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Los refrescos light y sus riesgos para la salud

Las bebidas “light” no deben ser consideradas como una opción más saludable

Paula notaba que en los últimos años había ido ganando peso. Nada preocupante, todavía, pero estaba decidida a ponerle freno. Pensaba que la ansiedad que, a veces, le provocaba estar ocupándose de su madre, que sufría alzhéimer en una fase moderada, era la razón de que tuviera comportamientos compulsivos con la comida.
 
Siempre le habían gustado los refrescos, pero ahora tomaba más que nunca, incluso, en ocasiones, para desayunar. Cuando se lo comentó a la farmacéutica de su barrio, ella le dijo que ese hábito no era nada saludable, pero que si, además, quería perder peso, no podía ir por peor camino. Así que Paula lo que hizo fue sustituir los refrescos azucarados por los “light”.
 
La decisión que tomó Paula nos es familiar. Cuántas veces hemos visto pedir refrescos “light” a nuestros amigos y tomárselos con la conciencia tranquila, por mantener el consumo de azúcar a raya. Sin embargo, esta época ya ha pasado. La nota de prensa que ha publicado la American Heart Association (la Asociación Americana del Corazón) ha puesto bajo sospecha a los refrescos que llevan la etiqueta “light” o “zero”.
 
Según un estudio de la publicación “Stroke” de la American Heart Association, las personas que beben al día, al menos, una bebida azucarada artificialmente, es decir, los refrescos “light” o “zero”, tienen tres veces más riesgo de sufrir un ictus o demencia que aquellos que beben este tipo de bebidas menos de una vez por semana.
 
Al tratarse de un estudio observacional a largo plazo, es decir, en el que no hay intervención por parte del investigador, sino que se limita a medir las variables definidas, no se puede probar que haya una relación causa efecto. El estudio no puede probar que tomar bebidas endulzadas artificialmente (bebidas calificadas de “light”) provocan ictus o demencia, pero sí ha mostrado un tendencia intrigante que debería ser investigada en otros estudios.
 
“Nosotros recomendamos que la gente, periódicamente, beba agua en vez de bebidas azucaradas o artificialmente edulcoradas”, asegura Matthew Pase, uno de los investigadores del estudio y miembro del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston.
 
Para investigar el riesgo de sufrir un ictus, los investigadores analizaron a un grupo de 2.888 pacientes del estudio Framingham, cuya edad era de 45 años en adelante. Para evaluar la demencia, siguieron a 1.484 personas de 60 años en adelante. Los participantes informaron, mediante un cuestionario, qué comían y bebían. Los investigadores hicieron un seguimiento de diez años para averiguar quién desarrollaba ictus o demencia, y compararon la información obtenida sobre sus hábitos alimenticios con el riesgo de desarrollar esta patología a lo largo del estudio.
 
Tras los diez años de seguimiento, los investigadores observaron 97 casos (3%) de ictus, 82 de los cuales fueron provocados por una isquemia (el ictus es producido por una obstrucción de los vasos sanguíneos) y 81 (5%) casos de demencia, 63 de los cuales fueron diagnosticados de alzhéimer.
 
Tras utilizar varios modelos estadísticos, en los que se ajustaron varios factores de riesgo, se observó que las personas que bebían al menos una bebida artificialmente edulcorada tenían tres veces más probabilidades de tener un ictus isquémico y un 2,9 veces de desarrollar alzhéimer.
 

El estudio Framinghan es una investigación muy conocida, en la que se han seguido a miles de hombres y mujeres, haciéndoles análisis periódicos de sangre desde 1970.
  
Según el editorial de la revista Stroke, aunque esta investigación no resulta concluyente, existen numerosos estudios que muestran una asociación entre el consumo frecuente de bebidas artificialmente edulcoradas y los efectos perjudiciales que provocan en los vasos sanguíneos. Esto sugiere que quizá no sea aconsejable sustituir los refrescos azucarados por bebidas artificialmente edulcoradas (“light”) como una opción más saludable.
 
De hecho, la Organización Mundial de la Salud, American Heart Association (Asociación American del Corazón) y American Stroke Association (Asociación Americana del Ictus), recomiendan que se reduzca el consumo de los refrescos “light”.
 
 “Ambos, los [refrescos] azucarados como los artificialmente azucarados, quizá sean demasiados duros para el cerebro”, asegura el editorial.
 
 

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