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Moderada 20 marzo de 2019

Alteraciones físicas provocadas por el alzhéimer

Además de los problemas de memoria, esta enfermedad produce en el paciente muchas limitaciones de tipo físico

La mayoría de las personas saben que la enfermedad de Alzheimer afecta a la memoria. Sin embargo, las alteraciones que provoca este tipo de demencia pueden ser tanto mentales como físicas. Puede cambiar la forma en que camina, habla y funciona el cuerpo del paciente.

Aunque no se conoce exactamente cómo comienza el alzhéimer, sin embargo, sí se sabe qué ocurre en el cerebro una vez que esta enfermedad se ha establecido.

El alzhéimer comienza en una zona profunda del cerebro denominada, corteza entorrinal, y que se encuentra cerca del hipocampo, cuya función se asocia, principalmente, con la memoria. Este órgano también juega un papel importante en la orientación espacial.

En este tipo de demencia, el hipocampo es una de las primeras regiones afectadas, lo que conlleva que el paciente se sienta confundido, experimente pérdida de memoria y dificultad para establecer nuevos recuerdos. La corteza entorrinal es un área que termina de integrar y de enviar información al hipocampo.

El cerebro de las personas con alzhéimer tienen en exceso dos estructuras anormales, las placas de amiloide y los ovillos neurofibrilares, que son proteínas mal plegadas. Las neuronas comienzan, entonces, a trabajar menos eficientemente. El tercer factor que caracteriza a esta enfermedad es la pérdida de conexiones entre las células. Esto provoca que las células pierdan la habilidad de comunicarse con otras neuronas y, finalmente, acaben muriendo.

El daño generalmente comienza en un área del cerebro en la que se forman los recuerdos. Por eso, en la primera etapa de la enfermedad las personas afectadas tienen problemas de memoria. A medida que la enfermedad se va extendiendo a otras zonas, las placas aparecen en otras áreas del cerebro encargadas de las funciones físicas. Por eso, actividades cotidianas como caminar, comer, ir al baño y hablar se vuelven más difíciles.

Algunas de las alteraciones físicas que puede experimentar la persona con alzhéimer

 En la etapa intermedia, el paciente experimentará:

-Pérdida de equilibrio o coordinación.

-Rigidez muscular.

-Puede arrastrar los pies cuando camina.

-Dificultades para controlar la postura: lateralizaciones, flexión o extensión del tronco y flexión de la cadera y del cuello.

-Problemas para pararse o sentarse en una silla.

-Debilidad muscular y fatiga.

-Dolor al iniciar el movimiento.

-Problemas para dormir: tanto con la hora en que concilia el sueño como con la duración.

-Su capacidad física para contener la orina y los movimientos intestinales disminuirá.

-Convulsiones y contracciones incontrolables.

Con el tiempo, la mayoría de las personas con alzhéimer pierden la capacidad de cuidarse de sí mismas y necesitarán ayuda para actividades básicas como lavarse los dientes, ducharse, lavarse el pelo y vestirse.

Etapa final:

-En la etapa más avanzada de la enfermedad, el paciente experimentará una falta de control sobre el tronco, lo que provocará inclinaciones y deslizamientos.

-Al sufrir un trastorno sobre la marcha, la persona puede sufrir más caídas y fracturas.

-Aumenta la rigidez en las articulaciones. Aparecen, entonces, deformidades y acortamientos debido a que las articulaciones permanecen flexionadas mucho tiempo.

-Aumenta la fatiga y el dolor cuando se inician los movimientos.

-El paciente experimentará problemas para tragar (disfagia), lo que aumentará el riesgo de sufrir infecciones respiratorias por broncoaspiración (paso del alimento a la vía respiratoria en el momento de la deglución). Es conveniente que, en esta etapa, los pacientes se alimenten con una dieta triturada (purés) y beban líquidos espesados (mediante espesantes o gelificantes –sustancias que se utilizan para crear texturas parecidas a un gel-).

No todos los pacientes evolucionarán de la misma manera. La progresión de la enfermedad dependerá de los cuidados que hayan recibido, de la estimulación, del tipo de demencia, de la edad, de si sufren otras patologías y de su reserva cognitiva.

 Qué pueden hacer los cuidadores para ayudar a los pacientes con alzhéimer a limitar estas alteraciones físicas

 -Animar a la persona a continuar haciendo ejercicio, como salir, caminar y estirar las piernas. Mientras pueda, hay que animarle a que sea lo más independiente posible.

-Si observa que ha disminuido la capacidad de su ser querido para caminar o para mantener el equilibrio, debe solicitar las ayuda de un fisioterapeuta, quien se encargará de diseñar una serie de ejercicios que reforzarán su capacidad muscular.

-Si también ha visto cómo su familiar ha perdido autonomía, un terapeuta ocupacional se encargará de identificar tareas que le ayudarán a mantener sus capacidades.

-En las últimas etapas, para evitar que se produzcan contracturas, un fisioterapeuta puede enseñar al cuidador a realizar movilizaciones pasivas al paciente en los brazos, muñecas, manos, piernas y pies.

-Buena alimentación. Una nutrición adecuada ayudará a mantener un buen funcionamiento físico.

-Cuidado de la piel. Debido a que el movimiento físico está limitado en la última etapa, el cuidador debe tomar muchas precauciones (cambios posturales periódicos, colocación de almohadas y aplicación de ácidos grasos en los puntos de presión, uso de taloneras, colchón antiescaras) para que no se produzcan úlceras por presión (escaras).

 

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