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8 aspectos para elegir una buena silla de ruedas

Cómo elegir una buena silla de ruedas

Valentina recuerda perfectamente el día en que su madre se rompió el fémur. Tras su paso por el hospital, no volvió a andar por su propio pie. Salió en silla de ruedas y nunca la abandonó. No es que no pudiera físicamente volver a caminar, es que cogió miedo y no hubo manera de convencerla. Así que Valentina tuvo que comprar una silla de ruedas. Con la idea de que su madre tuviera lo mejor, decidió no mirar el precio. Sin embargo, tras informarse, se dio cuenta de que ése no era un buen criterio.
 
La mejor manera de elegir una buena silla era fijarse en las características de su madre y en las funciones que iba a tener. Para responder acertadamente a estas preguntas lo primero que hizo fue consultar al fisioterapeuta. Y, de esa conversación, estas son las preguntas que surgieron:
 
– ¿Dónde se va a utilizar la silla de ruedas?
En el caso de su madre, tanto fuera como dentro de la casa. Según ortopediaplus, si la silla va ser utilizada, fundamentalmente, en el hogar, se recomienda que las ruedas traseras sean pequeñas porque permiten giros más cerrados. Si, por el contrario, la silla se va a utilizar en el exterior, la rueda trasera grande permite superar con mayor facilidad las irregularidades del terreno. Este tipo de rueda es mejor si el paciente puede autoempujarse. Para los paseos en el exterior, los mejores tipos de rueda son las de goma porque amortiguan los baches.
 
-¿La silla de ruedas debe ser rígida?
Si la silla necesita ser transportada en un coche, tiene que ser plegable para poder plegarse fácilmente. Entonces, hay que comprobar que la silla se desmonta sin herramientas, que ocupa el mínimo espacio cuanto está plegada y que es ligera. Los asientos y respaldos de tela facilitan su plegado, el transporte y son lavables.
 
-¿De qué material debería estar fabricada?
Si está hecha de acero, el peso de la silla está entre los 19 y 21 kgr.
Si está fabricada con acero ligero, el peso de la silla está entre los 15 y 17 kgr. La resistencia es similar y el peso menor.
Si está hecha de aluminio, la silla es más fácil de trasladar de un sitio a otro, dado que su peso oscila entre los 9 y los 12 kgr.
 
-¿Qué medidas debe tener la silla de ruedas?
Para personas muy delgadas, entre los 55 y los 60 kg de peso, la medida más adecuada son 40 cm; si el peso está entre los 60 -75 kg, debemos optar por los 42 cm, y si el peso todavía es mayor, elegiremos una que supere los 45 cm.
 
Hay muchas medidas de ancho de silla. Siempre hay que comprar una silla que sea como mínimo 2 cm más ancha que el espacio que ocupa la persona una vez sentada. De forma que, entre el cuerpo de la persona y el lateral de la silla, debe de entrar una mano verticalmente. El técnico de la ortopedia debería medir a la persona antes de elegir el tamaño de la silla.
 
Respecto al alto del respaldo de la silla, si la persona tiene control sobre su tronco (mantiene bien la postura en sedestación, es decir, se mantiene sentado de forma autónoma) y se autopropulsa, el respaldo debe quedar por debajo de las escápulas; si no se autopropulsa y el control sobre su tronco es peor, la altura del respaldo llegará hasta cubrir las escápulas en su totalidad. Cuando la persona no tiene control sobre su tronco y no mantiene la postura en sedestación, habrá que buscar una silla de ruedas posicionadora.
En cuanto al alto de la silla (distancia del suelo al asiento), el largo de los reposapiés debe ser, como mínimo, la distancia de la rodilla a la planta del pie de la persona; los reposapiés deberán estar cerca del suelo (excepto si la silla se va a usar, fundamentalmente, en la calle, entonces hará falta que los reposapiés estén entre 15-20 cm separados del suelo para salvar bien aceras y resaltes).
 
Es muy importante que la silla tenga en cuenta las medidas (altura y peso) de la persona que la va a utilizar. En el estudio Efectos adversos en la utilización de la silla de ruedas en mayores, realizado en el 2010 y en el que participaron 15 personas, entre 60 y 90 años, se observó que el 61,5% percibía dolor especialmente en los glúteos. Este tipo de molestia es frecuente si la  persona no experimenta un cambio postural cada 2 o 3 horas. Y este dolor se acentúa si la persona es especialmente delgada. También registró que los residentes sentían dolor en la espalda (46,1%), en los miembros inferiores –piernas- (38,4%) y en la cintura pélvica, es decir, en los huesos de la cadera (30,7%).  Además, de las 15 sillas de ruedas analizadas, sólo una estaba adaptada a las medidas (altura y peso) de la persona.
 
-Comodidad
Si el usuario va a pasar bastantes horas sentado en ella, es preciso comprar un cojín antiescaras. Estos cojines redistribuyen la presión ejercida por el peso del cuerpo en los glúteos de forma que no se produzcan heridas en los puntos de presión. Mejoran la transpiración y producen un mayor confort en el usuario.
 
Se recomienda que los cojines antiestacaras sean de material viscoelástico por su efectividad y relación calidad/precio (existen diferentes durezas dependiendo del peso de la persona). Es aconsejable que el cojín sea cuadrado y ocupe el espacio total del asiento de la silla de ruedas (no se recomiendan cojines en forma de donut ni de herradura).
 
Existen otros accesorios para la silla, como el soporte de bastones, reposacabezas y tacos posicionadores.
 
-Facilidad para mover al usuario de la cama a la silla y viceversa
Debemos asegurarnos de que los reposapiés se pueden quitar con facilidad, dado que se deben desmontar cada vez que acostamos y levantamos al paciente.
 
-Seguridad
Algunas personas con demencia y, especialmente las que tienen poco peso, se pueden ir hacia delante. Para evitarlo, especialmente cuando se utiliza la silla en el exterior y se atraviesa un desnivel, es mejor adquirir un cinturón con el fin de sujetar a la persona a la silla por la cintura. El cinturón debe estar hecho de un material acolchado para que no le haga daño.
Si la persona pesa más de cien kgr. debemos comprobar que el esqueleto de la silla está reforzado.
 
Otras garantías
Es conveniente probar la silla de ruedas en el punto de venta antes de adquirirla, y, si fuera posible, probarla en casa.
Hay que preguntar al distribuidor por el tiempo que necesitaría para reparar la silla de ruedas y si disponen de piezas de repuesto.
La silla debe tener una garantía de, al menos, un año, y disponer de una etiqueta en la que se indique el modelo, el nombre del fabricante, la marca CE y el peso máximo. Las garantía que cubre las piezas suele ser de dos años.
 
Debe de ir acompañada de un libro de instrucciones, en el que se también se indique el mantenimiento.
Es importante que en la documentación aparezca la ficha técnica, según ISO-7176, dado que contiene información sobre seguridad.
 

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