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¿Quiénes pueden sufrir apnea obstructiva del sueño?

Personas con ronquidos fuertes seguidos de periodos de silencio deberían consultar a su médico

La apnea obstructiva del sueño impide que una persona pueda dormir toda la noche sin despertarse. Cuando respiramos, el aire fluye suavemente desde la nariz y la boca hasta que llega a los pulmones. Pero si la persona sufre esta afección, este flujo se detiene porque la vía área de la garganta es demasiado estrecha.

¿Qué personas pueden sufrir apnea obstructiva?

Según la publicación especializada WebMD, los individuos con sobrepeso u obesidad, si se tiene un cuello grueso o grande, si las vías respiratorias son estrechas, si las amígdalas se han agrandado, si se cuenta con demasiado tejido en la parte posterior de la garganta o si tiene un paladar blando que cuelga y bloquea la tráquea. También puede influir si la lengua es más grande de la media o si tiene el tabique de la nariz desviado.

Este tipo de trastorno es más común en los hombres que en las mujeres, y aumenta a medida que se envejece.

 ¿Cómo se diagnostica la apnea obstructiva del sueño?

Uno de los signos más característicos que muestra la persona que sufre este trastorno son los ronquidos fuertes. Especialmente, si estos sonidos van acompañados por periodos de silencio.

Si la apnea del sueño no se trata puede provocar problemas serios de salud como fatiga diurna, somnolencia y problemas cardiovasculares. Estos últimos debido a las repentinas caídas en los niveles de oxígeno en la sangre, lo que aumenta la presión sanguínea y fuerzan el sistema cardiovascular. El paciente, además, puede desarrollar complicaciones si toma ciertos medicamentos, como sedantes o narcóticos, o si se somete a cirugía. De hecho, los estudios científicos aseguran que hay un aumento de la mortalidad entre los pacientes con apnea obstructiva del sueño no tratada. Por eso, es importante diagnosticarla. Para ello, la persona acudirá a una unidad del sueño en la que se monitorizarán distintos parámetros respiratorios, del sueño y cardiacos con el fin de detectar si se producen obstrucciones y cambios en la saturación sanguínea (cantidad de oxígeno disponible en el torrente sanguíneo).

Los monitores medirán:

  • Flujo de aire
  • Nivel de oxígeno en la sangre
  • Patrones de respiración
  • Actividad eléctrica del cerebro (para poder determinar las distintas fases del sueño)
  • Movimientos oculares
  • Ritmo cardiaco
  • Actividad muscular

El índice apnea/hipopnea es el más utilizado para establecer el diagnóstico y definir la gravedad de este trastorno. La apnea se produce si, durante el sueño, hay un cierre total de la vía aérea superior; si ese cierre es parcial, se denomina hipopnea. El índice se calcula con el número de eventos obstructivos producidos por hora de sueño tras una monitorización nocturna.

Tratamiento de la apnea obstructiva del sueño

 Para controlar la apnea obstructiva del sueño es preciso eliminar los eventos nocturnos en los que el paciente deja de respirar y la hipoxia (cuando la sangre no transporta suficiente oxígeno a los tejidos para satisfacer las necesidades del cuerpo). Entre las mejores opciones destacan:

-Pérdida de peso. Bajar un 10% del peso puede mejorar mucho calidad del sueño del paciente.

-Evitar el alcohol y las pastillas para dormir, dado que hacen que las vías respiratorias sean más propensas a colapsarse.

-Dormir de lado. Esta recomendación funciona si el paciente muestra un apnea del sueño leve cuando duerme boca arriba.

-Aerosoles nasales en el caso de que el paciente sufra una congestión nasal.

-El CPAP (Presión positiva continúa en las vías respiratorias) es una máquina que cuenta con una máscara que se coloca en la nariz o en la boca o en las dos zonas. El dispositivo bombea aire bajo presión dentro de la vía respiratoria, lo que facilita que permanezca abierta mientras el individuo duerme. La CPAP se recomienda como tratamiento de primera elección para pacientes con apnea obstructiva del sueño de moderada a grave.

En la revisión científica, publicada en el estudio “El síndrome de la apnea obstructiva del sueño: historia natural, diagnósticos y nuevas opciones de tratamiento”, se apuntan varios trabajos que muestran que el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño también puede ayudar a los pacientes con alteración cognitiva. Los resultados han mostrado que después de tres a seis meses de tratamiento constante, los pacientes experimentan una mejoría en su memoria, atención y función ejecutiva. Sin embargo, la eficacia de este tratamiento está estrechamente asociado a su constante uso. De hecho, después de 1-3 días sin que se utilice el tratamiento, los síntomas vuelven. 

-Para algunos pacientes que necesiten otra opción al CPAP, se puede recurrir a un dispositivo de avance mandibular (DAM). Estos dispositivos se unen a los arcos dentales superior e inferior para conseguir estirar la mandíbula hacia delante y ampliar el espacio que hay detrás de la lengua. Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran la salivación excesiva, la sequedad de boca e irritación de las encías. Los mejores resultados se han obtenido con dispositivos hechos a medida.

-Tratamiento quirúrgico. Tras detectar la obstrucción, el objetivo que persigue la intervención quirúrgica es eliminar la causa que lo provoca y ensanchar la vía aérea. Los sitios más comunes donde se produce esa obstrucción son la orofaringe, que se encuentra detrás de la boca, y la nariz. La indicación de cirugía debe ser completamente individualizada y, dependiendo de la técnica, la intervención la realiza un especialista de otorrinolaringología o de cirugía maxilofacial.

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