niveles elevados de beta amiloide y hasta un 97% de precisión para identificar la tau.

Nicholas Ashton, profesor de neuroquímica de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, y uno de los principales autores del estudio, ha explicado que “lo impresionante de estos resultados es que el análisis de sangre fue tan preciso como las pruebas de líquido cefalorraquídeo y los escáneres cerebrales para mostrar la enfermedad de Alzheimer en el cerebro”.

Los datos no sorprendieron a Ashton porque los investigadores saben, desde hace varios años, el potencial que tiene esta prueba para evaluar el riesgo de tener esta enfermedad mediante la medición de la tau y de otros biomarcadores.

Los expertos creen que la utilización de un análisis de sangre, con determinación de p-tau217 para detectar el alzhéimer, podría reducir la demanda de otras pruebas en un 80% de los casos.

Los resultados obtenidos en esta investigación se basaron en los datos recogidos de 785 participantes que pertenecían a tres distintos grupos de estudio y que contaban con una edad promedio de 66 años. Para ello, les realizaron PET cerebrales, punciones lumbares y análisis de sangre. Los participantes procedían de Wisconsin, (EEUU), Canadá y España (Hospital San Pau de Barcelona).

Cuando se recopilaron los datos, algunos de los participantes mostraron signos de sufrir deterioro cognitivo, pero otros no.

Solo alrededor de un 20% de los participantes en el estudio hubieran requerido ser sometidos a pruebas adicionales, como un PET cerebral y una punción lumbar, debido a que los resultados de los análisis de sangre no estaban claros.

“Pensamos” -añadió Ashton- “que un análisis de sangre y un examen clínico puede ser definitivo para el 80% de las personas que están siendo observadas por presentar signos tempranos de sufrir demencia”.

Investigaciones previas para diagnosticar el alzhéimer mediante un análisis de sangre

En el 2023, otra investigación internacional, dirigida por un experto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (EEUU), desarrolló una prueba para detectar un nuevo marcador que indicara si una persona sufría una neurodegeneración producida por el alzhéimer. La detección también se llevó a cabo mediante un análisis de sangre. El estudio fue publicado en la revista Brain.

El nuevo biomarcador, denominado “tau derivado del cerebro” o “BD-tau”, superó a los análisis de sangre que había en ese momento y que se utilizaban para detectar si una persona sufría una neurodegeneración relacionada con el alzhéimer.

¿Por qué los biomarcadores son tan importantes?

Un biomarcador es un signo biológico que indica que un individuo sufre una enfermedad de una manera temprana. De esta manera se puede identificar a las personas que están en riesgo de sufrir esa afección antes, incluso, de que desarrollen los síntomas.

Por ejemplo, si a una persona, cuando se le hace un análisis de sangre, se le detectan niveles elevados de colesterol LDL (colesterol malo) o de colesterol total, significa que tiene un mayor riesgo de sufrir un ataque cardiaco. El colesterol es un biomarcador que nos alerta de ese riesgo.

Para que un biomarcador sea aceptado debe demostrar tener sensibilidad, es decir, debe ser capaz de detectar la enfermedad cuando realmente existe, y especificidad, se encarga de medir la probabilidad de que la prueba identifique como no enfermo al que realmente no lo está, es decir, que cuando el biomarcador sea negativo se descarte la enfermedad.

Un buen biomarcador ayuda a los investigadores y a los médicos a estimar el riesgo que tiene esa persona de sufrir esa enfermedad y a diagnosticarla antes de que aparezcan los primeros síntomas o cuando éstos son muy leves. También puede servir para controlar la evolución de la enfermedad y evaluar la eficacia de los tratamientos.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Alzheimer?

En la actualidad, el diagnóstico que se hace en consulta de la enfermedad de Alzheimer se basa en analizar los síntomas clínicos y en una exploración (neurológica y neuropsicológica), aunque también se apoya en la realización de diversas pruebas complementarias.

Por ello, siempre se debe realizar una analítica completa, en la que se analizan aquellos parámetros que si se alteran pueden influir en el rendimiento cognitivo de la persona (por ejemplo, las hormonas tiroideas, vitamina B12, etc). También se debe llevar a cabo una prueba de neuroimagen, como la tomografía axial computerizada (TAC) craneal o, preferiblemente, la resonancia magnética (RM) cerebral porque, sobre todo, permite valorar si hay alguna lesión cerebral, como un tumor, que podría ser la causa de los síntomas, o una degeneración de alguna parte del cerebro.

Para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en investigación, los médicos siguen las pautas establecidas, en el 2011, por The National Institute on Aging de EEUU (el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento) y Alzheimer’s Association (Asociación de Alzheimer).

Posteriormente, en 2018, The National Institute on Aging de EEUU y Alzheimer’s Association publicaron una actualización de los criterios diagnósticos para su uso en investigación.

Estas recomendaciones, denominadas sistema AT(N), requieren que se detecten tres componentes distintos de la enfermedad de Alzheimer:  la presencia de placas amiloides, ovillos de tau y neurodegeneración en el cerebro. Para este último, actualmente, es necesario hacerlo mediante imágenes o mediante un análisis de muestras de líquido cefalorraquídeo (LCR) que se obtienen mediante una punción lumbar en la parte inferior de la espalda.

Para realizar un diagnóstico precoz es especialmente útil utilizar pruebas que indiquen si hay depósitos de proteína beta amiloide en el cerebro del paciente, como ocurre con la imagen PET (Tomografía por emisión de positrones) con radiotrazador, que se une a la proteína beta amiloide, o mediante el líquido cefalorraquídeo (en concreto del ratio Abeta42/Abeta40).

El líquido cefalorraquídeo también determina la proteína tau total y la tau fosforilada. El líquido cefalorraquídeo es un líquido transparente, que rodea el cerebro y la médula espinal. Su función es amortiguar y proteger esos órganos, recoger los suministros necesarios de la sangre y eliminar los productos de desecho de las células neuronales.

Pero estas pruebas, por un lado, son caras (especialmente, el PET amiloide) y, por otro, son invasivas para el paciente (punción lumbar).

En la actualidad, en la práctica clínica diaria no se recomienda la utilización de biomarcadores en todos los pacientes. Se deben reservar para casos atípicos o dudosos.

Las pruebas de neuroimagen requieren, además, mucho tiempo para programarse. Y no todos los pacientes tienen acceso a ellas.

Eso fue lo que llevó a Thomas Karikari, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh, a liderar la investigación, que se publicó en el 2023. La necesidad de desarrollar biomarcadores fiables que se puedan analizar de una forma sencilla mediante un análisis de sangre, que es una prueba mínimamente invasiva, cómoda y para la que se requieren menos recursos.

“La utilidad más importante de los biomarcadores sanguíneos es mejorar la vida de las personas, mejorar la fiabilidad clínica y la predicción del riesgo en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer”, aseguró Karikari.

¿Para qué sirven los biomarcadores?

El análisis de los biomarcadores es muy útil para el diagnóstico precoz de la enfermedad y, además, cobran especial relevancia en los ensayos clínicos (estudios de investigación que se utilizan para demostrar la eficacia de un fármaco en el tratamiento de una enfermedad).

Una de las hipótesis que se baraja para explicar por qué muchas de las líneas de investigación desarrolladas para encontrar nuevos medicamentos para el alzhéimer han resultado decepcionantes apunta a que las nuevas moléculas se han utilizado en pacientes que tenían la enfermedad muy avanzada.

Se cree que los datos serían mucho más prometedores si estos medicamentos se hubieran aplicado cuando la persona estaba en estadios iniciales. En ese contexto, cobra especial importancia la utilización de biomarcadores.

“Un análisis de sangre es más barato, más seguro y más fácil de administrar, y puede mejorar la confianza clínica en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y en la selección de participantes para el ensayo clínico y en el seguimiento de la enfermedad”, precisó Karikari.

Qué importancia tiene el biomarcador p-tau 217 en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer

Daniel Alcolea, uno de los autores del estudio publicado en JAMA Neurology, y responsable de la plataforma de biomarcadores de la Unidad de Memoria del Hospital de San Pau, afirma que la p-tau217 es el biomarcador que mejores datos ha obtenido de todos los que actualmente se están estudiando en la enfermedad de Alzheimer y el que se va a imponer en plasma.

A pesar de la confianza que tiene en este biomarcador, asegura que hay que esperar a los resultados en la vida real porque los pacientes que se han incluido en el estudio estaban muy seleccionados.

Es cierto que la p-tau217 se observa en mayor abundancia en el líquido cefalorraquídeo que en el plasma de los enfermos, pero gracias a nuevas técnicas es posible determinarla en sangre.

Debido a que esta prueba cuenta con evidencias muy sólidas, Alcolea has asegurado que en su hospital se va a utilizar. Cree que durante un tiempo se usará junto con las pruebas convencionales y cuando aumente la experiencia “es posible que la sustituya”.

¿Qué aporta el análisis de sangre en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer?

Un análisis de sangre podría ahorrar mucho tiempo y dinero en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Las tomografías por emisión de positrones y las punciones lumbares pueden ser muy caras y, además, solo se realizan en algunos hospitales.

También podría simplificar el acceso a nuevos tratamientos para el alzhéimer y a identificar aquellos pacientes que tienen más probabilidades de beneficiarse de ellos.

Con el tiempo, los análisis de sangre podrían ayudar a los médicos de atención primaria a identificar a las personas que están en riesgo de desarrollar la enfermedad y derivarlas antes a un especialista.

Según un artículo publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, entre el 50% y el 70% de los pacientes sintomáticos que sufren esta enfermedad no son diagnosticados correctamente en atención primaria.

Podría llegar el momento en que los análisis de sangre sirvan para mostrar la probabilidad que tiene una persona con alzhéimer en desarrollar la enfermedad antes de que presente los síntomas.

El biomarcador p-tau es específico para identificar la enfermedad de Alzheimer. Si alguien da negativo, pero muestra signos de sufrir deterioro cognitivo, se podría determinar si sufre otro tipo de demencia, como la vascular o la demencia por cuerpos de Lewy.

¿Quién debe realizarse este tipo de análisis de sangre?

Los expertos afirman que estos análisis de sangre deberían reservarse para personas que están en riesgo de sufrir alzhéimer o que presentan síntomas tempranos. Es decir, no se deberían utilizar en personas sin factores de riesgo.

Cuando en un futuro se aprueben nuevos fármacos que puedan retrasar la enfermedad del alzhéimer, mejorar el diagnóstico e identificar a los pacientes que puedan ser candidatos a estos nuevos tratamientos será vital.

Estas personas necesitarán un diagnóstico rápido y preciso, y este análisis es un paso en la dirección correcta.

En un futuro puede que los análisis de sangre puedan predecir la probabilidad de que alguien desarrolle alzhéimer, incluso años antes de que presente ningún síntoma.

“Todas las personas mayores de 50 años podrían hacerse esta prueba de forma rutinaria, como ahora se hacen las pruebas del colesterol”, aseguró David Curtis, profesor del University College de Londres.

“Sin embargo” -continuó- “la verdadera esperanza se encuentra en que se desarrollen mejores tratamientos. La combinación de una prueba sencilla para detectar la enfermedad con un tratamiento eficaz contra el alzhéimer tendría un gran impacto en los pacientes y en la sociedad”.

¿Qué papel tienen las placas de amiloide y los ovillos tau en el desarrollo de alzhéimer?

Una de las causas que provoca esta enfermedad es la acumulación de placas de amiloide entre las células nerviosas (neuronas) del cerebro. Amiloide es un término general que se utiliza para denominar a los fragmentos de proteínas que el cuerpo produce normalmente. La beta amiloide es un fragmento de una proteína más grande que se llama proteína precursora de amiloide (APP).

En un cerebro sano, estos trozos, que proceden de esta proteína más grande, se descomponen y se eliminan. Sin embargo, en los pacientes con enfermedad de Alzheimer, los fragmentos se acumulan y terminan formando placas duras e insolubles, que interrumpen la comunicación de célula a célula y, además, activa las células inmunes. Estas células inmunes desencadenan un proceso inflamatorio y, finalmente, las células cerebrales mueren.

Las neuronas también cuentan con una cadena de suministros que garantiza su supervivencia. Para ello, se envían constantemente, y a diferentes regiones de la célula, proteínas y otras moléculas. Las carreteras, situadas dentro de la célula, están formadas por microtúbulos y las proteínas tau constituyen una infraestructura crítica que ayuda a estabilizar estos microtúbulos, facilitando el camino para que las proteínas y otras moléculas puedan ser trasportadas, desde centro de la célula hasta el final, por un hilo llamado axón.

Pero, si la persona sufre alzhéimer todo ese proceso se ve alterado. En los cerebros de estos pacientes, las proteínas tau comienzan a acumularse y se forman los ovillos neurofibrilares, obstruyendo “las carreteras celulares” y obstaculizando la comunicación entre las neuronas. Finalmente, pueden contribuir a la muerte de las células cerebrales.

Al igual que la presencia de placas amiloides, los ovillos neurofibrilares formados por una proteína tau hiperfosforilada, son característicos del alzhéimer.

¿Por qué se forman los enredos tau en el alzhéimer?

Si se produce un error cuando la célula está creando la proteína tau, ésta se deforma. Estas proteínas tau deformes se agrupan e incluso atraen a proteínas tau sanas, formando ovillos que interrumpen la función de la célula. Las proteínas tau defectuosas pueden, además, propagarse entre las células y producir ovillos en otros lugares.

Referencias:

New Biomarker Test Can Detect Alzheimer’s Neurodegeneration in Blood. University of Pittsburg.

Brain-derived tau: a novel blood-based biomarker for Alzheimer’s disease-type neurodegeneration. Brain

Scientists develop blood test for Alzheimer’s disease. The Guardian.

-New blood test differentiates neurodegeneration in Alzheimer’s disease from other dementias. University of Gothenburg.

The importance of blood tests for Alzheimer’s: 2 neuroscientists explain the recent findings. The Conversation

Diagnostic Accuracy of a Plasma Phosphorylated Tau 217 Immunoassay for Alzheimer Disease Pathology. JAMA Neurology

-Detecting Alzheimer’s disease using a blood test could be just as accurate as standard lumbar punctures, study shows. Alzheimer’s Research UK.

-Can a Blood Test Detect Alzheimer’s Disease? Cedars Sinai

-A Simple Blood Test for Alzheimer’s? ‘It’s Not That Far Away’. AARP.

-New blood test that screens for Alzheimer’s may be a step closer to reality, study suggests. CNN health

Actualización anterior: 23 febrero de 2023

Fecha de publicación: 17 abril 2024

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