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¿Qué es la incontinencia urinaria?

Incontinencia urinaria

Elena y Charo son dos amigas de 58 años, que se ocupan de cuidar a sus respectivas madres. La madre de Elena sufre demencia. Afortunadamente, el apoyo del resto de los miembros de su familia, le permite poder tomarse un descanso. A Elena y a Charo les gusta irse de vacaciones juntas porque se llevan bien y porque, además, comparten un secreto: sufren incontinencia urinaria. Y ninguna de las dos se lo ha desvelado a nadie. Cuando están juntas, tienen bien establecidos los horarios para ir al baño: antes y después de desayunar. Una vez en calle, Elena camina muy atenta por si se topa con una cafetería. No puede evitar ser escrupulosa, así que en cuanto encuentra un local con aspecto de limpio, lo observa lentamente, memoriza su fachada y apunta su dirección en el móvil. Porque una vez en la calle, sabe que tiene 30 minutos antes de que le entren ganas de volver hacer pis. Luego, visitarán un museo. Los museos, además de gustarles, cuentan con baños limpios, y Elena y Charo los visitarán al entrar y antes de salir. Una vez en el restaurante, pedirán la comida, y mientras el camarero se la sirve, volverán a ir al baño. Después de comer, una última visita porque no hay que arriesgarse. Su vida es un continuo entrar y salir de lavabos. Y lo peor de todo, es que piensan que es normal: un tributo que tienen que aceptar en silencio por hacerse mayores. Analicemos entonces, paso a paso, en qué consiste este trastorno.
 
¿Qué es la incontinencia urinaria?
 
Falta de control sobre la vejiga o la incapacidad para controlar la micción. Las mujeres son dos veces más propensas a tener incontinencia urinaria que los hombres, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales EEUU. Y aumenta con la edad.
 
Según datos recogidos en Medicinenet, entre un 25% y un 45% de mujeres declararon tener cierto grado de incontinencia. Por edades, las mujeres entre 20 y 39 años, aseguraron sufrirla, en cierto grado, en un 7%- 37% de los casos. Entre las mujeres mayores de 60 años, sufren este trastorno diariamente entre un 9-39%. 
 
Sin embargo, la incontinencia no debe verse como parte del proceso natural de envejecimiento. La incontinencia urinaria no es una enfermedad, es un síntoma. Su origen puede estar en el aparato urinario o en el sistema nervioso, y el médico puede ayudar a encontrar una solución.

 
Principales tipos de incontinencia en las mujeres
 
Incontinencia del esfuerzo se produce cuando la orina se escapa al toser, al reír, al estornudar o llevar peso. Generalmente, está producida porque la musculatura del suelo pélvico se ha debilitado o ha sufrido un daño debido a múltiples partos, a la obesidad o a intervenciones ginecológicas. La incidencia aumenta con la menopausia.
Incontinencia de urgencia. Las personas que la sufren se quejan de que tienen que orinar frecuentemente y de que, además, no se pueden aguantar las ganas.
Cuando estas dos formas de perder orina aparecen juntas, se denomina incontinencia mixta.
 
Recomendaciones generales
 
El Observatorio de la incontinencia ofrece una serie de consejos generales para controlar las ganas de ir al lavabo.
-Evitar tomar bebidas excitantes, como el café, el té o alcohol.
-Tomar menos líquidos por la tardes.
-Usar ropa fácil de poner o quitar.
-Sustituir por otros aquellos medicamentos que favorecen la incontinencia.

 
Técnicas para modificar la conducta
 
Las personas afectadas por este trastorno puede trabajar determinados hábitos para tener un mayor control sobre las micciones.  El objetivo es aumentar la capacidad de su vejiga y reducir la necesidad de ir al lavabo con tanta frecuencia.
 
Para ello, el Observatorio de la incontinencia recomienda diseñar un tabla en la que se recojan todas las horas en la que se va al baño a hacer pis. Una vez identificada la hora en la que se  registra el intervalo de tiempo más breve entre micción y micción, empezar a trabajar ese momento de día. Poco a poco, se deberá intentar aumentar el tiempo de separación entre las micciones, primero 15 minutos, luego 30 minutos, así hasta conseguir que, entre micción y micción, trascurra de 3 a 4 horas. Se debe ser constante y respetar el tiempo programado, tanto si se tienen ganas como si no.
 
Los ejercicios de Kegel
 
Como la incontinencia por esfuerzo se debe a que los músculos de la pelvis se encuentran débiles, se recomienda practicar una serie de ejercicios para fortalecerlos.
Imagina que tienes un tampón en la vagina y que quieres apretarlo. Mantén la presión durante 10 segundos y luego relaja el músculo, así hasta 15 o 20 veces. Cada día hay que hacer entre tres y cuatro series. A medida que se fortalecen los músculos, más control se tiene sobre el flujo de la orina. Es probable que no se comiencen a ver resultados hasta que hayan pasado de 8 a 12 semanas.

 
 

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