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Moderada

Respira hondo y cambiarás el curso de tus emociones

Los beneficios de respirar bien

Beatriz nunca había creído en los efectos terapéuticos del yoga, el taichí o la meditación. A lo máximo que había llegado, para salir del estrés que le producía haberse hecho cargo del cuidado de su madre con alzhéimer, fue a apuntarse a un gimnasio. Tuvo que reconocer, muy a su pesar, que hacer deporte le venía bien. Salía cargada de energía, capaz de hacer frente a sus problemas. Mientras corría por la cinta, observó que una de las clases que tenía más seguidores era la de yoga. Ella no se veía capaz de apuntarse a ese grupo. Su mente estaba en constante movimiento: un pensamiento le llevaba a otro, y éste, a otro… era incapaz de mantener su cerebro en reposo. Así que descartó la idea de apuntarse.  Pero, al día siguiente, una vez más, volvió a ver la clase llena, y acabó preguntándose: “¿Y si esa técnica pudiera ayudarla a dormir? ¿Y si incluso la pudiera ayudar con las contracturas de su cuello?”.  Las noches que descansaba solo un par de horas se habían convertido en una constante. Decidida, comenzó por el primer paso: aprender a respirar profundamente e incorporar esta práctica a su vida.
Según la Harvard Medical School, una de las características comunes de varias técnicas de relajación es concentrarse en la respiración. Para acordarse, colocó post-it en todos los sitios: en la cocina, en el lavabo, en el carro de la compra, en el coche… “No te olvides: respira hondo” se podía leer por todos lados; incluso, programó una alerta en su móvil.  Pero necesitaba creer en lo que estaba haciendo, así que investigó las ventajas que tenía respirar profundamente.  Y descubrió que sus cervicales podrían mejorar. De hecho, la manera en que respiramos afecta directamente al estado de la musculatura del cuello, dado que los nervios de esa zona y los del diafragma están conectados con los del plexo cervical profundo (intersección de nervios que se encargan de transmitir los impulsos nerviosos a los músculos)
Por eso, una respiración profunda y lenta ayuda a relajar la musculatura del cuello y, por el contrario, una respiración agitada y superficial puede provocar tensión y una contractura en la musculatura del cuello.
 
Emma Seppala, directora asociada del Centro para la investigación y educación para la compasión y el altruismo de la Universidad de Stanford, asegura que la respiración es un poderoso modo de controlar tu mente. De hecho, las emociones está vinculadas a diferentes formas de respirar. Por lo tanto, si cambiamos nuestra forma de respirar, cambiaremos nuestras emociones. 
 
Respirar profundamente mejora la depresión y reduce tu nivel de ansiedad. Regula los niveles de cortisona en el cuerpo, la hormona relacionada con el estrés.
-Aumenta tu sensación de felicidad y tu optimismo.
-Mejora tu sueño.
-Fortalece nuestra habilidad para controlar las emociones.
-Mejora los síntomas producidos por un trauma.
-Reduce nuestros impulsos, el deseo y las adicciones. 

¿Por qué respirar profundamente logra proporcionar todos estos beneficios?
Porque activa nuestro sistema nervioso parasimpático, cuyas funciones se asocian con el descanso y la digestión, proporcionando paz al cuerpo y la mente. Cuando sufrimos una situación de estrés, el sistema nervioso simpático se activa y envía picos de cortisol y adrenalina. Entonces el sistema parasimpático actúa para contrarrestarlos. La respiración es la mejor manera de comunicar ambos sistemas. En cuestión de segundos, se cambia “el interruptor” y se pasa de un estado de máxima alerta a baja.
 
Respirar también beneficia al cuerpo:
-Fortalece nuestro sistema inmune para lograr que nuestro sistema inmunológico sea más fuerte.
-Reduce el dolor al actuar sobre los puntos del cerebro que lo provocan. Respirar profundamente libera endorfinas, los calmante naturales de nuestro cuerpo.
 

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