Cuídate

Leve

Recomendaciones para vivir como un joven de 80

Cómo mantener en forma el cerebro

Nuestros padres siempre lo repetían. Era su mantra: “Yo solo le pido a Dios que siempre me pueda valer por mí mismo”.  Tener ese deseo está muy bien, pero solo es el primer paso. Si quieres cruzar la frontera de los 80 años con garbo, hay que poner de tu parte. Y lo primero, es hacer todo lo que esté en nuestra mano para tener un cerebro en plena forma ¿Que si existe una receta?  Existen recomendaciones y nadie puede garantizar que a todos les funcione de la misma manera, pero no seguirlas aumenta la probabilidad de hacernos mayores y no ser autónomos. Para empezar, te proponemos que descargues nuestra infografía y te aprendas sus 8 trucos. Y, luego, leas las cuatro recomendaciones que propone Hello brain.

Primera recomendación. Mantente físicamente activo.
Aumentar la actividad física, en concreto un mínimo de 30 minutos, cinco veces a la semana, reduce el riesgo de sufrir demencia, un ictus y osteoporosis hasta un 30%, según el informe “Ejercicio: la cura milagrosa y el papel del doctor en promoverlo”, realizado por la Academy of Medical Royal Colleges de Uk.

Segunda recomendación. Permanece socialmente activo.
Los humanos somos seres sociales por naturaleza. Así que mantener nuestras relaciones es, como dice Hello brain, un fertilizante para nuestro cerebro. Y si no nos crees echa un vistazo al estudio Influencia de las relaciones sociales en la aparición de la demencia: un estudio longitudinal basado en la comunidad, realizado por el Centro de Investigación de Gerontología del Instituto Karolinska de Estocolmo. En esta investigación se siguió, durante tres años, a un grupo de 1.203 personas que no tenían demencia.  Tras ese periodo, a 176 personas se les diagnosticó demencia. La información obtenidas de las entrevistas realizadas por enfermeras señaló que en las personas con una vida social limitada o pobre aumentaba el riesgo de sufrir esta enfermedad en un 60%.
 

Tercera recomendación. Desafía a tu cerebro.
Las personas con estudios superiores y ocupaciones mentalmente exigentes o que participan en actividades de ocio que estimulan su cerebro constantemente tienen un menor riesgo de sufrir demencia. Y si ese no es tu caso, no importa, nunca es demasiado tarde. Estimular el cerebro se ha vinculado con un descenso del riesgo de padecer demencia, independientemente de otros factores, como la educación. Y cuanto más actividad, mejor. Los científicos dicen que la actividad mental es probable que aumente la reserva cognitiva, incluso cuando la persona tiene una amenaza de sufrir una enfermedad neurodegenerativa. Probablemente porque la reserva cognitiva potencia la plasticidad y conectividad de las redes neuronales. Una persona que ha ejercitado durante su vida sus capacidades cognitivas ha acostumbrado a su sistema nervioso a adaptarse a los cambios y a usar circuitos neuronales alternativos cuando algún circuito queda dañado, según la enciclopedia de la salud. El estudio, las “Actividades de ocio y el riesgo de demencia en las personas mayores: resultados del estudio en tres ciudades”, realizado en Francia lo demuestra. Los resultados de esta investigación, en la que participaron 5.698 personas de 65 años sin demencia, concluyeron que las actividades que estimulan el ocio pueden retrasar la aparición de la demencia en ancianos residentes en la comunidad.
 
Cuarta recomendación. Cambia tu actitud: gestiona tu estrés, piensa que eres joven y sé positivo y ríete. 
Para poder cumplir con este punto, lo primero que hay que hacer es relajarse y salir. Una investigación, realizada por el Instituto Karolinska, en 2009, siguió durante seis años a 506 personas mayores de 78 años y sin demencia. Después de ese periodo, constataron que 144 desarrollaron demencia. Tras analizar sus estilos de vida, descubrieron que estar relajado y ser activo socialmente se vincula con un menor riesgo de desarrollar demencia. No dejar que el estrés nos desborde es una de las claves para mantener una buena salud física y mental, y conseguir que la memoria funcione correctamente. Para mantener el estrés a raya, lo mejor es hacer ejercicio. De esta forma, liberamos endorfinas, hormonas producidas por nuestro cuerpo que nos hacen experimentar una sensación de bienestar. El segundo secreto es dirigir nuestra mente hacia el presente, concentrándonos en lo está ocurriendo en estos momentos.  Tenemos que ocupar nuestra mente en realizar una buena respiración o en nuestros pies al caminar, por ejemplo, porque de esta forma conseguiremos sujetar nuestra mente. Compartir los problemas con nuestros amigos también nos puede ayudar a recuperar nuestro equilibrio. Escuchar nuestras preocupaciones nos obliga a verlas con perspectiva. 
Muchas veces hemos escuchado que la verdadera edad no está en el carnet de identidad, sino en tu cabeza. Y muchas veces hemos pensado que era una manera ingenua de engañarse. Pues resulta que los estudios demuestran que no, que sentirse joven, a pesar de las arrugas es lo que cuenta. La Universidad de Harvard ha analizado este comportamiento y ha encontrado algunos resultados reveladores. La psicóloga Ellen Langer ha estado estudiando cómo la mente influye en el cuerpo durante más de tres décadas. En un estudio, varios ancianos vivieron en un refugio decorado como hacía 20 años y, además, mientras vivían allí fingieron que se encontraban en ese época. “Sus mentes estaban en el pasado, y su visión mejoró, su fuerza mejoró, y así sucesivamente”, comentó la investigadora. Langer coescribió el artículo con Laura M. Hsu de Harvard y Jaewoo Chung, del Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Y, por último el humor: no podemos olvidarlo porque es el mejor tónico para el cerebro. Un estudio reciente en Japón muestra que cuando las personas mayores con deterioro cognitivo leve veían una comedia una vez a la semana, durante 10 semanas, y luego realizaban ejercicios sencillos de pintura sus puntuaciones cognitivas subían.  El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la risa sobre la función cognitiva en los adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Una vez a la semana, durante diez semanas, los pacientes vieron una comedia japonesa durante aproximadamente veinte minutos. Luego se pidió a los participantes que pintaran. Tras esta intervención, se midió su capacidad de cognición mediante la evaluación de cinco dominios antes y después (se utilizó la prueba de Wilcoxon). La edad media de los pacientes era de 85 años. Los pacientes que vieron el show y realizaron el ejercicio de pintura obtuvieron puntuaciones significativamente más altas.

 
 
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Campos obligatorios

Artículos relacionados